martes, 28 de febrero de 2012

Gente remota

Gente remota
Evelyn Waugh

Evelyn Waugh tuvo una vida bastante viajera y durante las primeras décadas del siglo XX visitó África. De aquellos años tomó temas, ambientes y paisajes para varios libros como Merienda de negros, ¡Noticia bomba! y este Gente remota.

En ellos satiriza la vida nativa, sus intentos de imitar a Occidente, el comportamiento y actitudes de los occidentales con los nativos, con otros occidentales y hasta con sus propios compatriotas.

Sin embargo, este Gente remota no está tan conseguido como el magnífico ¡Noticia bomba! Aquí está ya el estilista pero no consigue la chispa, la vida y el humor natural, ácido e irónico que sí logró en su novela posterior.

Se ha quedado sin terminar. Hay mucho pendiente para dedicarle tiempo a estas medianías.

viernes, 24 de febrero de 2012

Planeta de exilio


Planeta de exilio
Ursula K. Le Guin

Esta novela corta es un buen ejemplo del estilo y preocupaciones de la escritora estadounidense (aún en activo, a sus 82 años). Es una de sus primeras novelas, escrita dos años antes que Un mago de Terramar, que le daría nombradía internacional y grandes ventas.

En esta ocasión Ursula nos cuenta el conflicto entre tres sociedades que habitan un planeta que es el que da título al libro. Como casi siempre en el caso de esta autora el escenario, la tecnología, la fisonomía de las razas y, en definitiva, lo que suele absorber gran parte del esfuerzo de otros autores del género ocupa un espacio secundario y se resuelve con pinceladas generales que muestran las diferencias y similitudes pero sin entrar en detalles. Lo que ocupa la mente de esta escritora son las relaciones personales y sociales entre los miembros de las tres razas enfrentadas. Todo lo demás es solo el marco de la historia.

Es una novela muy breve escrita con la contención habitual en la autora, sin grandilocuencia ni explosiones de prosa (ni siquiera en los momentos de mayor tensión). Muy eficaz y entretenida. Y con pasajes realmente hermosos.

jueves, 23 de febrero de 2012

Los ensayos de Montaigne

Ensayos
Michel de Montaigne

El Señor de la Montaña. Así llamaba Quevedo a Montaigne, quizá con cierta sorna. Ese noble francés del Renacimiento que decidió retirarse del mundo, recluirse en sí mismo, dedicarse a pensar, reflexionar, leer, escribir... De aquella decisión surgieron una serie de escritos que el propio Montaigne reunió bajo el título Ensayos, bautizando así todo un género mezcla de investigación, erudición, tanteo y expresión de ideas.

Es curioso cómo se llega a veces a un libro. Yo llegué a este solo porque encontré en una librería la edición de Acantilado. Viendo ese tomo grueso, de páginas color vainilla con ese tacto tan suave decidí comprarlo y comenzar la lectura. Aquello sucedió en 2007 y cinco años después aún estoy a la mitad del viaje. Y seguramente cuando lo termine volveré a empezarlo.

No existe ninguna organización en estos ensayos. Parecen escritos solamente siguiendo la apetencia del autor; quizá una lectura que hiciera, un suceso al que asistiese, una conversación que mantuviera sembraron en él la necesidad del ensayo correspondiente. Tampoco hay unidad temática: en un ensayo puede hablar de cómo guerreaban los partos y en el siguiente de los libros, de la pedantería y del asesinato de César, de si es mejor que una finca esté vigilada o no y de la idea de que filosofar es empezar a morir. Un libro construido alrededor de las citas, que Montaigne usa con largueza y que glosan permanentemente cualquiera de los temas que Montaigne trata.

A pesar de las citas, del título de los escritos y de la distancia temporal que nos separa de este Señor de la Montaña, durante la lectura nos sentimos cerca de él. Es como tratar a un amigo. Quizá porque, como el propio Montaigne señaló en el prólogo de sus ensayos, “yo mismo soy la materia de mi libro”.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Corazón de Ulises. Un viaje a Grecia.


