viernes, 20 de mayo de 2016

Delfos



Delfos
Michael Scott

Conócete a ti mismo”. “Nada en exceso”. Una misteriosa “E” en el templo de Apolo cuyo significado no ha sabido desentrañar nadie. El trance de la pitia para ver en el tiempo futuro. Las respuestas ambiguas, más enfocadas a provocar el debate que a indicar un camino.

Un recorrido fascinante por la historia del oráculo de oráculos, tan legendario que hasta su origen se perdió en la leyenda para los pobladores de la antigua Grecia. Nadie sabe cuándo surgió exactamente ni por qué ni a qué se debió su enorme prestigio. Durante gran parte de su existencia no fue regido por ninguna polis y Roma, que malinterpretó el significado de la Anfictionia (a la que confundió con una especie de senado de todos los griegos), lo trató con deferencia. La llegada del cristianismo y la proscripción de los cultos paganos iniciaron el declive y el lugar fue enterrándose en el olvido y en la tierra, llegando a mezclarse durante un tiempo las construcciones consagradas a los antiguos dioses con las humildes casas del poblado de Castri para finalmente quedar cubierto y casi olvidado.

Hasta que la Europa de la Ilustración comenzó a interesarse por la Antigüedad. Entonces llegaron los primeros viajes, las primeras excavaciones, los primeros ensayos. Y el interés desembocó en el colosal proyecto de excavación francés de finales del XIX que supuso el traslado de los habitantes de Castri para que Delfos viera de nuevo la luz.

Y allí sigue hoy día, donde recibe dos millones de visitantes al año aunque ya nadie pregunte nada a la pitia.




domingo, 1 de mayo de 2016

La máquina del tiempo y otros relatos

La máquina del tiempo y otros relatos
H. G. Wells

Otro de los que llevaban años esperando en la pila. Para ser una edición de Valdemar ha resultado tener más erratas de las esperables. Quizá cuando la editaron hace ya quince años aún no habían pulido la maquinaria.

Me he saltado “La máquina del tiempo” y he ido directamente a los relatos, que esperaba con muchas ganas. En general me han parecido peores los contenidos en “La historia de Plattner y otras narraciones”; en primer lugar porque cualquier aficionado actual al género puede prever el final de algunos de ellos, aunque imagino que para los contemporáneos de Wells muchos debieron de ser sorprendentes (¿qué pensó el que leyó “La historia del difunto señor Elvesham” cuando se publicó?); y en segundo lugar porque los menos imaginativos son bastante sosos y la prosa de Wells, que es más eficaz que bella, no ayuda a sobrellevarlos. En esta serie de relatos me ha descolocado “El cono”, que trata sobre un adulterio y está completamente alejado de los demás.

Los mejores, por la historia que contienen y por cómo están narrados, son los agrupados junto al viajero temporal. Ahí están las temibles hormigas constructoras de imperios, el traje mágico, la puerta que se abre en el muro de algunas vidas o el terrible país de los ciegos.

domingo, 24 de abril de 2016

La especie elegida

La especie elegida
Juan Luis Arsuaga

La visita el año pasado a las cuevas de Tito Bustillo fue un descubrimiento del mundo prehistórico, desconocido para mí en escala temporal, contenido y desarrollo. Me propuse leer algo para iniciarme en el tema y aunque he tardado, al final he cumplido el pacto conmigo mismo.

Me atrae más la cultura neolítica pero al final empecé por el principio y por un libro que se ha convertido en un clásico. Imagino que ya estará anticuado porque es de 1998 y en este campo cada nuevo fósil puede cambiar el panorama establecido. Una lectura interesante, en la que se repasa la evolución de nuestra especie aclarando los métodos de datación y las técnicas mediante las cuales se obtienen conclusiones a partir de fósiles con millones de años de antigüedad y dejando constancia, cuando eso sucede, de las diferentes teorías que se barajan sobre cada aspecto de nuestro pasado.

Es un libro técnico, con explicaciones anatómicas detalladas, pero en el que los autores están empeñados en divulgar y estar siempre cerca del lector. Muy bello el epílogo, que intenta alejarnos de la sensación de un mundo aleatorio en el que nada tiene razón de ser.

