viernes, 22 de junio de 2012

La chica mecánica


La chica mecánica
Paolo Bacigalupi

Ya no queda petróleo. La energía se produce con medios mecánicos activados con la fuerza animal o humana (aunque este hecho no es el que da título a la novela). La comida es escasa y se ha convertido en un bien estratégico, objeto de disputas internacionales, de mercadeo y de especulación; incluida la especulación genética: muchos alimentos y seres son creaciones artificiales ideadas en un laboratorio, así como las enfermedades y plagas que pueden destruirlos.

En este marco Bacigalupi dibuja una Tailandia posible habitada por thais, expatriados de otras nacionalidades convertidos en parias y visitantes extranjeros que buscan medrar en el volátil panorama político y social del país.

Una historia vibrante, trepidante cuando la ocasión lo requiere y completamente verosímil a la que las pinceladas de ficción aportan color y sabor haciendo el conjunto aún más atractivo y en la que los episodios motrices son los relacionados con la intriga política y la ambición personal.

Una nueva joya para engastar en la flamante corona de la ciencia ficción actual.

lunes, 11 de junio de 2012

Historia de las relaciones internacionales


Historia de las relaciones internacionales
II. Del sistema de Yalta a nuestros días
Charles Zorgbibe

La imagen de la reseña pertenece en realidad al hermano de este volumen: el que dedicó Zorgbibe a la diplomacia mundial que operó desde la Europa de Bismarck hasta el final de la Segunda Guera Mundial. En este segundo volumen se ocupa del período comprendido entre el final del conflicto y el arranque de la década de los noventa del pasado siglo.

Lo primero que llama la atención (al igual que me ha sucedido con otros volúmenes de esta colección “Alianza Universidad”) es lo mal traducido que está el texto. Hay abundancia errores ortográficos y de sintaxis que hacen algunas frases casi ilegibles. Quizá suceda esto porque los traductores son especialistas en las materias recogidas en los ensayos y no profesionales de la traducción, pero dado el precio de los libros convendría que Alianza (tan cuidadosa con su catálogo) puliera este inconveniente.

El ensayo toca tal cantidad de sucesos que hablar de análisis resulta casi imposible. En realidad el volumen es más bien una secuencia de acontecimientos más o menos contextualizados y someramente explicados. Sirve para hacerse una idea algo ordenada de la marea de la historia en esa frenética segunda mitad del siglo XX, pero si (como es mi caso) no se tienen conocimientos previos sobre determinados episodios, el raudal de hechos, nombres, fechas y tratados puede apabullar y no dejar claros los acontecimientos propiamente dichos. A cambio, se tiene un volumen de consulta rápida sobre casi todas las cuestiones fundamentales de la política internacional de la época.

¿Qué impresión final queda después de leer el ensayo? En primer lugar, la cantidad de historia producida en Oriente Próximo: hay casi tantas páginas dedicadas a esa zona (Israel, Palestina, Egipto, Irán, Irak, Líbano, Siria, Kuwait, Arabia, Afganistán y todas las relaciones imaginables entre ellos y de ellos con otras naciones) como al enfrentamiento entre EEUU y la URSS. También resulta sorprendente (al menos para mí) la presencia desvahída, casi inane de estadistas europeos enormemente prestigiosos como François Miterrand, Margareth Tatcher o Helmut Kohl que no parecen haber influido decisivamente en negociaciones y acuerdos, comparada con el relieve que cobran otros políticos hoy prácticamente olvidados fuera de sus naciones y de las aulas como Adenauer o el egipcio Sadat. España, obviamente, ni está ni se la espera.

Una lectura satisfactoria y bastante esclarecedora. Y tiene momentos verdaderamente incisivos, como este al comienzo del capítulo 27 (página 380) en el que se analiza la situación internacional de EEUU a finales de los sesenta, justo antes de la visita de Nixon a China:

El nuevo juego triangular se fundaba en las relaciones de antagonismo entre los tres actores [China-URSS-EEUU] pero, como demostró Michel Tatu en un análisis minucioso de la constelación triangular, los antagonismos no eran siméticros. En las relaciones del gobierno de Washington con sus dos interlocutores, el antagonismo era fortuito, puesto que la rivalidad de EEUU y de la URSS no tenía una razón puramente nacional, su enfrentamiento nunca había sido directo y el apaciguamiento en sus relaciones condujo al respeto mutuo de sus zonas de influencia; el antagonismo chino-americano, que seguía a una larga tradición de amistad, había obstaculizado ciertamente la unidad nacional de China, pero el resto del contencioso era pequeño. Por el contrario, la reconciliación chino-soviética parecía en aquella época improbable: los soviéticos y los chinos tenían en común la frontera más larga del mundo, la seguridad inmediata de sus territorios respectivos estaba en juego, la comunidad ideológica conllevaba la excomunión mutua y la voluntad de acabar con los “hermanos cismáticos”. Así, a largo plazo, el juego triangular parecía favorecer a EEUU que “menos prisioneros de prejuicios doctrinales” y no teniendo adversarios sistemáticos “deberían poder jugar más libremente”.

