domingo, 31 de marzo de 2019

Luna nueva

Luna nueva
Ian McDonald

Los Cinco Dragones. Cinco grandes dinastías que controlan la colonización y explotación de recursos de la luna. Diferentes procedencias, enfoques y objetivos y una rivalidad mortal entre ella. Los protagonistas de esta entrega son los Corta, de origen brasileño, con la matriarca Adriana al frente.

Buenos personajes, una trama política muy interesante y buen estilo narrativo, alternando el flashback con la narración lineal. Muy entretenida.

viernes, 15 de marzo de 2019

Sumisión

Sumisión
Michel Houellebecq

En el turbulento mundo nuevo posterior a la gran crisis financiera, Francia afronta elecciones generales. Un partido islámico concurre a las mismas, en dura competencia con los socialistas y el Frente de Le Pen, que encabeza las encuestas y resulta finalmente vencedor… pero una coalición entre los socialistas y el partido musulmán evita la llegada de Le Pen a la presidencia; la única contrapartida que pide el partido islámico es carta blanca sobre la educación.

Libro polémico, que levantó ampollas, bien escrito y muy pensado. A mí me ha parecido que la cuestión musulmana es casi secundaria frente a los temas de la soledad y las miserias del mundo académico; en cualquier caso, no me ha producido la enorme impresión de otros títulos del gran escritor.

jueves, 14 de marzo de 2019

Polvo de sueños

Polvo de sueños
Steven Erikson

Noveno de la serie principal de Malaz y penúltimo antes del final. A pesar de buenos momentos puntuales (Icarium, Draconus, las reuniones de los dioses ancestrales), ha sido una decepción.

Erikson ha optado por sus capítulos extensos de siempre, pero fragmentados en pequeñas intervenciones de personajes, grupos y zonas geográficas dispersos. El resultado ha sido la pérdida de tensión, y de esa acumulación de entregas anteriores que desemboca en un último capítulo brutal; esta vez ese último capítulo ha quedado un poco pegote, inconexo y desangelado.

Aún así, espero que en el décimo dé el do de pecho… aunque ya está claro que aquí no se va a aclarar nada.

jueves, 7 de marzo de 2019

La música en el castillo del cielo

La música en el castillo del cielo
John Elliot Gardiner

Gardiner deja la batuta y agarra el procesador de textos para embarcarse en un extenso ensayo en el que trata de aproximarse al Bach músico y hombre, dejando de lado la imagen de fría perfección que el siglo XIX trazó en torno a su figura.

Los capítulos nueve al doce son una extensa exploración de sus cantatas de Leipzig, las dos Pasiones y la Misa en Si Menor, por lo que sin conocer bien esas obras o escucharlas acompañadas por la lectura, resultan áridos y de poco provecho. Curiosamente, aunque a lo largo del libro Gardiner insiste en la importancia capital de la obra no religiosa de Bach para aproximarnos a su figura, no hace ni una sola mención musical detallada de ese aspecto de su obra.

El libro es inabarcable por la profundidad de pensamiento y la cantidad de información que contiene. Después de terminarlo, guardo muy buen recuerdo del primer capítulo, en el que Gardiner rememora sus experiencias personales relacionadas con la música de Bach; como las interpretaciones con su familia cuáquera de algunas de las obras religiosas; o el viaje a Alemania en 1967 para escuchar a Karl Richter en una interpretación de las cantatas que el músico inglés califica de lúgubre y unas “Variaciones Goldberg” que recuerda estruendosas.

Muy bueno también el capítulo de “La quinta del 85”, en el que hace una semblanza de los contemporáneos del Cantor (Haendel, Rameau, Telemann y Domenico Scarlatti), indagando en las semejanzas y diferencias musicales y profesionales; o el dedicado a la mesa de trabajo de Bach, tanto en el sentido literal como en el figurado.

En resumen, un intento de aproximarnos al Bach humano, no conseguido del todo (algo imposible dado lo poco que se conoce realmente de él) y a su música sin mistificación. Muy interesante, quien busque un enfoque objetivista se sentirá escandalizado. A mí me ha gustado leerlo.

domingo, 24 de febrero de 2019

Sin palabras

Sin palabras
Mark Thompson

“Nada de lo que ha pasado en nuestro mundo en los campos de la política o de la tecnología ha hecho que la necesidad de encontrar y revelar la verdad sea menos acuciante. El mundo se ha vuelto, si acaso, más difícil de entender, las herramientas y técnicas a disposición de los muchos mentirosos del mundo, más formidables. De modo que deberíamos desoír los llamamientos a que el periodismo se vuelva menos hostil o acusatorio, si eso significa cualquier reducción del escepticismo o de la voluntad de perseguir una noticia hasta su conclusión. Las entrevistas a políticos deben ser educadas pero duras y, si el entrevistado se niega a responder a la pregunta o siembra la confusión de cualquier otra manera, la dureza es más importante que la educación”

Ese párrafo forma parte del último capítulo, una especie de mapa sobre qué se puede hacer para combatir la posverdad y esa simplificación de la realidad que al final es indistinguible de la mentira.

