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martes, 10 de noviembre de 2015

Apaches

Apaches
Oakley Hall

Última novela de Oakley con algún anacronismo en la traducción (en un momento dado un personaje describe a otro como meapilas) pero por lo demás gran edición de Galaxia, como suele ser habitual.

El título me hacía pensar en otro tipo de argumento pero en realidad los apaches solo forman parte de una de las tramas; esta novela es más compleja que sus predecesoras, con más personajes y tramas que se superponen (los apaches y el teniente Cutler, los conflictos en el ejército, la corrupción con los indios como víctimas, la inadaptación de los propios indios al mundo en que viven y las consecuencias de dicha corrupción enfrentando a las distintas facciones del lugar).

Aunque está bien escrita y bien construida, me ha parecido más endeble que las anteriores. Es como si Oakley fuese más eficaz en los momentos de acción y aquí la acción está muy diluida. En cualquier caso, una buena lectura.

viernes, 23 de enero de 2015

Bad Lands

Bad Lands
Oakley Hall

“Warlock” fue todo un descubrimiento: el western que conocíamos en España era ramplón y estaba mal editado y esa novela resultó ser un pedazo de libro, lo que me decidió a leer las otras dos del mismo autor editadas por Galaxia Gutenberg (que, por cierto, ha elegido una portada bastante desafortunada en esta ocasión porque no guarda ninguna relación con la novela).

En “Bad Lands” un rico banquero neoyorquino se traslada al inhóspito oeste. El primer capítulo (1883) es el más luminoso, con el esplendor del nuevo territorio, los paisajes, el encuentro con el mítico y casi desaparecido búfalo... La sensación de libertad y el hartazgo de su vida anterior deciden a nuestro hombre a establecerse en las Bad Lands como ganadero. El resto del libro abarca un único año (1884) durante el cual se producirá el enfrentamiento entre los ganaderos ya asentados, partidarios de los pastos libres, los recién llegados, que son vistos como intrusos, y un potentado escocés que trata de fundar una nueva industria.

El epílogo, situado muchos años después de la acción principal, tiene el tono crepuscular de un acta de defunción: la del Viejo Oeste, fagocitado por el mundo moderno y con todos sus antiguos pobladores (hombres, plantas y animales) expulsados por el progreso.

Otro buen libro, aunque menos poderoso que “Warlock”. Y muy buen escritor Hall: estilo sobrio y preciso, delinea muy bien el argumento y consigue dar relieve y vida propia a todos sus personajes. Falta “Apaches” y con eso se terminó lo que se daba.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Warlock


Warlock
Oakley Hall

Goodpasture regenta una tienda en el malhadado pueblo de Warlock, nacido alrededor de la explotación minera de la plata. Lleva un diario en el que recoge sus impresiones de los acontecimientos sucedidos allí desde que Canning, el último y mejor ayudante del sheriff, se ve expulsado del pueblo por el cabecilla de los cuatreros del la región, Abe McQuown.

La violencia creciente y el abando del que se sienten víctimas por parte el sheriff del condado, que considera a Warlock fuera de su jurisdicción, impele al Comité de Ciudadanos a contratar al famoso pistolero Clay Blaisedell para que ocupe el cargo de comisario de la ciudad.

Un pistolero turbio que es comisario, un líder de cuatreros cruel pero con moral, un juez borracho y cínico pero deseoso de que impere la ley, dos personajes femeninos imponentes, hombres aparentemente insignificantes que albergan grandeza cuando la ocasión lo requiere, delincuentes que reclaman venganza cuando la justicia no les ampara y que provocan respuestas como esta:

Todo el mundo se pondrá en contra vuestra, Ike – le advirtió el juez -. Es una batalla que los necios, estúpidos, ignorantes, confundidos e intransigentes como vosotros han librado más de un millón de veces sin ganar una sola, y yo perdí esta pierna al combatiros en una ocasión. Porque los tiempos cambian, y cambiarán, y están cambiando, Ike. Si se deja que los cambios sigan su curso, la mudanza será fácil. Pero si te opones a ellos como hasta ahora, el cambio no será tan hacedero y te reducirá a polvo, porque pasará por encima de ti como una piedra de molino.

Las andanzas de Blaisedell, la cambiante marea de la opinión pública, las reivindicaciones de los mineros, la dificultad de establecer el límite de la autoridad y su legitimidad van alterando las posiciones de los diferentes colectivos y personalidades para desembocar en un final catártico. Pero hay que saber cuándo permanecer al margen porque, como dice el juez Holloway:

Sí, aprende de las experiencias de la vida. Y cuando lo hayas aprendido todo, verás cómo torturan a tu mujer y a tus hijos con atizadores al rojo vivo, y te reirás al verlo. Porque para entonces sabrás que las personas no importan nada. Los hombres son como el maíz. El sol los quema, la lluvia los empapa, el invierno los congela y la Caballería los pisotea, pero a pesar de todo continúan creciendo. Y nada de eso importa mientras haya whisky.

Bestial.