Corazón de Ulises
Javier Reverte

En esta ocasión viajamos con Javier Reverte al espacio que una vez ocupó la Grecia clásica: el Peloponeso, Turquía, el Mar Negro, Ítaca y Alejandría.

Es un viaje organizado alla Reverte. Mezcla de historia de los lugares visitados, descripciones, anécdotas y conversaciones personales (quizá reales, quizá inventadas, quizá una mezcla de ambas). En esta ocasión se añaden inevitablemente al guiso las referencias literarias y filosóficas: Platón, Aristóteles, los presocráticos, Homero, Heródoto, Tucídides, Byron, Keats...

Es un libro más contemplativo que los que dedicó a África, quizá por la naturaleza de los lugares que visitamos o por el aliño de las citas literarias. Disfruté especialmente la estancia en Ítaca, con un espléndido resumen de la Odisea y unos entrañables encuentros personales; mientras que la visita a Alejandría (la última parada del viaje) resultó excesivamente afectada y no encontré la poesía que el autor trataba de transmitir. Memorables los encuentros con griegos y turcos y las opiniones que unos tienen respecto a los otros.

Un libro refrescante que reivindica la vida.

domingo, 12 de febrero de 2012

Las campañas de Napoleón

Las campañas de Napoleón
David Chandler

Un ensayo de más de mil páginas consagrado al análisis minucioso de la trayectoria militar de Napoleón Bonaparte desde sus años de formación hasta su final en Waterloo. El libro obviamente se centra en la descripción de sus diferentes campañas militares y las batallas que tuvieron lugar, pero también contiene breves interludios en los que se analizan de forma muy concisa las situaciones políticas que fueron originando los conflictos y las consecuencias que tuvieron los mismos en el mapa europeo de la distribución del poder.

Tratándose de un libro tan prolijo, en él podemos encontrar todo tipo de información: logística, notas de campaña, extractos del diario de la Grande Armée, fragmentos de conversaciones entre los diferentes protagonistas de los sucesos... También se incluyen curiosidades como, por ejemplo, la técnica del ejército prusiano para estudiar la efectividad de sus mosquetes: desplegaban una lona de tela con la altura media de un soldado de la época y la longitud de un cuadro de infantería y la iban aproximando a una hilera de mosquetes que hacían fuego sobre ella para determinar la distancia a la que el arma resultaba más eficaz.

Respecto al gran protagonista de esa etapa de la historia de Europa, queda reflejado en sus virtudes (genialidad militar, capacidad para mantener la sangre fría en momentos difíciles, un emprendedor de grandes reformas civiles, etc.) y en sus defectos (oportunista, insensible hacia los padecimientos de sus soldados, megalómano, incapaz para la diplomacia...). Se percibe también el cambio en la personalidad de Napoleón conforme se fueron acumulando los triunfos; un cambio que fue haciéndole cada vez más ajeno a la realidad de manera que llegó a confundir lo que imaginaba con lo que realmente sucedía.

En resumen, veinte años de guerras continuas a lo largo y ancho de toda Europa de las que no se libró ninguna nación europea de la época que terminaron con centenares de miles muertos, una Francia agotada, una Inglaterra con el mismo papel preponderante que antes de comenzar el conflicto, un naciente nacionalismo alemán, un intento (un tanto ficticio) de restaurar el “orden” anterior a la revolución y Austria y Rusia en la misma situación de estancamiento que ya conocían.

Cuentan que al terminar la batalla de Eylau, que fue particularmente encarnizada y sangrienta, el mariscal Ney, al recorrer el campo de batalla donde se apiñaban cadáveres y moribundos entre el lodo y el hielo, exclamó: ¡Qué masacre! ¡Y sin resultado!.


sábado, 11 de febrero de 2012

El prestigio


El prestigio
Christopher Priest

Un gran Priest, inspiradísimo, nos relata la historia de dos ilusionistas de la Inglaterra de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Priest construye la narración usando tres puntos de vista: los diarios de ambos magos y el encuentro de dos de sus descendientes. Los dos magos consiguen, a través de las anotaciones de sus diarios, nuestro apoyo incluso cuando describen un mismo suceso dándole interpretaciones diferentes. El modo en que se redactan las entradas en los diarios resulta vívido y creíble: se ajusta perfectamente al estado de ánimo del personaje en cada momento y el modo en que las anotaciones se espacian en el tiempo empasta a la perfección con la dinámica de la historia y los momentos de mayor interés.