Desde Aristóteles hasta Trump y el Brexit, un recorrido por la retórica pública (políticos y medios de comunicación) con ejemplos analizados y contado por alguien que lo ha conocido de primera mano (BBC a ambos lados del Atlántico y The New York Times).

Intenso pero racional. Muy enriquecedor.

sábado, 9 de febrero de 2019

El ojo del observador

El ojo del observador
Laura J. Snyder

Vermeer, el pintor de la luz, y Leeuwenhoek, el que iluminó lo infinitamente pequeño. Los dos vivieron en la próspera y dinámica Holanda del siglo XVII, en la misma plaza de Delf, separados por una caminata de cinco minutos. Dos estudiosos de la luz y de su uso; Vermeer para jugar con sombras y colores; Leeuwenhoek para descubrir mundos infinitos que no se sospechaba que existieran dentro de nuestro mundo.

A pesar de su vecindad y de sus intereses comunes, no sabemos si llegaron a conocerse en persona; aunque Leeuwenhoek, empleado municipal, llegó a ser el encargado de tasar los bienes de Vermeer tras su fallecimiento y aparece en uno de los cuadros del pintor. Pintor de obra escasa, arruinado tras la guerra contra Francia e Inglaterra, que acabó con el mercado de los cuadros, lo que redujo aún más la producción de Vermeer, fallecido joven; estudioso de la cámara oscura (como los filósofos naturales de la época), que utilizó una y otra vez los mismos motivos mostrándolos bajo diferentes perspectivas y luces.

Y Leeuwenhoek, otro estudioso de la cámara oscura, que utilizó para lograr condiciones de observación óptimas para sus microscopios. Hombre educado en los gremios de la época (en sus comienzos se ganó la vida como pañero), que se negó a desvelar sus métodos de observación a la Royal Society y que aún hoy día desconcierta por la precisión de sus observaciones, de su estimación del tamaño de lo que observaba y por la calidad pasmosa de sus microscopios y sus muestras preparadas.

“En «El astrónomo» de Vermeer hay un hombre – cuyo modelo quizá fuese Leeuwenhoek – en su estudio, con la clara luz del sol inundando la habitación en penumbra e iluminando un globo celesta que hay sobre la mesa cubierta con un tapiz. El filósofo natural ase el globo con su gran mano derecha, como si en ella estuviesen encerrados los propios cielos (o el conocimiento de ellos). En la sombra más oscura que hay tras él vemos parte de un cuadro de Peter Lely, maestro de Hooke, en el que aparece Moisés, a quien se describe en los Hechos de los Apóstoles como «versado en toda la sabiduría de Egipto». El conocimiento antiguo yace en la oscuridad, mientras que la nueva ciencia está iluminada. Aunque no veamos ningún instrumento óptico en el cuadro, sabemos que esa misma noche, más tarde, el astrónomo dirigirá un telescopio hacia el cielo para aumentar el conocimiento que se halla cartografiado ya en el globo. En esta imagen de la ciencia del pasado y del futuro, Vermeer sitúa el futura bajo la luz. Es el nuevo modo de ver, nos dice, que nos permitirá contemplar un nuevo mundo”.

Un libro bellísimo.

lunes, 4 de febrero de 2019

La tabla periódica

La tabla periódica
Hugh Aldersey-Williams

Un recorrido originalísimo, histórico y cultural, pero también científico, por los elementos de la tabla periódica. Un planteamiento refrescante y un libro muy enriquecedor.

El oro de los galeones españoles, pero también el de los tónicos para la salud del siglo XVIII; el platino y sus idas y venidas en la apreciación popular como metal de lujo; el extraño anuncio del descubrimiento del paladio; la decantación de fósforo realizada por el autor siguiendo las instrucciones de Hooke; el descubrimiento de los alógenos, incluida la polémica en Estados Unidos sobre si fluorar el agua o no

Entre medias, visitas a los coleccionistas de elementos o a la vida de Mendeléyev, recorridos por las recetas de los alquimistas para separar ciertos elementos y gran cantidad de citas literarias y pictóricas.