Dejo para el final los dos mejores recuerdos del libro: la caída del telón de acero y la desaparición del apartheid. Mediante el diálogo. A través de la razón y el sentido común. Recordarlo alegra el corazón.

sábado, 2 de junio de 2012

Soldado de Sidón


Soldado de Sidón
Gene Wolfe

En 1986 publicó Gene Wolfe “Soldado de la niebla”, a la que siguió tres años después “Soldado de Areté”. En ellas nace el soldado Latro, cuyas andanzas terminan (al menos de momento: la publicó en 2006 con 75 años de edad) en “Soldado de Sidón”, que publica La Factoría de Ideas –a la que hay que agradecer que retome un autor tan abandonado en España- con unas cuantas erratas en la traducción, unos bonitos grabados encabezando cada capítulo y una portada que recuerda al egipcio Sinhué o a la tierra de faraones filmada por Howard Hawks y que no refleja demasiado bien lo que nos vamos a encontrar encerrado bajo las solapas.

Latro es un soldado tocado por los dioses: olvida cada noche lo que le sucedió a lo largo de la jornada; es, como lo describe uno de sus compañeros de viaje, un recipiente roto. Por ello escribe en un pergamino, antes de dormir, los sucesos del día, para poderlos leer de nuevo y recordar artificialmente quién es y quiénes son los que le rodean. Todo está narrado en primera persona a partir de las anotaciones del pergamino y es tal la habilidad de Wolfe, que a pesar de recordar Latro casi en cada capítulo su desmemoria, describir para sí mismo quiénes le acompañan o cuál es su cometido, nunca nos aburrimos.

Esta tercera novela, al contrario que sus predecesoras que transcurrían en la antigua Grecia, se desarrolla en el Egipto sometido a la dominación persa. De nuevo la mitología convive con los hechos cotidianos y las apariciones de dioses y seres fantásticos se imbuyen de normalidad, tanto para Latro (que parece un elegido de las deidades) como para el resto de personas. Todos los habitantes de este antiguo Egipto aceptan un más allá poblado de dioses y animales mitológicos y todos son conscientes de convivir con ellos.

La etiqueta “novela histórica” se ha vuelto, me temo, demasiado elástica y acoge cualquier engendro que cite o se desenvuelva (al menos en la imaginación del autor) entre hechos registrados por la historia. La naturaleza de la obra imaginada por Wolfe creo que trasciende esa etiqueta: a partir de una ambientación puntillosa se crea un Egipto que probablemente nunca existió. Creo que no hay en toda la novela un solo anacronismo. Los materiales, los alimentos, los ropajes, los arreos de los animales, todo está pensado y descrito de acuerdo a lo que se sabe de aquella época y, sin embargo, viajamos mucho más allá; a un Macondo egipcio, transportados por prosa concisa y bella y por una poderosa imaginación.

jueves, 17 de mayo de 2012

Dilvish


Dilvish
Roger Zelazny
I. Dilvish, el maldito
II. La tierra cambiante

La Factoría de Ideas reedita las dos novelas de Roger Zelazny protagonizadas por Dilvish. Dilvish, convertido en piedra por el hechicero Jelerak al interrumpir por accidente uno de sus sortilegios y condenada su alma a habitar en el averno durante doscientos años hasta que logra escapar y emprende la venganza.

En realidad "Dilvish, el maldito" consiste en una serie de relatos independientes, escritos en diferentes fechas en los que el personaje principal es Dilvish. En general son entretenidos aunque la narración es muy esquemática. Es como si Zelazny necesitase más espacio para dar lo mejor de sí mismo y el relato más estimable es el de mayor longitud: Torre de hielo. En el debe, las más de doscientas páginas son engañosas ya que la edición es con una letra de dimensiones considerables por lo que el volumen no tiene demasiada lectura.