Resultan fascinantes las descripciones de los trucos, la preparación de los magos para realizarlos, la angustiosa rivalidad entre ambos, “el Pacto” con el que Borden formaliza su aproximación a la magia, el encuentro de Angier con el físico Nikola Tesla...

Inolvidable.

viernes, 3 de febrero de 2012

El mago

El mago
John Fowles

Es difícil opinar sobre esta novela habiéndola leído una sola vez. Comienza con aparente normalidad contándonos la vida (un tanto inane) de un graduado de Oxford que pasa por diversas vicisitudes sentimentales tras las cuales se traslada a una isla griega para ejercer como profesor de inglés en un internado.

A partir de ese momento participa en una serie de actividades diseñadas por un personaje que conoce en la isla cuya finalidad no queda nada clara: como lectores recorremos los mismos laberintos que el protagonista de la historia. No se nos explica nada. Pasamos, junto a Nicholas Urfe, por diversas peripecias (grotescas unas, artificiosas otras, desconcertantes casi todas) cuyo objetivo desconocemos. 

Este bloque central de la novela (el más extenso e importante) termina con las andanzas finales de Urfe en territorio griego y su vuelta a Inglaterra. De este modo nos adentramos en la tercera parte de la historia en la cual el protagonista intentará desentrañar el sentido de sus experiencias griegas.

Es una novela de difícil interpretación, que aparentemente da bandazos sin dirigirse a un destino concreto. En ocasiones se tiene la sensación de que el lector está siendo objeto de los mismos juegos por los que pasa el protagonista en el texto y es difícil, una vez concluida la lectura, establecer las motivaciones que desencadenan los sucesos descritos. Sin embargo, resulta una novela cautivadora: por la intensidad de determinados pasajes (muy especialmente los que describen la naturaleza de la isla), por el carácter de algunos personajes y por la maravillosa prosa de Fowles, llena de lirismo y de belleza.

viernes, 20 de enero de 2012

El agente de las estrellas


El agente de las estrellas
John Scalzi

El propio Scalzi nos comenta en el prólogo que esta fue su primera novela. Le fue bastante bien con ella: ganó el premio Campbell al mejor escritor novel de ciencia ficción y además las ventas le acompañaron.

Scalzi nos cuenta en clave de humor el primer contacto del ser humano con una raza alienígena. Es la única parte convencional del argumento, que está tan repleto de referencias a la actualidad (celebridades, series de televisión, revistas...) que dentro de unos años probablemente se perderán muchos de los chistes contenidos en él. De hecho, durante gran parte de la novela la presencia de los alienígenas es solo la excusa para mostrar (y criticar) el mundillo del cine. Y precisamente el punto más bajo del relato se produce paradójicamente en el clímax (en el que la presencia de los alienígenas deja de ser la excusa y se convierte en el centro de la trama), donde Scalzi pierde el humor sin conseguir a cambio solemnidad: gajes de ser bisoño, supongo.

Por lo demás, es un entretenimiento ágil y desenfadado que arranca sonrisas con frecuencia. Divertida.

lunes, 9 de enero de 2012

Cuarta entrega de la saga “Malaz: el Libro de los Caídos”


La Casa de Cadenas
Steven Erikson

Un panteón de dioses cambiante, alterable por las circunstancias. Un conjunto de Sendas que son las fuentes de la magia vinculadas, bien al panteón, bien a razas de seres ancestrales. Una Baraja de Cartas que refleja o anticipa (depende de las facultades del lector de la baraja) la situación de los diferentes dioses y de los paladines de cada uno de ellos.