Me ha llamado la atención algún error corregido por el traductor como, por ejemplo, en la página 174, “el químico Gay-Lussac propuso el nombre de yodo por analogía con cloro”, rectificado por el traductor en una nota a pie de página: “en realidad, el nombre deriva del término griego para violeta, iodes”.

Muy interesante.

domingo, 27 de enero de 2019

Visión ciega

Visión ciega
Peter Watts

Después del mal sabor de boca de “Accelerando”, me he ido a por otro título prestigioso de la misma época.

La Tierra queda temporalmente cubierta por una esfera de Dyson de objetos luminosos y se monta una expedición para investigar su origen. Humanos robotizados y una especie de inquietante vampiro al mando de la expedición conectado una misteriosa inteligencia artificial, encuentran el origen de los objetos, aún más inquietante e incomprensible que los propios miembros de la expedición.

Claustrofobia permanente y un desenlace inquietante. Gran libro.

domingo, 20 de enero de 2019

Accelerando

Accelerando
Charles Stross

Un libro de prestigio, finalista de los principales premios del género. Materia convertida en capacidad de computación, humanos virtuales y corporaciones sentientes que luchan por ancho de banda para sobrevivir.

Ideas que pueden estar bien pero que Stross ha desplegado en un batiburrillo de sucesos y jerga sin ninguna estructura aparente. Lo comparan con “Cismatrix”, pero Sterling tuvo más capacidad para dar forma a su historia sin perder exotismo.

lunes, 7 de enero de 2019

Breve historia de siete asesinatos

Breve historia de siete asesinatos
Marlon James

La broma se habrá hecho mil veces, pero, ni es breve, ni son siete asesinatos; aquí muere más gente que en la guerra. La Jamaica convulsa de los setenta y un concierto solidario de Bob Marley son el centro en torno al cual se tejen todas las historias de la novela; cada una a cargo de un personaje, con una extracción social diferente que, supuestamente, se refleja en el modo en que se expresa en el libro.

Ha sido un experimento y no me ha gustado del todo. Al principio es estimulante pero después los personajes se repiten bastante a sí mismos y, para empeorar el resultado, desde la tercera parte de la novela (“Baile de sombras”) la estructura narrativa cambia y, lo que hasta entonces habían sido capítulos cortos e impactantes, se convierte en largos soliloquios que a mí personalmente me han aburrido bastante.

domingo, 6 de enero de 2019

Falcó

Falcó
Arturo Pérez-Reverte

Hacía mucho que no volvía a Pérez-Reverte y las buenas opiniones que ha recibido este Falcó me decidieron a probar.

Es un libro típico del autor, con un protagonista convincente, aunque recuerda a cualquiera de los protagonistas de sus demás libros (excepto quizá a la fascinante narco de “La reina del sur”): un hombre duro y a la vez frágil, curtido, atractivo para ambos sexos; quizá el hombre que habría querido ser el autor, o en parte el que es, o el personaje público que se ha inventado… eso solo puede saberlo él.

La trama gira en torno a una infiltración en la zona roja para liberar a José Antonio Primo de Rivera. Espías, guerrilleros, trama política, buena ambientación… muy entretenido. La historia queda cerrada pero los personajes dejan la promesa de muchas otras posibles historias.

jueves, 3 de enero de 2019

El Conquistador del Mundo

El Conquistador del Mundo
René Grousset

Los mongoles fueron un pueblo nómada, sin tradición escrita ni registros precisos sobre su historia. Por lo tanto, lo que conocemos de Gengis Kan proviene de la tradición oral de los bardos mongoles y de las crónicas de los escribas persas; el propio Kan murió siendo analfabeto.

Esto hace que las fuentes históricas den una imagen bastante distorsionada del personaje; y cuanto más nos adentramos en los orígenes de la vida de Gengis, más relacionados con el mito y la leyenda están los relatos sobre su vida.

Grousset se ciñe literalmente a las fuentes conocidas y hace un recorrido longitudinal, sin cuestionar ni cotejar los relatos que recoge con otras fuentes y hechos; a la manera habitual de la mayoría de los autores antes de los años cincuenta (el libro es de 1944).

Por lo tanto, Gengis resulta un personaje casi mítico, con augurios que apuntaban su grandeza desde su niñez. El tono de su historia recuerda a las mil y una noches, sucediéndose los episodios (el ataque de los tártaros, el rapto de sus hermanos, etc.) como pequeñas historietas sin más profundidad. Así, la enorme campaña militar contra los turcos orientales, que duró más diez años y llevó a los jinetes mongoles desde China hasta Irán y el Mar Caspio, se presenta sin más como la venganza del Kan contra una ofensa del gobernador persa, que ordenó decapitar al emisario del Kan.