"La tierra cambiante" sí es una novela. Es independiente de la colección de relatos, aunque hay muchos personajes y situaciones a los que se hace referencia por lo que la historia es más disfrutable si se conocen los antecedentes. Aquí encontramos una unidad de estilo que no existía en el volumen de relatos y, con más páginas, Zelazny escribe mejor aunque siempre está pendiente del ritmo, de forma que la sucesión de acontecimientos es vertiginosa, con varias tramas abiertas que confluyen en el final de la novela. Muy entretenida, bastante bien escrita y ejecutada al modo de los clásicos: lo que puede contarse en una página no se cuenta en treinta.

viernes, 11 de mayo de 2012

Borges en los diarios de Bioy


Borges (diarios)
Adolfo Bioy Casares

Bioy Casares escribió durante gran parte de su vida un diario que Planeta editó completo hace unos años. De aquel volumen de dimensiones bíblicas se ha extraido esta selección (editada en 2011), que se centra en la figura de Borges.

No se tratan aquí aspectos sentimentales de la vida del escritor argentino. Su casamiento pasados los sesenta, su divorcio posterior, la relación con su madre o el amor hacia María Kodama se vislumbran pero pocas veces son el argumento de las anotaciones de Bioy. Con el paso de los años (el diario arranca en 1947) y muy especialmente a partir de la década de los setenta, el flujo de las anotaciones disminuye y en la década de los ochenta, cuando los dos amigos se alejaron física y quizá también sentimentalmente, el diario se vuelve magro.

Juan Ramón Jiménez, Goethe, Lorca, Neruda, Gabriela Mistral, Gerardo Diego, Alberti, Quevedo, Shakespeare, Baroja, Azorín, Sábato... todos ellos y muchos otros son laminados de forma implacable por estos dos alcahuetes en sus tertulias privadas. Se difumina en estos diarios la imagen del Borges venerable y oracular, atemperada por rasgos más humanos.

El grueso de las entradas lo constituyen discusiones sobre literatura. Sobre autores, estilos, versos, palabras elegidas en determinados fragmentos y los posibles motivos que condujeron al autor de turno a dicha elección y todo tipo de cuestiones relacionadas con el arte de escribir. Independientemente del chascarrillo, asistimos al diálogo de dos mentes luminosas que nos hacen vivir y disfrutar la literatura.

Una maravilla.

sábado, 5 de mayo de 2012

Mi nombre es legión


Mi nombre es legión
Roger Zelazny

Aunque se vende como una novela, en realidad el libro consiste en tres relatos escritos en diferentes momentos cuya única relación es que los protagoniza el mismo personaje.

Son tres relatos policiales. En el primero se trata un caso de sabotaje; un relato correcto sin más que no tiene nada especial. En el segundo una serie de asesinatos atribuidos a delfines; ilegible. Y en el tercero un asesinato atribuido a una máquina; comienza siendo interesante por las características tan particulares de la máquina y termina aburriendo por las disgresiones psicoanalíticas a las que se dedica el autor.

Un Zelazny desangelado, con una prosa ramplona, sin inspiración, alejadísimo de sus momentos más afortunados. Totalmente prescindible.

El libro ha conocido ediciones anteriores con el título El hombre que no existía.

viernes, 27 de abril de 2012

Leviatán o la ballena


Leviatán o la ballena
Philip Hoare

Un libro editado por Ático de los libros en un atractivo tono verdoso con un cachalote negro saliendo a respirar a un cielo color marfil. El interior contiene fotos, grabados, dibujos... una auténtica preciosidad un tanto afeada por deslices en la corrección del texto traducido: el adverbio “donde” aparece siempre con tilde aunque no la necesite para nada, hay expresiones dudosas (“la piel [de la ballena] era tan gruesa como la tela de un pañuelo”), etc.

Un ensayo escrito como los que urdieron Runciman sobre las Cruzadas, Boswell sobre Johnson, Huizinga sobre la Edad Media o Burckhardt sobre el Renacimiento italiano; como ya no se hacen porque no se atreve nadie; está escrito desde el rigor para transmitir la pasión. Es tan prodigioso como los animales de los que trata.

Naturalmente no faltan Melville y su ballena blanca ni los datos científicos. Pero además de esos elementos, que son los esperables, visitamos las ciudades y fortunas nacidas y destruidas más tarde por los avatares de la industria de la caza de la ballena y sus vaivenes; concurrimos con damas y caballeros de la época al acontecimiento de una ballena varada en la Inglaterra del XVIII; conocemos retazos de la vida de los marinos dedicados durante el siglo XIX a la persecución y la caza del leviatán; asistimos a la pasión desplegada durante siglos por naturalistas y conservadores de museos, deseosos de conocer los misterios del monstruo; nos cuenta Hoare cómo la Corona inglesa tenía todos los derechos sobre cualquier cetáceo varado en cualquier punto del litoral inglés, y cómo ese privilegio devino en un quebradero de cabeza cuando el devenir de los tiempos hizo inútil el aprovechamiento del animal pero exigió la retirada, por salubridad, de todas esas toneladas de carne.