Estos mimbres son la estructura de la vasta historia inventada por Erikson. Inmensa en su extensión (diez libros – todos con muchos centenares de páginas - el último de los cuales se terminó en 2010), en el marco espacial en que se desarrolla, en el sinfín de personajes que la pueblan y que acontece en un período temporal muy concreto que, sin embargo, se ve constantemente dilatado por la participación de razas, personajes y hechos acaecidos en un pasado remoto pero que aún permanecen vigentes en el momento en que se relata la historia.

En todos los libros se trenzan diferentes tramas y algunas incluso sobreviven a la finalización de un volumen y continúan en otro que no es el que le sucede inmediatamente en orden de lectura. Los libros no siguen una secuencia temporal exacta (el cuarto, por ejemplo, arranca en un momento anterior a lo relatado en los tres libros anteriores). Y Erikson no se dedica a dar explicaciones: el lector desconoce casi tantas cosas como los personajes de la historia.

Por lo tanto no estamos ante un libro al uso del género de Fantasía. Nos encontramos sumidos en una trama inmensa en la que casi nada parece lo que es. El libro exige atención para que con el transcurso de las páginas y los volúmenes podamos llegar a hilar el sentido del argumento... y merece enormemente la pena hacerlo. Porque lo que nos ofrece Erikson a cambio es homérico. Y si hay que atravesar momentos de confusión... ¡no desfallezcamos! A fin de cuentas, los propios dioses desconocen las consecuencias de muchos de sus actos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

La bofetada

La bofetada
Christos Tsiolkas

Lo primero que me ha sorprendido de esta novela es la Australia que describe: una Australia centrada en inmigrantes e hijos de inmigrantes (griegos y asiáticos) en la que aparentemente no hay australianos y los que hay son unos parias. Aquí los triunfadores, los emprendedores son los que han llegado de fuera. Supongo que esto es debido a los orígenes del autor (la solapa del libro nos informa que nació en Melbourne, pero el apellido Tsiolkas es griego).

La novela comienza con una reunión familiar en la que el comportamiento de un niño provoca la reacción violenta de uno de los adultos. A partir de ahí se hace un recorrido por algunas de las vidas presentadas en esa reunión inicial (sus orígenes, sus deseos, sus sentimientos - los expresados y los tácitos, los luminosos y los degradantes - ) estructurado en torno a algunos personajes elegidos como protagonistas.

Ni la construcción de la historia ni la prosa empleada son especialmente destacables. Finalizada la lectura, no ha quedado una frase, una descripción, una metáfora que me hayan conmovido, excitado o llamado la atención. Los acontecimientos descritos son bastante cotidianos, casi anodinos; el único intento de algo diferente se encuentra en el último capítulo con resultados más que discutibles porque rompe con la atmósfera del resto de la novela sin incorporar ningún resultado a la trama.

Y sin embargo... conforme vamos leyendo deseamos conocer qué les sucede a esas personas, cómo se van a comportar, qué es de sus vidas, qué piensan de sus amigos y familiares. Los personajes nos importan.

Una lectura recomendable, aunque me parece que no está a la altura del ruido que ha hecho.

jueves, 15 de diciembre de 2011

La teoría de la evolución NO es una hipótesis; es un hecho

Evolución
Richard Dawkins

El apéndice que cierra este libro recoge los resultados de una serie de encuestas realizadas en Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea entre 2000 y 2005. La pregunta clave que se hacía al encuestado era si consideraba que el hombre, tal y como lo conocemos hoy día, era descendiente de animales más primitivos. Los resultados fueron dispares dependiendo del país, pero en promedio un 40% de las personas contestaron con un no a la pregunta. Cuando se preguntaba si el hombre primitivo había sido coetáneo de los dinosaurios, la cantidad de síes se disparaba muy por encima del 50%.

Si el número y tipo de encuestados fueron significativos, estos resultados demuestran el estado en que se encuentra la (desin)formación científica en muchos países supuestamente desarrollados. El zoólogo y divulgador Richard Dawkins comienza su ensayo comentando estos resultados y dejando claro cuál es el objetivo del libro: mostrar que la teoría de la evolución es un hecho, que el sustantivo “teoría” hay que entenderlo en el sentido de conjunto de postulados que explican el desarrollo de las formas vivas y que esos postulados están respaldados por tal cantidad de hechos que es imposible considerarla como una simple hipótesis o como un pasatiempo intelectual.