Un ensayo que deja con ganas de seguir aprendiendo sobre el tema.

viernes, 8 de abril de 2016

El buscavidas

El buscavidas
Walter Tevis


Una novela rápida y pulida como las bolas de billar. Inolvidables Eddie el rápido y Minessotta Flat, los lances brillantes sobre el tapete y la sordidez de lo de fuera. Uno se muere de ganas por echar una partida en el Bennington. Qué historia tan bonita y tan amarga sobre las victorias y las derrotas de la vida.

domingo, 3 de abril de 2016

Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades
Charles Dickens

Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la locura, era el siglo de la razón, era la edad de la fe, era la edad de la incredulidad, era la época de la luz, era la época de las tinieblas, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, lo teníamos todo, no teníamos nada, íbamos directos al Cielo, íbamos de cabeza al Infierno: era, en una palabra, un siglo tan diferente del nuestro que, en opinión de autoridades muy respetables, solo se puede hablar de él en superlativo, tanto para bien como para mal.”

El comienzo clásico de un libro clásico de un autor para todos los tiempos. Cuando se vuelve a leer, uno se pregunta por qué perdemos tanto tiempo en trivialidades y lecturas huecas. Un folletín (literalmente) escrito para ser publicado por entregas en un periódico normal y corriente, dirigido a un público popular que idolatró al autor y lo hizo rico. Y de esa amalgama sale una novela canónica. Es inexplicable.

Prosa rica, metáforas brillantes, símiles llenos de poesía, personajes caracterizados y construidos en menos de un párrafo y una mirada conmovedora sobre el género humano, sus miserias, sus grandezas, sus motivos... Dickens consigue que odiemos y amemos al mismo tiempo tanto al populacho revolucionario levantado en armas como a los aristócratas causantes de la revolución. El único momento en que se nota que es un autor de otra época es cuando expresa los sentimientos más personales (el amor y la amistad), donde resulta poco carnal para un lector de nuestro siglo y da la sensación de que los personajes pasan a ser actores; en el resto de situaciones están más vivos que muchos de los individuos que pululan a nuestro alrededor.

Cuca edición de Alba en bolsillo con las ilustraciones originales.

martes, 22 de marzo de 2016

Breve historia de Inglaterra

Breve historia de Inglaterra
G. K. Chesterton

Aunque ya le tenía calado, el título de la obra me hizo esperar algo diferente y piqué. Es el clásico producto “chestertoniano” de prosa cristalina, construcción impecable y completamente arbitrario en el contenido. El autor elige las anécdotas, pasajes y hechos que se ajustan a su punto de vista y desde esos presupuestos elucubra la historia de la Inglaterra que a él le hubiera gustado. Es difícil aprender algo de la historia de esa nación con este libro que, sin embargo, permite conocer bastante bien los puntos de vista del autor sobre diversas cuestiones; algunas relacionadas con la historia inglesa y otras sacadas a colación usando esa historia como excusa.

Es un libro para otro momento.

domingo, 20 de marzo de 2016

El desfiladero de la absolución

El desfiladero de la absolución
Alastair Reynolds

Ya está claro que Reynolds ha escrito una única historia que se desarrolla a través de varios libros salpicada de tramas secundarias que van dando forma a la principal. Esta vez me he pasado y me he puesto con el cuarto demasiado pronto: las pinceladas de Reynolds refrescando acontecimientos anteriores son un rollo cuando los has leído hace poco y te acuerdas de ellos.

En cualquier caso Reynolds es original y va cambiando la estructura narrativa en cada novela. En esta ocasión nos presenta tres historias. Una es la de Quaiche, situada en el año 2615, servidor no demasiado devoto de una extraña reina que se complace en el dolor y descubridor, por obligación, del satélite Hela, que orbita alrededor del gigante gaseoso Haldora el cual presenta la particularidad astronómica de desaparecer del firmamento ocasionalmente durante brevísimos períodos de tiempo. En el mismo lugar, pero en el año 2727, se nos narran las peripecias de Rashmika al embarcarse en la búsqueda de su hermano mayor, que se unió a la iglesia quaicheana (de la que solo sabemos el nombre); una chica muy especial, aficionada a la arqueología y poseedora de un extraño don que le permite saber si alguien miente. Por último, continua la historia de Clavain en el planeta acuático Ararat que sirve de enlace con la entrega anterior (“El arca de la redención”).