Nos cuenta Hoare todas estas cosas y muchas otras, algunas trenzadas con acontecimientos de su vida que, en el momento de la lectura, pasa a ser la nuestra. A Hoare le sucede como a Montaigne: él mismo forma parte de la materia de su libro, mezclado con las ballenas.


lunes, 16 de abril de 2012

La mano izquierda de la oscuridad


La mano izquierda de la oscuridad
Ursula K. Le Guin

Una vez más el protagonista se haya sitiado. Tanto por el propio planeta (Invierno, cuya climatología hace honor a su nombre) como por los habitantes del mismo y su sociedad, costumbres y rivalidades políticas. En esta ocasión se trata de un destino deseado, de una misión para la que el protagonista se ha ofrecido voluntario.

En Invierno encuentra una sociedad cuyo rasgo más característico es que sus habitantes son hermafroditas. Su género es elegido a voluntad y su actividad sexual pasa por un período activo seguido de otro de saciedad.

Las impresiones del protagonista y las de su principal contacto entre sus habitantes, junto a mitos locales y anotaciones de visitantes pretéritos forman el mosaico que nos sirve para entender el punto de vista de cada faceta implicada en la historia.

De nuevo la principal preocupación de Le Guin son los seres humanos, sus anhelos, los conflictos que surgen entre ellos (debidos a la ambición, al intento de alcanzar las metas propias, a las diferencias que existen entre unos y otros) y los distintos modos de abordar su solución. Sin dedicarse en ningún momento a describir Invierno la autora consigue, de modo indirecto, que nos sintamos inmersos en ese hipotético mundo y el complejo concepto que tienen sus habitantes de las relaciones personales.

Creo que es su mejor novela. Y en alguien que ha escrito unas cuantas muy buenas, eso es mucho decir. Fascina, conmueve e invita a la reflexión.

domingo, 15 de abril de 2012

Las partículas elementales según Houllebecq


Las partículas elementales
Michel Houllebecq

De nuevo el gran autor francés nos enfrenta a la soledad que asedia al ser humano aún estando rodeado de semejantes. Lo hace con la misma precisión y economía de medios que despliega en su prosa. Imagino que un entomólogo contemplará del mismo modo a los seres que estudia.

En esta ocasión la historia se trenza en torno a la vida de dos hermanastros. El modo en que Houllebecq nos los presenta como tales y detalla los vínculos familiares de ambos es sutil, original y excitante: invita a seguir leyendo, a querer conocer más. El retrato de sus (nuestras) vidas es demoledor. No hay espacio para la indulgencia. Houllebecq es un Juez. Implacable.

Aunque este blog lo hago para mí, procuro poner cuidado en no desvelar los argumentos por si alguien llega hasta esta página a través del azar de internet. Así que no añadiré más pero si alguien quiere recorrer algunos de los senderos del corazón de los hombres, en este libro tiene un guía.

viernes, 6 de abril de 2012

El club de los optimistas incorregibles


El club de los optimistas incorregibles
Jean-Michel Guenassia

Aventuras, venturas y desventuras del joven Michel Marini. Una especie de Cuéntame francés que arranca en 1959 y termina en 1964.

Las peripecias del joven Marini y su familia junto con las vidas rotas de un grupo de exiliados de diversos países comunistas sirven para recorrer algunos acontecimientos de aquellas fechas: el advenimiento del general de Gaulle, la guerra de Argelia, la insurgencia de grupos de jóvenes radicales, los fugitivos del otro lado del telón de acero, la aparición del rock and roll, todo visto por un chaval que comienza su etapa adolescente.

Buenos personajes (especialmente los exiliados) y buen manejo de situaciones. Agradable  (muy emotiva en algunos momentos) aunque sin ninguna trascendencia ni rasgo que le haga destacar. Aún así vale más que el noventa por ciento de los best-sellers de los últimos veinte años.

lunes, 26 de marzo de 2012

Las monarquías de Dios

Las monarquías de Dios
Paul Kearney
 I. El viaje de Hawkwood
II. Los reyes heréticos
III. Las guerras de hierro
IV. El Segundo Imperio
V. Las naves del Oeste
 
El viaje de Colón. El cisma de Lutero. Solimán invadiendo Europa. La isla del doctor Moreau. Aníbal cruzando los Alpes. Los Austrias construyendo reinos mediante enlaces matrimoniales. Los espartanos... Hay una trasunto de cada uno de esos episodios en esta saga. Todo entreverado con una cuestión relacionada con la magia.