En este libro no se discute la existencia de Dios, pero se deja bien claro que la descripción bíblica de la creación de la vida es insostenible frente a los hechos mostrados por el registro fósil, la embrionología, la genética y la observación de la vida en el planeta tal y como la conocemos hoy día.

La descripción de la teoría de la evolución a través de las cuestiones de las que se ocupa (el cambio de las especies a través del tiempo, sus parentescos y las causas de dicho cambio) es simplemente brillante. Además de explicar cómo la teoría evolucionista describe la existencia de las diferentes formas de vida, Dawkins discute y rebate en cada punto las argumentaciones creacionistas en contra de las conclusiones de Darwin señalando en los casos en los que procede qué cuestiones siguen sin tener una explicación clara desde la teoría de la evolución.

Independientemente de la polémica (ficticia y existente solo en algunas mentes confusas) creacionismo-evolucionismo, el libro es una introducción apasionada y rigurosa al tema de la evolución. Está trufado de ejemplos muy gráficos sobre cada punto tratado y describe algunos experimentos fascinantes (como el estudio de ¡¡45.000!! generaciones de bacterias bajo condiciones controladas en laboratorio para comprobar los postulados evolucionistas) que son enormemente enriquecedores.
 
No hay diseñador. La aparente perfección que observamos en los seres vivos se desvanece cuando se estudian en profundidad (restos de apéndices atrofiados en el esqueleto, nervios que realizan recorridos absurdos en el interior del cuerpo y un largo etcétera). La evolución es una fuerza ciega: mutamos infinitesimalmente en cada nacimiento respecto a nuestros progenitores y la suma de diferentes presiones (ambientales, genéticas, sexuales, etc...) determina qué mutaciones se transmiten en el tiempo y cuáles no. En definitiva, no somos inevitables. Viendo lo que sucede en el mundo es casi un consuelo.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El diablo en un bosque

El diablo en un bosque
Gene Wolfe

El relato comienza con un pequeño prólogo ajeno a la historia propiamente dicha que Gene Wolfe utiliza para ponernos en situación y darnos un punto de vista externo sobre los protagonistas de la novela: un pequeño grupo de aldeanos que habitan un olvidado poblado rodeado de bosques. El herrero, el carpintero, el abate, el posadero y su hija, el tejedor y su aprendiz Mark (el protagonista de la historia) por un lado. La vieja y misteriosa Madre Cloot, el bandido Wat y su compinche Gil por otro.

Es un libro típico del estilo Wolfe: críptico, con elipsis en el argumento y en el que el lector desconoce casi tantas cosas como los protagonistas de la narración, aunque esas características están más suavizadas en esta novela que en otras del mismo autor. La historia puede interpretarse desde varios puntos de vista, dependiendo de la empatía que se sienta por unos u otros personajes (el racionalismo del abate, el pragmatismo del posadero, las dudas y supersticiones de Mark que se mezclan con la observación analítica...).

Los fenómenos sobrenaturales se presentan, como siempre pasa con Gene Wolfe, de un modo sorprendentemente verosímil: siempre queda la duda de si el fenómeno es real o se debe a la sugestión producida sobre el personaje que lo observa. El argumento está fabricado a conciencia, complicándose conforme progresa la acción. El noveno capítulo es una especie de punto de inflexión y no desvelaré nada más.

Altamente recomendable y quizá la mejor opción para quien desee adentrarse en los libros de Gene Wolfe y poder conocer así al Autarca del Sol Largo o al desmemoriado soldado Latro.  

martes, 29 de noviembre de 2011

Tríptico de Trinidad

Tríptico de Trinidad
Carlos Gardini

La impensable agonía de la Ducásima amenaza la misma existencia de la ciudad trinitaria. Los tres catecúmenos se ven impelidos a buscar un remedio. La Ciudad Estigia, el barco de los orates, la Torre Malabar. Séptimo, Basilisca, Ostremón. Todo (texto, personajes, acciones) en ternas, en tercetos, en triunviratos.