También hay algunos incisos del autor que resultan, leídos hoy día, de lo más peculiares. Por ejemplo, este de la página 263, cuando los mongoles habían arrasado ya la mayor parte de Persia, ejecutado a decenas de miles de prisioneros (civiles, niños, mujeres, ancianos) y destruido decenas de ciudades:

“Gengis Kan continúa mostrándose personalmente aquí como el igual a los más grandes entre los hacedores de historia, y no es culpa suya si el Alejandro mongol manda a unas tropas que han permanecido casi en el mismo estado cultural que los pieles rojas de las praderas americanas en el siglo XVIII.

Una vez hecha esta salvedad a fin de permanecer estrictamente fiel a la objetividad histórica, permítasenos no disimular nuestro horror por tan abominables matanzas. Con todas nuestras fuerzas - ¿es necesario decirlo? -, estamos de parte de la civilización arábigo-persa contra los bárbaros que intentaron – en vano, gracias a Dios – aniquilarla.”

Resulta llamativo el pedestal en el que se coloca al conquistador. El resultado final de la marea mongola fue que las grandes civilizaciones a las que sometieron terminaron absorbiéndolos; en China aprendieron la cultura China y en el oriente turco sucedió igual; a fin de cuentas, los mongoles, excepto por su caballería y salvajismo, no tenían nada que oponer a esos sistemas milenarios.

Resumiendo, no me parece un libro que sirva para hacerse una idea fidedigna del terrible conquistador, pero, a pesar de todo, es un libro bello y se disfruta leyéndolo.

viernes, 21 de diciembre de 2018

El Vacío de la evolución

El Vacío de la evolución
Peter F. Hamilton

Se terminó. Es increíble que a Hamilton le funcione este estilo prolijo en el que describe con qué se viste cada personaje o qué elige para comer, pero hay que reconocer que el tío consigue ser entretenido.

Como se preveía al finalizar la segunda entrega, el clímax de la trilogía iba a ser la confluencia de todos los protagonistas en el temible Vacío. Aquí se revela su naturaleza última, su relación con la primera especie que evolucionó en el Universo, pero es más entretenido el recorrido que la conclusión; creo que a Hamilton se le ha ido de la mano la filosofía; lo suyo es más la acción que la trascendencia. Tampoco me ha gustado el modo  un tanto facilón y chapucero de abrochar lo que soñaba Íñigo con la realidad de la Federación.

En cualquier caso ha sido divertido leerlo.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

La gran estrategia de Felipe II

La gran estrategia de Felipe II
Geoffrey Parker

Un clásico escrito por alguien que, en cuestiones filipinas, también lo es. Una indagación acerca de las motivaciones, directrices y posibles planes a medio y largo plazo del reinado de Felipe II. Como es habitual en Sir Geoffrey, la avalancha documental es apabullante, con una profusión enorme de citas y testimonios todos ellos perfectamente documentados y señalados.

Como pero, diría que aquí Parker aún no era el gran divulgador en el que se convirtió después; el estilo es un tanto plomizo y la narración no tiene la fluidez de otras obras suyas. También me ha parecido muy interesante el punto de vista del historiador sobre el monarca, a quien concede unas dosis de lucidez, racionalidad y ausencia de dogmatismo que, por ejemplo, le niega en su última y monumental biografía sobre el personaje. No sé si eso es fruto de la investigación o del recorrido vital del propio Parker, cuya perspectiva de la vida, como la de todos, cambia con el tiempo.

lunes, 17 de diciembre de 2018

El cuaderno gris

El cuaderno gris
Josep Pla

Comenzó Pla su dietario en 1918; el día que cumplía veintiún años. Los apuntes terminan en noviembre de 1919 y en la década de los cincuenta, cuando el propio Pla decidió emprender la edición de sus obras completas, reescribió este cuaderno, que se publicó en su forma definitiva en los años setenta.

Aquí no hay ningún plan; simplemente se recuerda un paseo, una conversación, una chica, una costumbre local, o se plasman reflexiones sobre los temas más diversos. Pla no busca nada definitivo. Recuerda a Boswell en sus vaivenes.

Gran estilo, prosa consumada y muy enriquecedor.

“Hay días en que invento cualquier pretexto para hablar con la gente que voy encontrando [por la calle]. Les miro a los ojos. Es un poco difícil, es la última cosa que la gente se deja mirar. Me espeluzna ver la escasa cantidad de personas que conservan en la mirada algún rastro de ilusión y de poesía – de la ilusión y de la poesía de los diecisiete años. En la mayoría de los ojos, se ha domesticado todo impulso hacia las cosas inconcretas y graciosas, gratuitas, fascinadoras, inciertas, apasionantes. Las miradas son duras o mórbidas o falsas, pero totalmente arrasadas. Son miradas puramente mecánicas, desprovistas de sorpresa, de aventura, de imponderable.”