En el segundo de los libros (son cinco pero forman una única novela) la cuestión mágica queda desmontada y respecto a esa parte de la trama solo resta esperar acontecimientos (el propio autor nos revela cuáles serán aunque falten aún tres libros para llegar al final). Ese es un pero a la saga porque nos roba una parte de la historia pero no consigue que el conocimiento de acontecimientos posteriores añada tensión. Otro es la irritante costumbre de presentarnos personajes perfectamente conocidos en cada aparición de los mismos al cambiar de libro (quizá se deba a que los libros en inglés se publicaron espaciadamente y el autor pretendía evitar el despiste de los lectores; ¿no habría sido más práctico un glosario?).

En el haber casi todo lo demás. Los asuntos políticos, navales y militares están narrados con pericia, dándoles gran verosimilitud; de hecho son mucho más absorbentes que los aspectos mágicos de la historia y creo que constituyen la parte más brillante de la saga. Siguiendo (por fortuna) la tendencia actual del género, los personajes intentan estar vivos; dudan, escogen y rectifican (o no).

Una auténtica novela de aventuras. Enormemente entretenida y a ratos trepidante.

martes, 13 de marzo de 2012

La nave de los muertos


La nave de los muertos
B. Traven

Un marinero norteamericano pasa su noche libre en un burdel. Se despista, no embarca a tiempo y queda abandonado sin documentación en el puerto de Amberes, pues su tarjeta de marinero y su pasaporte estaban en el camarote del barco que acaba de partir.

Pronto empieza a tener problemas con la policía. Sin ningún documento que acredite su nacionalidad queda convertido en un paria que no recibe ayuda de nadie: policías y cónsules tratan de librarse de él haciéndolo pasar de un país a otro.

¿A quiénes perjudican los pasaportes y los visados de entrada a un país? A los trabajadores. ¿A quiénes perjudican las restricciones de inmigración en Estados Unidos y otros países? A los trabajadores. ¿Quién promueve y qué poder respalda esas leyes que aniquilan la libertad del hombre, que lo obligan a vivir donde no quiere vivir, que le impiden ir donde desee? Las promueven y las respaldan las asociaciones de trabajadores. Una bestia dentro de la bestia: "Yo protejo a mi estirpe; quien no pertenece a mi estirpe no es responsabilidad mía, que se preocupe él de salir a flote; y si se hunde, mucho mejor, así me libro de un competidor" . Yes, sir.

Recorre, bien a pie, bien en tren viajando sin billete, Bélgica y Holanda. Llega a París, donde consigue subsistir con ocupaciones eventuales (sin documentos que acrediten su identidad le resulta imposible trabajar). Finalmente se dirige a España.

Hay un montón de países donde no tener una casa donde vivir y carecer de recursos económicos es un delito. Casualmente son los mismos donde un ladrón de guante blanco no es un delincuente, sino alguien que se esfuerza por llegar a ser un ciudadano respetable.
(...)
Cualquier país que presume de la libertad que presuntamente existe dentro de sus fronteras me resulta sospechoso. Y cuando veo que a la entrada de un puerto de un gran país han colocado una estatua gigantesca que representa a la libertad, no necesito que nadie me diga lo que ocurre detrás de esa estatua. Cuando uno tiene que ir pregonando a voces: "¡Somos un pueblo de hombres libres!", es que quiere ocultar el hecho de que la libertad se la han dado a los perros o que ha desparecido entre cientos de miles de leyes, ordenanzas, disposiciones, instrucciones, reglamentos y porras de policía, que la han devorado como si fueran ratas, y solo han quedado los gritos, el eco atronador de los clarines y la figura de una diosa que representa a la libertad.

En el puerto de Barcelona se encuentra con un barco que le acepta como parte de la tripulación. Un barco lleno de personas que han perdido su capacidad de elección y que se ven abocadas a trabajar en la esclavitud.

La verdad es que no se necesitan directores generales ni mariscales, pero la fe llena de oro los sacos vacíos, convierte en dioses a los hijos de los carpinteros y corona como emperadores a tenientes de artillería [se refiere a Napoleón], cuyo nombre brillará durante miles y miles de años. Si logras infundir fe en los hombres, se enfrentarán al mismísimo Dios y lo echarán a palos del Cielo para sentarse en su trono. La fe mueve montañas, pero la falta de fe rompe las cadenas de la esclavitud.
(...)
He visto asnos vendidos a personas que les daban un trato espantoso y, siendo animales, prefirieron dejar de comer y morirse de hambre antes de seguir aguantándolo. Nadie pudo hacerles cambiar de actitud, ni siquiera ofreciéndoles maíz. ¿Pero el hombre? ¿El Señor de la Creación? A él le encanta ser esclavo, está orgulloso de poder convertirse en soldado y caer en el frente destrozado por la metralla, le encanta que le den latigazos y que lo martiricen. ¿Por qué? Porque puede pensar y alberga esperanzas, porque confía en que tarde o temprano le irá mejor. ¿Compasión por los esclavos? ¿Compasión por los soldados y por los veteranos mutilados? ¿Odiar a los tiranos? ¡No! Primero aparecen los esclavos y después el dictador.