La trama interesa pero lo que destaca realmente es el lenguaje; borgiano a veces, fascinante siempre. Una urdimbre en la que muchas veces son las propias palabras las generan la sensación de acción, de progresión, de movimiento.

Historias dentro de la historia principal que la anudan, la complementan, la explican. Un mecanismo armado desde la inmovilidad de las costumbres y la modificación del odio y el amor. Una gran lectura.

Mástruca méstruca móstruca.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El hombre anumérico. John Allen Paulos.

El hombre anumérico
John Allen Paulos

De este hay poco que decir. Se trata de una serie de artículos del matemático John Allen Paulos. El objetivo del libro es demostrar cómo la incomprensión de las matemáticas afecta a nuestra visión de la realidad. El grueso de los ejemplos tratan de la aplicación de la probabilidad y la estadística a cuestiones diversas: sucesos que interpretamos como casualidades increíbles pero que probabilísticamente pueden darse con relativa frecuencia, ejemplos de "predicciones" hechas por seudociencias y una leve reflexión del porqué del analfabetismo matemático incluso entre personas con buen nivel formativo.

Un libro bastante intrascendente, sin ninguna reflexión de calado real y cuyo principal mérito es acercarnos a los cálculos de probabilidad de un modo bastante pedagógico. Una lectura prescindible. No siempre se acierta. Lo que más me ha gustado es esta cita que precede al tercer capítulo:

Guiarse por precedentes absurdos y cerrar los ojos es más fácil que pensar.
William Cowper

jueves, 17 de noviembre de 2011

Ampliación del campo de batalla

Ampliación del campo de batalla 
Michel Houellebecq
 
El protagonista del relato es un analista informático de 30 años que, como él mismo dice en un determinado momento, se asombra de su edad porque se siente mucho más viejo. Esta vez solo voy a citar un par de párrafos de la novela, que es un repaso ácido y duro (aunque no exento de humor) al modo en que se puede llegar a percibir la vida en nuestro tiempo:

Las páginas que siguen constituyen una novela; es decir, una sucesión de anécdotas de las que yo soy el héroe. (...) La escritura no alivia apenas. Describe, delimita. Introduce una sombra de coherencia, una idea de realismo. Uno sigue chapoteando en una niebla sangrienta, pero hay algunos puntos de referencia. (...) ¡Qué contraste con el poder absoluto, milagroso, de la lectura! Una vida entera leyendo habría colmado todos mis deseos; lo sabía ya a los siete años. La textura del mundo es dolorosa, inadecuada; no me parece modificable. De verdad, creo que toda una vida leyendo me habría sentado mejor.

Y otro ejemplo:

Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama "ley del mercado". En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad.El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad.

Da mucho que pensar y reflexionar sobre nosotros. Un libro poderoso. Una gran novela.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Conversaciones sobre música con Furtwängler

Conversaciones sobre música
Wilhelm Furtwängler

En este volumen se recogen una serie de charlas que Wilhelm Furtwängler mantuvo con el crítico Walter Abendroth a lo largo de 1937. En ellas se habla de Beethoven, de los problemas de la interpretación, de las relaciones entre el público y los compositores... El volumen se completa con un ensayo escrito por Furtwängler en 1947 en el que el director da su opinión sobre la música atonal.

El ensayo es quizá lo menos interesante de todo el volumen porque ha llovido ya desde que fue escrito y lo que entonces se percibía de una manera, hoy se percibe de otra por lo que algunos razonamientos y explicaciones han quedado un tanto obsoletos.

Las conversaciones, sin embargo, sí tienen un enorme interés. Nos acercan a un modo de entender la música ya desaparecido: mucho más pendiente de la expresión que de la técnica. El gran director muestra su asombro ante el papel cada vez más preponderante que ya en aquel tiempo iba adquiriendo la técnica de ejecución (a la que da importancia, pero siempre al servicio de una idea musical) en detrimento de otros valores musicales. Leyendo estas conversaciones se entiende perfectamente por qué Furtwängler dirigía precisamente como nos muestran las grabaciones.

