Caviar
Theodore Sturgeon
De Sturgeon, aunque es uno de los nombres clásicos del
género y siempre ha estado presente en la editoriales españolas, solo había
leído la colección de relatos “La fuente del unicornio”. Aprovechando
los saldos de Minotauro de hace unos años adquirí esta otra recopilación, de
tan solo ocho cuentos, espléndidamente editada.
Son relatos escritos entre 1941 y 1955 y todos se
construyen con el mismo procedimiento: se describe una situación que al final
se resuelve, en un final rápido, de un modo imprevisto respecto al desarrollo
previo del argumento. El efecto sorpresa depende en gran medida de la cantidad
y variedad de lecturas que se llevan a cuestas. Tampoco deslumbra, cuando
aparece, la pirotecnia científico-tecnológica. En realidad los intereses de
Sturgeon se centran en las personas y en sus reacciones sentimentales e incluso
éticas. Cada cuento trata de las relaciones humanas (la dependencia afectiva,
la codicia, la empatía hacia los demás, la niñez) y los únicos fácilmente encuadrables
en lo que un lector habitual consideraría ciencia-ficción quizá sean “Un
dios microcósmico” y “Medusa”.
De los
ocho cuentos, “Fantasma” me ha parecido el más flojo con diferencia. “Un
rayo de luz” pierde interés conforme se avanza en su lectura y al final ha
resultado decepcionante. En el extremo opuesto, por su brillantez y lo
absorbentes que resultan, colocaría a “Un dios microcósmico” y “Sombras
en la pared”.
En cualquier caso los ocho están escritos con primor. Con
una eficacia que asombra. A Sturgeon le bastan una frase o un adjetivo para
describir un personaje, una psicología, una necesidad. Merece la pena
conocerlos.