Tras diversas peripecias el barco arriba a Dakar donde nuestro protagonista es secuestrado por la tripulación de otro buque que necesita un fogonero. En ese último trayecto siguen las reflexiones, las conclusiones derivadas de la peripecia personal.

La época de los tiranos, la época de los déspotas, de los monarcas absolutos, de los reyes, de los empleadores y sus lacayos y sus criados ha quedado superada, superada por una época en la que domina otro tirano aún mayor: la época de las naciones, de las banderas,  la época del Estado y sus servidores.

Si elevas la libertada a la categoría de símbolo religioso, desencadenarás las guerras de religión más sangrientas. La verdadera libertad es relativa. Ninguna religión es relativa. La menos relativa de todas es la codicia y el afán de lucro. Esa es la religión más antigua, la que tiene los mejores clérigos y las iglesias más hermosas. Yes, sir.
(...)
[Tras la Gran Guerra] Los Gobiernos firmaron un tratado y los grandes ladrones se sentaron a celebrar un repugnante banquete de reconciliación, mientras que los trabajadores y la gente humilde de todos los países tenían que pagar los gastos del incidente, las facturas del hospital, los costes del entierro y el banquete de reconciliación. A cambio, les permitieron recibir con gritos de júbilo, banderitas y pañuelos a los soldados que volvían del frente.

Esta novela se publicó en 1926. La escribió B. (¿Bruno?) Traven, quien enterró todo su pasado cuando emigró a Estados Unidos de forma que no se sabe a ciencia cierta cómo se llamó, dónde nació o a qué se dedicó antes de su etapa norteamericana.

Era como si las estrellas nos estuvieran diciendo: "Somos tu paz y tu descanso, aunque nosotras estemos envueltas en las llamas del desasosiego y nos devore el fuego de la creación, el fuego del génesis. Si lo que buscas es la paz y el descanso, no huyas a las estrellas. ¡Nosotras no vamos a poder darte lo que solo existe en tu interior!"

martes, 28 de febrero de 2012

Gente remota

Gente remota
Evelyn Waugh

Evelyn Waugh tuvo una vida bastante viajera y durante las primeras décadas del siglo XX visitó África. De aquellos años tomó temas, ambientes y paisajes para varios libros como Merienda de negros, ¡Noticia bomba! y este Gente remota.

En ellos satiriza la vida nativa, sus intentos de imitar a Occidente, el comportamiento y actitudes de los occidentales con los nativos, con otros occidentales y hasta con sus propios compatriotas.

Sin embargo, este Gente remota no está tan conseguido como el magnífico ¡Noticia bomba! Aquí está ya el estilista pero no consigue la chispa, la vida y el humor natural, ácido e irónico que sí logró en su novela posterior.

Se ha quedado sin terminar. Hay mucho pendiente para dedicarle tiempo a estas medianías.

viernes, 24 de febrero de 2012

Planeta de exilio


Planeta de exilio
Ursula K. Le Guin

Esta novela corta es un buen ejemplo del estilo y preocupaciones de la escritora estadounidense (aún en activo, a sus 82 años). Es una de sus primeras novelas, escrita dos años antes que Un mago de Terramar, que le daría nombradía internacional y grandes ventas.

En esta ocasión Ursula nos cuenta el conflicto entre tres sociedades que habitan un planeta que es el que da título al libro. Como casi siempre en el caso de esta autora el escenario, la tecnología, la fisonomía de las razas y, en definitiva, lo que suele absorber gran parte del esfuerzo de otros autores del género ocupa un espacio secundario y se resuelve con pinceladas generales que muestran las diferencias y similitudes pero sin entrar en detalles. Lo que ocupa la mente de esta escritora son las relaciones personales y sociales entre los miembros de las tres razas enfrentadas. Todo lo demás es solo el marco de la historia.

