La ciudadela del Autarca
Gene Wolfe
Tras el enfrentamiento con el gigante Calveros, Severian continua su camino hacia el norte, tratando de encontrar a las Peregrinas para devolverles la Garra. Aunque las encuentra, lo que Severian llama constantemente Garra, no es lo que las Peregrinas consideran como tal; y en ese camino también encuentra la guerra contra los ascios, en la que combate.
El deterioro de su capa de lictor corre paralelo al de su pérdida de fe y termina luchando junto a unos desertores tras la destrucción del lazareto de las Peregrinas. Las heridas del combate y su postración desvelan su auténtica naturaleza, así como la del Autarca, que es muchos en uno.
Y en el último capítulo sabemos que este Libro del Sol Nuevo que leemos ha recibido ese título del mismo Severian "porque se dice que ese libro, perdido desde hace tantas eras, ha profetizado su propio advenimiento". Aunque el final del escrito es definitivo ("mi pluma se detiene; no yo. Lector, ya no caminarás conmigo. Es tiempo de que los dos retomemos nuestras vidas"), aún hay un quinto libro.