Asombran también la erudición (no solo musical), la diversidad de intereses, las profundas reflexiones sobre música y sociedad del personaje. No se me ocurre un solo músico actual que enfrentado a estas cuestiones fuese capaz de salir de los espacios comunes y dar respuestas tan coherentes,  documentadas y enriquecedoras (independientemente de que se pueda estar o no de acuerdo con ellas). En cualquier caso, no es un libro apto para historicistas o modernos a ultranza.

lunes, 31 de octubre de 2011

Don Juan de Austria

Don Juan de Austria
Bartolomé Bennassar

Hay en Leganés una calle llamada Jeromín una de cuyas casas luce una plaquita en la que se afirma que allí vivió Juan de Austria durante tres años. Parece que el período que pasó allí (cuando aún era el hijo natural no reconocido de Carlos V) fue bastante feliz, aunque asilvestrado y poco adecuado para un personaje que luego desempeñaría cargos importantes en la monarquía hispánica.

El libro de Bennassar comienza por el final, relatando la muerte y los diversos sepelios de Juan de Austria. Después retoma los orígenes del personaje y desarrolla su peripecia vital cronológicamente, dejando para el final dos capítulos. En el penúltimo se describe la huella dejada por nuestro hombre en diferentes expresiones artísticas (poemas, cuadros y esculturas) y en el último se hace un resumen de los puntos oscuros de su biografía y de los aspectos que la documentación conocida hasta la fecha no permite aclarar (que parece que son bastantes puesto que nadie ha recopilado y clasificado la correspondencia de Juan de Austria que se halla en el archivo de Simancas).

Es un buen libro de historia. Da cuenta cabal del personaje, de su entorno y en los puntos conflictivos aventura hipótesis (justificándolas con documentos y hechos contemporáneos) y expone otras explicaciones alternativas a los mismos añadiendo la opinión que le merecen al autor. El capítulo dedicado a las manifestaciones artísticas inspiradas por nuestro héroe es quizá el punto más bajo del libro: en primer lugar porque no fueron tantas como para justificarlo en un libro tan corto, en segundo lugar porque Bennassar no tiene el talento de otros para estos menesteres y en tercer lugar porque es muy prolijo y nos atormenta con citas de versos y estrofas infumables. Queda compensado por el capítulo posterior (el último del ensayo) que es preciso y lúcido tanto en el tratamiento de los aspectos más polémicos de la biografía de Don Juan como en las conclusiones finales.

El estilo con el que está narrada la biografía es problemático; alterna dones, doñas y arcaísmos varios con interjecciones más propias del lenguaje hablado. Y quizá este sea el mayor defecto que le he encontrado: aunque es un buen libro para informarse sobre el personaje, no se disfruta con su lectura.

martes, 25 de octubre de 2011

El rumor de la montaña


El rumor de la montaña
Yasunari Kawabata
 
Así comienza el libro: con Shingo escuchando el rumor de la pequeña montaña que linda con su jardín. En la contemplación de la naturaleza (el cerezo en flor, el canto del milano, el arce rojo, la perra Teru y sus cachorros) la prosa de Kawabata se vuelve radiante, jubilosa. Para las personas reserva la inquietud, la soledad, las dudas.

Shingo es un hombre casado que ha cumplido ya los sesenta en cuya casa viven también su hijo y la mujer de este. Conforme progresa la narración diversas vicisitudes harán que la casa sea el refugio de otros miembros de la familia, lo que no impide que exista una gran sensación de soledad y desamparo en todos ellos. Expectativas frustradas, acontecimientos imprevistos y afectos no correspondidos marcan sus existencias si bien todos mantienen una aparente calma, comportándose como imaginan que los demás esperan que se comporten.

Entre la grisura también se abren paso rayos de luz: la peregrinación a un templo con una de las nietas, la compra de unas antiguas máscaras de teatro kabuki (¡quizá el fragmento más hermoso de todo el libro!), pequeños gestos y atenciones cotidianas que todos dan y reciben con agrado...