Es una novela muy breve escrita con la contención habitual en la autora, sin grandilocuencia ni explosiones de prosa (ni siquiera en los momentos de mayor tensión). Muy eficaz y entretenida. Y con pasajes realmente hermosos.

jueves, 23 de febrero de 2012

Los ensayos de Montaigne

Ensayos
Michel de Montaigne

El Señor de la Montaña. Así llamaba Quevedo a Montaigne, quizá con cierta sorna. Ese noble francés del Renacimiento que decidió retirarse del mundo, recluirse en sí mismo, dedicarse a pensar, reflexionar, leer, escribir... De aquella decisión surgieron una serie de escritos que el propio Montaigne reunió bajo el título Ensayos, bautizando así todo un género mezcla de investigación, erudición, tanteo y expresión de ideas.

Es curioso cómo se llega a veces a un libro. Yo llegué a este solo porque encontré en una librería la edición de Acantilado. Viendo ese tomo grueso, de páginas color vainilla con ese tacto tan suave decidí comprarlo y comenzar la lectura. Aquello sucedió en 2007 y cinco años después aún estoy a la mitad del viaje. Y seguramente cuando lo termine volveré a empezarlo.

No existe ninguna organización en estos ensayos. Parecen escritos solamente siguiendo la apetencia del autor; quizá una lectura que hiciera, un suceso al que asistiese, una conversación que mantuviera sembraron en él la necesidad del ensayo correspondiente. Tampoco hay unidad temática: en un ensayo puede hablar de cómo guerreaban los partos y en el siguiente de los libros, de la pedantería y del asesinato de César, de si es mejor que una finca esté vigilada o no y de la idea de que filosofar es empezar a morir. Un libro construido alrededor de las citas, que Montaigne usa con largueza y que glosan permanentemente cualquiera de los temas que Montaigne trata.

A pesar de las citas, del título de los escritos y de la distancia temporal que nos separa de este Señor de la Montaña, durante la lectura nos sentimos cerca de él. Es como tratar a un amigo. Quizá porque, como el propio Montaigne señaló en el prólogo de sus ensayos, “yo mismo soy la materia de mi libro”.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Corazón de Ulises. Un viaje a Grecia.


Corazón de Ulises
Javier Reverte

En esta ocasión viajamos con Javier Reverte al espacio que una vez ocupó la Grecia clásica: el Peloponeso, Turquía, el Mar Negro, Ítaca y Alejandría.

Es un viaje organizado alla Reverte. Mezcla de historia de los lugares visitados, descripciones, anécdotas y conversaciones personales (quizá reales, quizá inventadas, quizá una mezcla de ambas). En esta ocasión se añaden inevitablemente al guiso las referencias literarias y filosóficas: Platón, Aristóteles, los presocráticos, Homero, Heródoto, Tucídides, Byron, Keats...

Es un libro más contemplativo que los que dedicó a África, quizá por la naturaleza de los lugares que visitamos o por el aliño de las citas literarias. Disfruté especialmente la estancia en Ítaca, con un espléndido resumen de la Odisea y unos entrañables encuentros personales; mientras que la visita a Alejandría (la última parada del viaje) resultó excesivamente afectada y no encontré la poesía que el autor trataba de transmitir. Memorables los encuentros con griegos y turcos y las opiniones que unos tienen respecto a los otros.

Un libro refrescante que reivindica la vida.

domingo, 12 de febrero de 2012

Las campañas de Napoleón

Las campañas de Napoleón
David Chandler

Un ensayo de más de mil páginas consagrado al análisis minucioso de la trayectoria militar de Napoleón Bonaparte desde sus años de formación hasta su final en Waterloo. El libro obviamente se centra en la descripción de sus diferentes campañas militares y las batallas que tuvieron lugar, pero también contiene breves interludios en los que se analizan de forma muy concisa las situaciones políticas que fueron originando los conflictos y las consecuencias que tuvieron los mismos en el mapa europeo de la distribución del poder.

Tratándose de un libro tan prolijo, en él podemos encontrar todo tipo de información: logística, notas de campaña, extractos del diario de la Grande Armée, fragmentos de conversaciones entre los diferentes protagonistas de los sucesos... También se incluyen curiosidades como, por ejemplo, la técnica del ejército prusiano para estudiar la efectividad de sus mosquetes: desplegaban una lona de tela con la altura media de un soldado de la época y la longitud de un cuadro de infantería y la iban aproximando a una hilera de mosquetes que hacían fuego sobre ella para determinar la distancia a la que el arma resultaba más eficaz.

Respecto al gran protagonista de esa etapa de la historia de Europa, queda reflejado en sus virtudes (genialidad militar, capacidad para mantener la sangre fría en momentos difíciles, un emprendedor de grandes reformas civiles, etc.) y en sus defectos (oportunista, insensible hacia los padecimientos de sus soldados, megalómano, incapaz para la diplomacia...). Se percibe también el cambio en la personalidad de Napoleón conforme se fueron acumulando los triunfos; un cambio que fue haciéndole cada vez más ajeno a la realidad de manera que llegó a confundir lo que imaginaba con lo que realmente sucedía.