El orden del día

El orden del día
Éric Vuillard

Foto en blanco y negro. Portada color negro. Libro negro, que rezuma amargor y vinagre en todas y cada una de sus pocas páginas.

La reunión de los capitostes de la gran industria alemana con Hitler para financiar la estabilidad que prometían los nazis; la connivencia con el régimen; el uso sin prejuicios de esclavos como mano de obra; el aplastamiento de Austria, y las cínicas actitudes de los dirigentes austriacos; el atolondramiento de los líderes occidentales; y, una vez finalizada la guerra, la mirada vuelta hacia otro lado, las grandes multinacionales indemnes, las actividades empresariales ajenas a lo sucedido.

Todo eso esta aquí, en prosa ejemplar, en poco más de cien páginas, negro sobre blanco.

sábado, 15 de diciembre de 2018

George Szell’s Reign

George Szell’s Reign
Marcia Hansen Kraus

Uno de los pocos libros que hay sobre el gran Szell y sus años de Cleveland. Fruto de las entrevistas de la autora con miembros de la gran orquesta en la época del director húngaro, el titulo prometía.

Hay bastantes cotilleos y el carácter autoritario y obsesivo hasta lo enfermizo de Szell queda bien reflejado. Sin embargo, a pesar de no ser extenso, cuesta terminar el libro: el estilo es inexistente y la organización en capítulos siguiendo las diferentes secciones de una orquesta no logra disimular su falta de unidad. Hay aspectos muy importantes que quedan sin tocar (¿cómo se organizaban los ensayos?, ¿cómo se planeaban las temporadas?, ¿cómo eran las sesiones de grabación?) y, por el contrario, casi un tercio del libro está dedicado a los detalles arquitectónicos y electrónicos de la construcción Blossom Pavillion, para la temporada de verano de la orquesta, lo que resulta un tanto grotesco.

Decepcionante.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

El Vacío temporal

El Vacío temporal
Peter F. Hamilton

La verdad es que Hamilton es un tramposo de cuidado, pero logra enviciar y que se tengan ganas de seguir leyendo a ver qué pasa. En esta entrega los acontecimientos de la Federación, que siguen siendo alarmantes (la Gata suelta, el movimiento Sueño Vivo utilizando la fuerza para lograr sus objetivos, la facción más radical de ANA-Gobernación pactando con alienígenas), pasan a un segundo plano frente a lo que sucede en el interior del Vacío, transmitido a través de los sueños de Íñigo.

Por fin la naturaleza del Vacío se revela: una porción del universo en la que los poderes mentales pueden alterar la realidad física; todos los estados mentales quedan registrados y, con la fuerza y habilidad suficientes, se pueden revertir. Pero para lograr esa “marcha atrás” hay que prevalecer sobre la entropía, lo que se logra extrayendo energía… del universo físico exterior. De ahí que cada reversión del tiempo en el Vacío implique su expansión a costa de la destrucción de todo el universo adyacente.

Queda por ver qué pasará, qué son los Señores del Vacío, capaces de tantas cosas y aparentemente sin inteligencia, qué harán los raiel y en qué terminará el conflicto entre las facciones de ANA.

sábado, 17 de noviembre de 2018

La impía oscuridad


La impía oscuridad
Richard Morgan

Después de la segunda entrega, entretenida pero sin contenido real, Morgan monta una traca final de aúpa en la que se aclaran la mayoría de las cosas que habían quedado en la sombra. Vigoroso, con mucha acción y bien escrito. Buen broche.

lunes, 8 de octubre de 2018

El vacío de los sueños


El vacío de los sueños
Peter F. Hamilton

Después de los mastodónticos Pandora y Judas, un nuevo Hamilton. En tres tandas, aunque en realidad es una sola novela, y ambientado más de un milenio después de los sucesos del Aviador Espacial.

En esta ocasión el culto a un mesías provoca una peregrinación a la zona del espacio conocida como el Vacío, inaccesible para todas las razas conocidas (excepto para el misterioso mesías) y capaz, en sus fases de expansión de devorar todo el universo conocido.

El sistema Hamilton se mantiene en esta novela: múltiples historias, personajes actuando por separado, un nexo de unión que no se vislumbra, nuevos personajes… incluso cuando el libro está terminando, barroquismo explicativo, aparente intrascendencia de tanto detalle, etc. Sin embargo, a mí me gusta. Me lo he pasado bien. ¿Cómo terminará todo esto?