Preparar este escenario le lleva a Reynolds casi doscientas páginas ya que se molesta en dar color local a cada una de las tramas, por lo que el comienzo de la novela resulta moroso. Algunos de los protagonistas principales de la saga nos abandonan y otros adquieren relevancia. La historia de Quaiche es demasiado grotesca y cuesta bastante leerla, pero la parte de los inhibidores, cuyo origen accidental descubrimos en esta novela, sigue siendo muy atractiva.

Así que interesante la parte de Clavain y compañía y algo aburridas las historias ambientadas en Hela. Descubrimos datos sobre los inhibidores pero Reynolds introduce una nueva variable, una nueva cultura ancestral, así que esto se va pareciendo cada vez más a la serie “Perdidos”. De todos modos es una buena space-opera, a pesar de que esta vez ha tocado traducción desaliñada de la Factoría (qué manía de escribir “mientras más” en lugar de “cuanto más”).

lunes, 22 de febrero de 2016

Escucha esto

Escucha esto
Alex Ross


No era el momento de leer este libro. Al contrario que en “El ruido eterno”, aquí no he sido capaz de encontrar ningún plan. Parece que el autor ha escogido una serie de temas desvinculados entre sí y se ha dedicado a glosarlos, a veces con relatos históricos, a veces con experiencias personales, citando (como hacía en su anterior libro) multitud de músicas. Creo que lo tengo que leer picoteando lo que me apetezca... y teniendo delante el tubo para encontrar todos los ejemplos musicales.

viernes, 19 de febrero de 2016

El arca de la redención

El arca de la redención
Alastair Reynolds

Homenaje a la difunta Factoría de Ideas. Otra que sucumbe a la crisis y a los nuevos tiempos digitales. Una editorial polémica entre los aficionados por el desaliño de algunas de sus traducciones y el acabado de sus libros pero que, esto es indiscutible, aglutinó el mayor catálogo de ciencia ficción de las editoriales españolas. Adiós a los malazanos; adiós a Banks, a Hamilton, a Reynolds; adiós a Honor Harrinton y adiós a las reediciones de los clásicos. Adiós a todo eso.

Tercera entrega del universo Reynolds. Como es habitual en la “space opera”, el prólogo nos sitúa en el nudo de máximo conflicto para luego pasar a la trama que desarrolla el argumento y confluye en el prólogo. Los hechos enlazan con los relatados en “Espacio Revelación”, que leí hace años, así que la presentación teatral de algunos personajes me ha pasado desapercibida porque no recordaba quiénes eran y en algún momento me he despistado cuando se omitían determinadas explicaciones. La verdad es que cuando empecé con Reynolds pensaba que su espacio revelación era solo un escenario (a la manera de la Cultura de Banks) en el que el autor desarrollaría diferentes aventuras, pero después de leer esta novela la impresión es que hay una única trama que es el hilo conductor de todos los libros de la saga.

La idea más seductora, como en la primera entrega, es la raza de los inhibidores, dedicada durante miles de millones de años a exterminar cualquier raza inteligente del universo para evitar un mal aún mayor que acaecerá en un futuro muy lejano. En esta entrega Reynolds pone en contacto a los temibles inhibidores (los lobos) con las diferentes facciones humanas que ya conocíamos. Una parte del argumento queda cerrada y otra abierta de forma que la lectura continua.

Habrá que dejar pasar menos tiempo entre un libro y otro para no perder comba.

martes, 9 de febrero de 2016

El mundo después de la revolución: la Física en la segunda mitad del siglo XX

El mundo después de la revolución: la Física en la segunda mitad del siglo XX
José Manuel Sánchez Ron

Creo que aparte de este ensayo no hay más libros de divulgación en castellano que proporcionen un panorama de la Física de la segunda mitad del siglo XX. Como siempre en Sánchez Ron, todo el contenido está perfectamente estructurado y relacionado y se facilitan toneladas de bibliografía.