Y por encima de todo la escritura de Kawabata tan sutil, tan decapada, tan precisa que casi se diría que no está, que no se ha hecho ningún esfuerzo para plasmar esas emociones en un texto. No hay nada barroco en el maestro japonés, nada superfluo: todo está al servicio de la belleza y de la emoción.

lunes, 17 de octubre de 2011

El Gatopardo


El Gatopardo
Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Parece que la escritura y la edición de esta novela pasaron por bastantes vicisitudes: su autor no era novelista, el manuscrito fue rechazado varias veces, finalmente se publicó cuando el autor ya había muerto... y después hubo interminables debates sobre lo apropiado de la versión de la novela elegida para esa publicación póstuma. En el prólogo a la edición de bolsillo de Alianza se afirma que, tras décadas de análisis y estudios, esa que tenemos en las manos es la versión “definitiva” del texto, la más próxima a la intención del autor.

He sido reacio a leer esta novela durante muchos años. Me parecía, sin saber nada de ella, una novela sobre nobles, cajitas de rapé, bailes de salón... pensaba que era una especie de Guerra y Paz raquítica derramada a lo largo de centenares de páginas. Esto demuestra lo necios que somos cuando nos dejamos cegar por nuestros prejuicios.

Para empezar es una novela corta y está admirablemente bien escrita (hubo dos pasajes de la novela que me emocionaron especialmente: el episodio en el que el príncipe sale a cazar y la noche del baile). El protagonista de la historia es quien da título a la misma: el Gatopardo, el Príncipe de Salina, el heredero de la saga de los Salina, nobles sicilianos. Las reflexiones de este hombre sobre los acontecimientos políticos de la Italia que se unifica, sobre su familia, sobre sus criados, sobre las gentes que le pagan tributos, sobre los nuevos ricos de la época y, en definitiva, las reflexiones sobre sí mismo y cómo él percibe todos estos sucesos son la razón de ser del libro. Curiosamente no es un libro panfletario ni a favor ni en contra de aquella nueva Italia y es como si el marco temporal se utilizase solo para dar sabor y aroma: ese Fabrizio, Príncipe de Salina, ya había existido antes y sigue existiendo hoy día y nosotros mismos en muchas ocasiones somos y nos sentimos como él.

Una novela gatopardesca.

martes, 11 de octubre de 2011

Heike Monogatari




Heike Monogatari 
Varios autores

He leído por ahí que “monogatari” es una palabra japonesa que significa, más o menos, “contar cosas”. Lo que se cuenta en este libro es la historia de la lucha por el poder del clan Heike en el Japón medieval. En realidad no se trata de un libro propiamente dicho puesto que esta historia de los Heike pertenece a la tradición oral japonesa: estas historias fueron transmitidas y contadas por los kataribe, una especie de equivalentes a nuestros juglares y trovadores.

Nunca había leído una historia de samuráis y eso fue lo que me atrajo de este título. Sin embargo, esto que me he encontrado no es lo que yo esperaba. Es como si a lo largo de todos los capítulos se contase una y otra vez la misma historia (un noble enamorado, unos monjes guerreros en rebelión, los samuráis defendiendo a su shogun...) con la única variación de los nombres propios y los nombres de castas y facciones. Después de 300 páginas, abrumado por la sensación de repetición y siendo ya incapaz de seguir el continuo fluir de dinastías y nombres propios, he desistido de la lectura (aviso que el libro tiene un índice en el que se describe cada personaje, pero la necesidad de acudir casi permanentemente al mismo fue demasiado para mí).

A pesar de lo dicho, la prosa de la historia es excelente. Así que he decidido retomar el libro de vez en cuando abriéndolo al azar para poder disfrutar de pasajes como este:

En el sonido de la campana del monasterio de Gion resuena la caducidad de todas las cosas. En el color siempre cambiante del arbusto de shara se recuerda la ley terrenal de que toda gloria encuentra su final. Como el sueño de una noche de primavera, así de fugaz es el poder del orgulloso. Como el polvo que dispersa el viento, así los fuertes desaparecen de la faz de tierra.