viernes, 2 de octubre de 2026

Conversaciones con Picasso


Conversaciones con Picasso
Brassaï

Después de más de diez años de amistad y siendo un habitual del círculo cercano a Picasso, en 1943 Brassaï comenzó a anotar conversaciones, impresiones e ideas surgidas de los encuentros con el pintor malagueño. Las anotaciones no son sistemáticas y abarcan casi veinte años de encuentros. Si Brassaï es fiel a los hechos, la idea de su publicación surgió del propio Picasso, que las leyó por primera vez en 1960.

En estas conversaciones nos encontramos al Picasso inquisitivo, siempre atento a lo que sucede alrededor, a las nuevas técnicas, al empleo de nuevos materiales, capaz de encontrar arte en algo tan sencillo como un envoltorio de cartón; también está el Picasso preocupado por el dinero y las ventas, y por cómo se muestra su arte al mundo; y el Picasso preocupado por su imagen personal y por cómo es percibido por los demás.

Después de 1939, a pesar de las ganas, no volvió jamás a España, de la que guardó un recuerdo a veces amargo ("Estas escenas de horror me recuerdan las carnicerías y las atrocidades de la guerra civil española. Guernica... La violencia, la crueldad, sólo les gusta a los españoles. Les gusta la sangre, ver correr y chorrear la sangre, la sangre de los caballos, la sangre de los toros, la sangre de los hombres... Sean "blancos" o "rojos", que se despelleje a los curas o a los comunistas, el placer de ver correr la sangre es siempre el mismo. En este terreno no hay quien los venza"; abril de 1944), pero también luminoso y alegre (el mar, el sol, la gente bailando una sardana en una plaza...).

El libro termina en 1960, tras una visita de Brassaï al estudio de Picasso en la que deciden ir a cenar juntos: "Al irnos, pienso en los tres o cuatro guaches de tauromaquia que no verán nunca la luz, que ningún coleccionista, ningún museo poseerán jamás, porque, en vez de dibujar toda la tarde de este miércoles 18 de mayo de 1960, Picasso la dedicó a sus amigos".

Un post scriptum recorre lo que queda de 1960 y parte de 1961 sin ningún encuentro directo, donde Picasso es una sombra citada por otros (la hija de Matisse, el hijo de Picasso, amigos comunes...). Quizá estas pinceladas de Brassaï nos digan más de cómo fue Picasso que miles de páginas biográficas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario