sábado, 30 de abril de 2022
El director es la estrella II
sábado, 23 de abril de 2022
El legado de los espías
martes, 12 de abril de 2022
La sabiduría de las multitudes
domingo, 10 de abril de 2022
Inventario de algunas cosas perdidas
domingo, 3 de abril de 2022
En el corazón del mar
Parece que esta presión cinegética modificó el comportamiento de los cachalotes, que se volvieron más asustadizos y también más agresivos. Hasta que el 20 de noviembre de 1820 sucedió lo impensable y un cachalote hundió el ballenero Essex, lo que dejó a los 21 miembros de la tripulación a 3.700 kilómetros de la costa de Suramérica embarcados en tres lanchas balleneras con provisiones para unos 30 días.
Y esa es la historia que se cuenta aquí. La ordalía de aquellos hombres, hoy ya olvidada, aunque muy conocida en el siglo XIX; la historia en la que se basó Melville para crear su Moby Dick. Un relato de pesadilla, pero también fascinante, que Philbrick narra en tono de crónica periodística. Absorbente.viernes, 1 de abril de 2022
Programados para crear
sábado, 26 de marzo de 2022
La puerta de Abadón
domingo, 20 de marzo de 2022
The Paris Review (1953-1983)
viernes, 11 de marzo de 2022
El día del juicio
sábado, 5 de marzo de 2022
El temor de un hombre sabio
jueves, 24 de febrero de 2022
Contra Armada
viernes, 11 de febrero de 2022
Johann Sebastian Bach. El músico sabio
viernes, 28 de enero de 2022
Hadjí Murat
miércoles, 19 de enero de 2022
El nombre del viento
viernes, 24 de diciembre de 2021
Remake
Ya no se hacen películas con actores; se pueden conseguir los derechos de Bogart, Bacall, Clint Eastwood; se puede rehacer el final de Casablanca; se puede conseguir que a Rhett Butler no le importe un bledo Scarlett O’Hara; todo se puede digitalizar y modelar como se quiera.
Pero no todo el mundo piensa igual; aún quedan personas a las que les gustaría bailar con Fred Astaire, girando ingrávidas sobre un suelo que refleja las estrellas.
sábado, 11 de diciembre de 2021
Después del Muro
Un detallado ensayo sobre el mundo a partir de 1989, cuando Gorbachov recorría Manhattan entre vítores, China estaba lejos de lo que es hoy, el yihadismo internacional no parecía que existiese y daba la sensación de que el único problema geopolítico era el enfrentamiento entre estadounidenses, soviéticos y sus respectivos bloques.
Las políticas de Gorbachov, claras en sus objetivos, pero difusas en cuanto a cómo lograrlos, finalmente condujeron a la destrucción de la URSS y pulverizaron el mapa geopolítico conocido desde la Segunda Guerra Mundial. La disolución paulatina del bloque soviético en poco más de dos años, la desaparición de la URSS en seis meses, la liquidación del Pacto de Varsovia y el gatillazo de Japón como hipotético líder mundial en el Pacífico fueron cuidadosamente observados por el gobierno chino, que decidió continuar con las reformas económicas y ser absolutamente implacable a la hora sofocar cualquier atisbo de cambio político en el país.
Y así pareció que el mundo iba a ser mejor, que la guerra desaparecería y que estaba todo hecho. Visto en retrospectiva, los Bush, Kohl, Mitterrand, Gorbachov y compañía hicieron un gran trabajo: ante el cataclismo de cambios desbocados mantuvieron la calma y trataron de dirigir la riada evitando la violencia. Da vértigo pensar qué habría sucedido con líderes políticos como los actuales, más pendientes de Twitter que de sus obligaciones.
Tras cuatro años de cuidadosa diplomacia internacional, el deterioro de la economía doméstica expulsó a Bush Sr. de la Casa Blanca. En su discurso de despedida en Texas dirigió al público algunas proféticas palabras:
“En la economía, un mundo con inestabilidad creciente y nacionalismo hostil trastocara los mercados mundiales, desencadenará guerras comerciales y nos conducirá al declive económico (…) El nuevo mundo podría ser, con el paso del tiempo, tan amenazador como el viejo. Lo diré sin rodeos: si Estados Unidos renegase de su liderazgo, de su compromiso, cometería un error por el que las generaciones futuras, nuestros hijos, pagarán un precio muy alto”
jueves, 9 de diciembre de 2021
Klara y el Sol
domingo, 14 de noviembre de 2021
Relatos de música y músicos
Otro lujoso volumen de Alba dedicado a cuentos musicales a cargo de una pléyade de autores. El resultado, como siempre sucede con las recopilaciones, es irregular; a lo que contribuye el hilo conductor de la colección, porque la música siempre ha sido el arte más difícil de reflejar mediante la escritura.
Ha habido sorpresas dadas por desconocidos, como “La sonata del diablo” de Gérard de Nerval, “Lotta Schmidt” de Trollope, el reivindicativo “Janko, el músico” del polaco Sienkiewicz o el feérico “Visita a domicilio” del irlandés O’Kelly.
También ha habido algunas decepciones de las estrellas, como “Gambara” de Balzac, que necesita verter cientos de palabras para no contar casi nada (aunque tiene destellos: “inventarse, al calor de una exaltación pasajera, una aventura en un siglo en el que se escriben novelas precisamente porque ya no suceden”) o el inane cuento que representa a Melville. El de Tolstoi no es su mejor relato, pero es sólido y convincente. Y me ha gustado mucho “La madre” de James Joyce, sibilino y lleno de dobles intenciones.
Los cuentos de Nabokov, Buzzati y Barnes son sensacionales y, el más extraordinario de toda la colección, “Todas las mañanas del mundo” de Quignard, que nos lleva a un mundo dentro de otro mundo y está contado con sensibilidad y delicadeza.
viernes, 12 de noviembre de 2021
Mundo Infierno
Una pequeña novela de Farmer,
unos diez años anterior a su Mundo del Río, que fue el que le dio fama
internacional. De esto ya no se escribe: no hay ninguna preocupación por la
verosimilitud, ni por envolver la narración en una explicación científica, ni
es una prospección de un posible futuro; sencillamente Farmer se inventa un
mundo esférico infernal en el que suceden cosas surrealistas que llevan a uno
de sus funcionarios a una aventura inesperada.
Muy entretenida, no aburre y se lee en un suspiro.
martes, 2 de noviembre de 2021
Mentes maravillosas
“Lo que piensan y sienten los animales” es el subtítulo de este ensayo y la frase que mejor resumiría el objetivo de Safina. De partida ya es un objetivo controvertido, dado que, incluso en los campos de investigación especializados, el empleo de los verbos sentir y pensar aplicados en animales suscitó (y sigue haciéndolo) siempre muchísima suspicacia.
A fin de cuentas, ¿cómo llegar siquiera a aproximarnos al interior de una mente animal, cuando cuesta hacerlo incluso con la de otro ser humano? Safina relata centenares de experiencias, especialmente con elefantes, lobos y orcas, registradas a lo largo de décadas por diferentes investigadores en distintos lugares del mundo para, mediante evidencias, tratar de respaldar su tesis: los animales son capaces de sentir, de establecer vínculos, de contextualizar lo que les pasa y de idear métodos para comunicar y para resolver situaciones inesperadas.