Naturalmente, todo comienza explicando los fundamentos de la cuántica y la relatividad. Después el autor organiza el contenido en dos grandes bloques, uno por cada una de esas disciplinas, para terminar con un último capítulo que resume el impacto de la nueva Física en el mundo actual (internet, electrónica, energía nuclear, relación entre la Física y otras disciplinas científicas...).

Ese último bloque es el más flojo porque resulta demasiado superficial y ahonda poco en las cuestiones que plantea. Los otros dos son estupendos, llenos de datos, semblanzas biográficas y contenidos conceptuales no siempre sencillos que además el autor acompaña en ocasiones con un pequeño aparato matemático comentado. Me han gustado especialmente algunas de las anécdotas, como por ejemplo los problemas con los primeros grandes telescopios para lograr lentes pulidas del tamaño y calidad necesarios para llevar a cabo las observaciones.

La única pega que le veo al libro es el estilo sumario, de profe dando clase (son continuas las coletillas del tipo “como ya dije”, “a continuación retomo el tema del capítulo anterior”, “ya comenté esto en el capítulo...”) que en un ensayo no queda bien y que además no es necesario para hacen inteligible el contenido, como ya han demostrado muchas veces otros divulgadores. En cualquier caso merece la pena para hacerse una idea de las principales líneas de investigación durante el s.XX y tener un punto de partida para leer otros ensayos más específicos.

martes, 2 de febrero de 2016

1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó

1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó
Eric H. Cline

En todas las historias de Grecia, Egipto, los hititas y otros pueblos de la Antigüedad se menciona la llegada, como una especie de plaga bíblica, de quienes los historiadores del s.XX llamaron Pueblos del Mar. Unos pobladores enigmáticos que asolaron el Mediterráneo, tumbaron a la civilización micénica, arrasaron la Grecia arcaica, empujaron a los belicosos hititas hasta la desaparición e hicieron temblar al Egipto de los faraones. Sin embargo, los lectores en castellano no disponíamos de ninguna fuente para saber más del tema, que solo aparecía tratado como un capítulo marginal dentro de la historia de otras civilizaciones.

El libro de Cline tiene menos de 250 páginas y de los Pueblos del Mar propiamente dichos solo se trata en exclusiva durante las últimas 50, lo que demuestra lo poco que se sabe acerca de ellos. En realidad el trabajo de Cline se centra en describir el aspecto del Mediterráneo Oriental durante el final de la Edad de Bronce resaltando el alto número de contactos que existían entre las diferentes civilizaciones de la época. Solo en la parte final trata de exponer las diferentes explicaciones que han ido construyéndose desde finales del s.XIX para explicar el desplome aparentemente simultáneo de todos los sistemas políticos de aquel momento. En definitiva, parece que los habitantes de aquella época fueron víctimas de una secuencia de acontecimientos (sequías, terremotos, revueltas internas, invasiones externas) cuya conjunción fue fatal para ellos.

Un libro enriquecedor, que ofrece una panorámica asequible de lo que fue un mundo abigarrado y complejo y siendo siempre muy puntilloso a la hora de separar las hipótesis de los hechos realmente conocidos.  

domingo, 24 de enero de 2016

Por qué ganaron los aliados

Por qué ganaron los aliados
Richard Overy

En el cuarenta aniversario de la victoria aliada, el gran historiador británico se planteó la pregunta “¿Por qué ganaron los aliados?”. Desde el comienzo deja de lado si la victoria fue útil para los contendientes (Gran Bretaña perdió su imperio, Estados Unidos sustituyó al enemigo nazi por el soviético y la URSS entró en una dinámica que terminó socavando los pilares de su sociedad) para analizar únicamente los motivos que condujeron a la victoria militar.

La lucha en el mar, la batalla en suelo soviético, el papel de la aviación y la invasión en Normadía se estudian desde ambos bandos examinando los errores y aciertos que condujeron al resultado final. La tecnología, los factores económicos y el aspecto moral de la contienda y su influencia en los combatientes conforman una especie de segundo bloque del ensayo, que incluye un fascinante capítulo dedicado al análisis de las personalidades de los principales líderes de ambos bandos.