En resumen, veinte años de guerras continuas a lo largo y ancho de toda Europa de las que no se libró ninguna nación europea de la época que terminaron con centenares de miles muertos, una Francia agotada, una Inglaterra con el mismo papel preponderante que antes de comenzar el conflicto, un naciente nacionalismo alemán, un intento (un tanto ficticio) de restaurar el “orden” anterior a la revolución y Austria y Rusia en la misma situación de estancamiento que ya conocían.

Cuentan que al terminar la batalla de Eylau, que fue particularmente encarnizada y sangrienta, el mariscal Ney, al recorrer el campo de batalla donde se apiñaban cadáveres y moribundos entre el lodo y el hielo, exclamó: ¡Qué masacre! ¡Y sin resultado!.


sábado, 11 de febrero de 2012

El prestigio


El prestigio
Christopher Priest

Un gran Priest, inspiradísimo, nos relata la historia de dos ilusionistas de la Inglaterra de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Priest construye la narración usando tres puntos de vista: los diarios de ambos magos y el encuentro de dos de sus descendientes. Los dos magos consiguen, a través de las anotaciones de sus diarios, nuestro apoyo incluso cuando describen un mismo suceso dándole interpretaciones diferentes. El modo en que se redactan las entradas en los diarios resulta vívido y creíble: se ajusta perfectamente al estado de ánimo del personaje en cada momento y el modo en que las anotaciones se espacian en el tiempo empasta a la perfección con la dinámica de la historia y los momentos de mayor interés.

Resultan fascinantes las descripciones de los trucos, la preparación de los magos para realizarlos, la angustiosa rivalidad entre ambos, “el Pacto” con el que Borden formaliza su aproximación a la magia, el encuentro de Angier con el físico Nikola Tesla...

Inolvidable.

viernes, 3 de febrero de 2012

El mago

El mago
John Fowles

Es difícil opinar sobre esta novela habiéndola leído una sola vez. Comienza con aparente normalidad contándonos la vida (un tanto inane) de un graduado de Oxford que pasa por diversas vicisitudes sentimentales tras las cuales se traslada a una isla griega para ejercer como profesor de inglés en un internado.

A partir de ese momento participa en una serie de actividades diseñadas por un personaje que conoce en la isla cuya finalidad no queda nada clara: como lectores recorremos los mismos laberintos que el protagonista de la historia. No se nos explica nada. Pasamos, junto a Nicholas Urfe, por diversas peripecias (grotescas unas, artificiosas otras, desconcertantes casi todas) cuyo objetivo desconocemos. 

Este bloque central de la novela (el más extenso e importante) termina con las andanzas finales de Urfe en territorio griego y su vuelta a Inglaterra. De este modo nos adentramos en la tercera parte de la historia en la cual el protagonista intentará desentrañar el sentido de sus experiencias griegas.

Es una novela de difícil interpretación, que aparentemente da bandazos sin dirigirse a un destino concreto. En ocasiones se tiene la sensación de que el lector está siendo objeto de los mismos juegos por los que pasa el protagonista en el texto y es difícil, una vez concluida la lectura, establecer las motivaciones que desencadenan los sucesos descritos. Sin embargo, resulta una novela cautivadora: por la intensidad de determinados pasajes (muy especialmente los que describen la naturaleza de la isla), por el carácter de algunos personajes y por la maravillosa prosa de Fowles, llena de lirismo y de belleza.

viernes, 20 de enero de 2012

El agente de las estrellas


El agente de las estrellas
John Scalzi

El propio Scalzi nos comenta en el prólogo que esta fue su primera novela. Le fue bastante bien con ella: ganó el premio Campbell al mejor escritor novel de ciencia ficción y además las ventas le acompañaron.

Scalzi nos cuenta en clave de humor el primer contacto del ser humano con una raza alienígena. Es la única parte convencional del argumento, que está tan repleto de referencias a la actualidad (celebridades, series de televisión, revistas...) que dentro de unos años probablemente se perderán muchos de los chistes contenidos en él. De hecho, durante gran parte de la novela la presencia de los alienígenas es solo la excusa para mostrar (y criticar) el mundillo del cine. Y precisamente el punto más bajo del relato se produce paradójicamente en el clímax (en el que la presencia de los alienígenas deja de ser la excusa y se convierte en el centro de la trama), donde Scalzi pierde el humor sin conseguir a cambio solemnidad: gajes de ser bisoño, supongo.

Por lo demás, es un entretenimiento ágil y desenfadado que arranca sonrisas con frecuencia. Divertida.