En definitiva lo que Overy expone es que se mire como se mire, el resultado de la guerra podría haber sido el contrario del que fue y refuta en todo momento esa conclusión cada vez más extendida de que la mera superioridad material definió el resultado del conflicto:

La victoria de los Aliados no dependía sin más de la importancia numérica, sino de la calidad de su tecnología y de la eficacia combativa de sus fuerzas. El Eje hizo poco por alterar la pauta básica de su organización militar y su práctica operacional, o por reformar y modernizar su manera de hacer la guerra (…) En Alemania y Japón se concedía mucho más valor a las operaciones y al combate que a la organización y el abastecimiento”

El libro recoge multitud de datos sorprendentes y esclarecedores. Por ejemplo, Estados Unidos enfocó el 85% de su esfuerzo bélico contra Alemania y solo el 15% contra Japón; eran los alemanes los que disponían de unas fuerzas armadas modernas y una capacidad tecnológica e industrial suficientes para sostener el esfuerzo bélico (aunque nunca fueron capaces de incorporar la producción en cadena al mismo).

Prosa excelente, gran ritmo narrativo, claridad expositiva y precisión en la información suministrada. No se puede pedir más.

domingo, 3 de enero de 2016

El marciano

El marciano
Andy Weir

La novela tuvo una andadura penosa, hasta el punto de que Weir la autoeditó y llegó a ofrecerse al público sin precio fijo de venta. Pero entonces llegaron Ridley Scott y su espléndida adaptación cinematográfica y eso me llevó a mí, después de haber visto la película, hasta la ahora famosa novela.

Desde luego el modo en que está narrada resulta sorprendente porque el eje de la narración son los razonamientos técnicos del protagonista para sobrevivir pero, al contrario de lo que suele ser habitual, esas descripciones no interrumpen la acción; además el tono es siempre dinámico y desenfadado, lo que contrasta con la situación dramática de nuestro héroe.

La pega es que después de haber visto la película sabes en todo momento lo que viene a continuación y en este caso eso mata gran parte del interés.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Amos de títeres

Amos de títeres
Robert A. Heinlein

Uno de los patriarcas de la CF. Enormemente provocador, incluso hoy día, sin que sepamos muy bien si lo fue de forma deliberada o desde convicciones personales profundas; machista, alérgico a cualquier intrusión del Estado en el libre albedrío del individuo, aparentemente partidario a la vez de la jerarquía y el espíritu castrenses y del consumo de drogas. Un hombre de biografía accidentada, que hizo carrera militar hasta que la enfermedad lo volvió no apto, que llegó a la literatura de rebote y que siguió en ella hasta el final, incluso cuando los lectores ya lo habían abandonado.

Como en casi todas sus novelas el argumento está salpicado de reflexiones hechas siempre en tono desenfadado y expuestas con brutalidad, como hechos evidentes, en boca del protagonista, al que siempre tomamos como un trasunto del autor. Y como en casi todas sus novelas, los hechos pueden ser interpretados en diferentes niveles de lectura ¿se está limitando a contar una aventura o la aventura es solo la excusa para exponer un punto de vista sobre la sociedad y la vida?

Siendo el autor quien es siempre se tiende a la segunda interpretación pero este “Amos de títeres” interpretado literalmente es ya una novela estupenda, fresca, trepidante, con giros argumentales entretenidos y de una apariencia inocente y vintage bastante engañosa. Si se prefiere la segunda lectura, la novela tiene mucha mala leche y puntos de vista que pueden resultar repelentes… pero sigue funcionando perfectamente como novela.

Así que, guste o no, está claro que Heinlein fue ante todo un gran autor.

martes, 15 de diciembre de 2015

Naufragio en el tiempo real

Naufragio en el tiempo real
Vernon Vinge

Después del final de “La guerra de la Paz” esperaba una segunda parte en la que la acción avanzase algo más y las únicas sorpresas vinieran de los trucos ingeniados por los personajes, así que no me apetecía mucho la lectura. A pesar de ello hice el esfuerzo porque un Vinge siempre es un Vinge y además ha escrito pocas novelas.

En el comienzo de la novela nos encontramos ante una Tierra millones de años posterior a la del final de la primera parte, lo que supone una ruptura de esquemas respecto al libro anterior. El planeta está prácticamente despoblado y el intento de repoblarlo y la búsqueda de la explicación a la desaparición de la mayor parte de la humanidad son la base del argumento, que usa como excusa para esas indagaciones investigación policial.

Reconozco que lo he dejado cuando llevaba dos tercios. Estaba harto de las elucubraciones en torno a las posibles formas de gobierno y la solución al crimen ya me importaba un pito. Muy inferior a su antecesor y lejísimos de sus mejores obras. Nadie es perfecto.

sábado, 5 de diciembre de 2015

La guerra de la paz

La guerra de la paz
Vernon Vinge

Un nuevo Vinge. Salvo error esta fue su primera novela, que además publicó por entregas. Obviamente no llega a las cotas de perfección de sus obras maestras “Un abismo en el cielo” y “Un fuego sobre el abismo”, de las que siempre me sorprendió la coincidencia en el título de la palabra abismo.

Esta novela comparte con las citadas los dos grandes intereses del autor: la existencia de tecnología punta en civilizaciones atrasadas y el comportamiento de los seres humanos frente a la tecnología y su adhesión a una de las facciones en conflicto.

En esta ocasión Vinge no se traslada a una civilización alienígena, sino que diseña una Tierra devastada por una conflagración anterior provocada por una especie de sociedad llamada la Paz a la que se enfrentan grupos dispersos conocidos como los Quincalleros.

La novela queda sin terminación definitiva, que se supone que será desvelada en su continuación “Naufragio en tiempo real” y aunque no tiene la riqueza de las “novelas abismales” resulta entretenida y muy convincente en la ambientación tecnológica.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Sobre la brevedad de la vida, el ocio y la felicidad

Sobre la brevedad de la vida, el ocio y la felicidad
Lucio Anneo Séneca

La mayor parte de los mortales, Paulino, se queja de la malevolencia de la naturaleza porque nos engendra para un período escaso, y ese tiempo concedido se nos pasa tan rápido y veloz que, exceptuando a muy pocos, al resto le abandona la vida durante los propios preparativos de la vida. De esa desgracia tenida por común no sólo se queja la gente y el vulgo ignorante; también su sentimiento ha suscitado las lamentaciones de los hombres esclarecidos. De ahí esa exclamación del mayor de los médicos: “La vida es breve y el arte larga”. De ahí el litigio, impropio de un hombre sabio, del exigente Aristóteles contra la naturaleza: “Por ser tan concesiva en la edad de los animales, que les asigna hasta cinco o diez generaciones, y al hombre, nacido para tantas y tan grandes cosas, le señala un término mucho más corto”. No tenemos poco tiempo, sino que perdemos mucho. La vida es lo bastante larga y, si toda ella se invierte bien, se concede con la amplitud necesaria para la consecución de la mayor parte de las cosas. Pero si transcurre entre exceso y negligencia, y no se emplea en nada bueno, sólo cuando nos oprime la última hora sentimos que se va lo que no comprendimos que pasaba. Lo que significa que no recibimos una vida breve, sino que la abreviamos; y que no somos indigentes de vida, sino derrochadores. Así como riquezas abundantes y propias de un rey, si caen en mal dueño, al momento se disipan, y una fortuna módica, si la lleva un buen gestor, crece al usarla, así nuestro tiempo de vida rinde mucho a quien lo administra bien.

Y todo es así. A la riqueza del contenido le acompaña la riqueza de la expresión pero presentada con elegancia y discreción, casi como si no estuviera. Proporciona el placer de leer sin que apreciemos ningún esfuerzo: es tan fresca hoy como debió serlo cuando se escribió hace dos mil años. Por eso es un clásico y también un placer.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

El libro de los seres imaginarios

El libro de los seres imaginarios
Jorge Luis Borges

Con el primer sueldo cayeron los cuatro tomos de la edición de Emecé con toda la obra de Borges. Como aquello no fue barato dejé de lado los dos volúmenes con la obra escrita en colaboración... que es donde estaba este libro escrito junto a Margarita Guerrero.

El unicornio, la arpía, la quimera, el minotauro, seres de Oriente y Occidente, conocidos o ignotos, del pasado o de épocas más recientes, glosados por autores de la Antigüedad o de siglos más próximos. Todo escogido, hilvanado y coloreado por el talento colosal del argentino para la cita, el adjetivo y la construcción insuperable del lenguaje.

Una fiesta para la inteligencia.

viernes, 20 de noviembre de 2015

A la deriva en un mar de lluvias

A la deriva en un mar de lluvias
Varios autores

Nueva entrega de Terra Nova. En esta ocasión un libro de relatos que recoge narraciones galardonadas con los principales premios del género.

La señora astronauta de Marte” de Mary Robinette Kowall es entrañable. Una mujer mayor y su marido, enfermo terminal, ambos pioneros de la exploración marciana, ven la opción de volver a su antiguo trabajo.

El siempre emotivo Ken Liu firma “Algoritmos para el amor” en el que la protagonista diseña una inteligencia artificial y termina consumida por la duda: ¿somos los seres humano tan solo androides sofisticados?

Frigonovia” de Will McIntosh es el más inquietante: las aseguradoras incluyen una póliza para criogenizar personas fallecidas que quedan a la espera de un pretendiente que pague por descongelarlas.

El breve “Regreso a casa” Mitxe Resnick enfrenta con un humor socarrón y sensible a un padre con su único hijo, que decidió convertirse en alienígena y abandonar a la familia.

La verdad de los hechos, la verdad del corazón” del genial Ted Chiang son palabras mayores. Mi preferido de esta antología. El relato trenza dos tramas; en una de ellas se nos describe una sociedad en la que cada persona se puede implantar un videolog que graba permanentemente su vida, de forma que se puede buscar cualquier recuerdo en las grabaciones; en la otra una tribu recibe a un misionero europeo y un chaval aprende a escribir y llevar registro de los sucesos de la aldea. Sobre estas dos ideas Chiang explora el impacto de la escritura, la lectura y cualquier otra herramienta en la elaboración de los recuerdos y de nuestra idea del yo.

Si fueras un dinosaurio, amor mío” de Rachel Suirsky, muy breve y muy original en su forma ya que plantea una serie de proposiciones condicionales que describen situaciones fantásticas y que finalmente, en una secuencia lógica, conducen al verdadero contenido de la historia.

En “La Amaryllis” Carrie Vaughan describe una ucronía (la Tierra está devastada, faltan alimentos y se ha impuesto un estricto control de la natalidad) que es solo un paisaje para hablar de la superación y la solidaridad. Emocionante y muy bien escrito.

Cierra la colección “A la deriva en el mar de lluvias” de Ian Sales también sensacional. Una expedición militar a la luna queda aislada después de una guerra nuclear; un artefacto nazi les permite alterar su situación y finalmente la irracionalidad del ser humano conduce a un final amargo.

Gran volumen de los héroes de Terra Nova. Brillante.

lunes, 16 de noviembre de 2015

De cine

De cine
Budd Schulberg

El padre de Budd Schulberg fue uno de aquellos pioneros que fundaron Hollywood oponiéndose al monopolio de Edison, cambiando el concepto de grabar imágenes y, en definitiva, inventando el cine tal y como lo conocemos hoy día. Fue también uno de los muchos que llegaron, triunfaron y fueron devorados por los tiburones y por su propio estilo de vida. Budd fue testigo privilegiado de todo aquello y posteriormente protagonista de muchos de los sucesos del Hollywood dorado.

A pesar del tono dinámico de la narración y del ritmo trepidante, al final se me ha hecho cuesta arriba terminarlo; quizá porque no hay ningún cambio de estilo en las más de seiscientas páginas y porque muchas de las anécdotas están contadas de forma que uno no termina de saber si así fue como sucedieron, si es como Budd habría querido que sucedieran o si, simple y llanamente, se las está inventando.