miércoles, 8 de marzo de 2017

La leyenda de la piedra

La leyenda de la piedra
Barry Hughart

Otra deleitosa historia china del maestro Li y Buey Número Diez. Monjes asesinados de forma misteriosa mientras desaparecen manuscritos y una antigua maldición vuelve a la vida.

Todo servido por Barry Hughart, que no publicó su primer libro hasta cumplidos los cincuenta. Ha escrito muy poco y no se entiende el porqué: la prosa es bella, irónica y cuidada. Fantástica traducción de Carlos Gardini, que acaba de morir y al que vamos a echar mucho de menos porque hay muy pocos traductores dedicados al género fantástico que tengan su calidad.

lunes, 6 de marzo de 2017

Hitler (1936-1945)

Hitler (1936-1945)
Ian Kershaw

Este libro es como la Caja de Pandora: contiene todos los horrores, todos emanados de una mente desquiciada y del abuso del poder sin ningún freno ético ni moral.

Kershaw retoma la narración con Hitler canciller, en el cénit de su popularidad y, tras sus éxitos iniciales, más convencido que nunca de su infalibilidad a la hora de juzgar las reacciones de sus oponentes. Esto le conduce a subir las apuestas anexionándose Austria y luego al órdago por los Sudetes y la desmembración de Checoslovaquia, abandonada a su suerte por el resto de potencias. La reiteración de los abusos, el incumplimiento de los pactos, el cinismo ya evidente para todos, condujeron a Francia e Inglaterra a fijar la preservación de Polonia frente a las ambiciones alemanas como la línea roja que no se podía atravesar. Hitler consideró que, entre el temor a la guerra y el cumplimiento de los acuerdos, las potencias occidentales cederían de nuevo y su régimen continuaría con la expansión territorial. Ninguna reunión con otros dirigentes le hizo ver su error (Lord Halifax, en la última cumbre antes de la guerra, le comunicó a Chamberlain que “Herr Hitler no piensa de forma racional y muy probablemente esté loco”).

Finalmente se desató la guerra y, a partir de ese momento, el salvajismo más radical contra las minorías, los judíos, los enfermos y, en definitiva, contra cualquiera que el nazismo considerase indigno de vivir. Un salvajismo conocido por la población (no así los planes respecto a los judíos, que siempre se mantuvieron lo más secretos posibles) del que paradójicamente se consideraba ajeno a su principal impulsor; Hitler, hasta los desastres militares en el este, logró mantener en Alemania una imagen pública de probidad, quedando al margen de las atrocidades, de las que se consideraba responsables a los corruptos funcionarios nazis, que engañaban al Führer, el cual no se enteraba de la realidad. Una farsa dentro de otra farsa.

Sorprenden los resultados militares conseguidos por los alemanes en los dos primeros años de guerra. Los planes militares estaban completamente subordinados al criterio de Hitler, que era un aficionado; el gobierno era totalmente inconexo, con decenas de ministerios, consejerías y órganos políticos cuyas funciones se solapaban en un caos en el que la última palabra la tenía siempre el dictador; el funcionariado nazi era completamente corrupto y, por si fuera poco, la guerra pilló tan desprevenido y casi igual de poco preparado al agresor como al resto de naciones. Una anécdota significativa es cómo se “planeó” la invasión de Noruega, cuyo diseño se le encomendó al general Nikolaus von Falkenhorst solo por haber servido en Finlandia durante la Primera Guerra Mundial y a quien no se le proporcionó ningún tipo de información: la planificación la hizo encerrándose en la habitación de un hotel usando como material de consulta una guía de Noruega.

Las victorias iniciales dieron paso a un estancamiento en el que se hizo evidente que Alemania no disponía de capacidad para lograr la rendición de Inglaterra por la fuerza y que el paso del tiempo haría que sus enemigos dispusieran de más capacidad militar, económica e industrial, lo que condujo a Hitler a ordenar la invasión de la Unión Soviética en un intento de derrotar el único apoyo continental de los ingleses. La invasión se hizo sin disponer de suficiente información sobre el enemigo y rápidamente se la disfrazó de Cruzada y se ordenó al ejército que actuara omitiendo cualquier legislación internacional sobre derechos humanos. De nuevo todo comenzó con éxitos espectaculares (que exacerbaron la confianza de Hitler en su propio criterio) debido en gran parte a los errores de Stalin, empeñado en inmiscuirse en la planificación militar (error que corrigió en pocos meses) y reacio a confiar en los servicios de inteligencia británicos, que le alertaron de varias ofensivas alemanas antes de que se produjesen.

A finales de 1942 la mayor capacidad material y humana de los aliados y su trabajo coordinado en todos los frentes del conflicto (algo que el Eje nunca hizo) comenzaron a dar frutos y a provocar la implosión militar y económica de Alemania. El derrumbe no modificó un ápice la posición de Hitler (vencer o morir), que en ningún momento expresó la más mínima condolencia por los soldados y civiles víctimas del conflicto. El empeoramiento de su salud y la evidencia de que solo quedaba esperar la derrota no corrigieron su costumbre de distorsionar los hechos adaptándolos a una explicación fantástica que lo eximía de cualquier error o responsabilidad (los militares le traicionaban porque no seguían sus órdenes, los judíos urdieron un complot mundial para acabar con Alemania, las nuevas armas alterarían el curso de la guerra, las ficciones entre los Aliados acabarían con su alianza, etc.).

Muy interesante el capítulo dedicado a los intentos de asesinato contra Hitler, de los que se libró en dos ocasiones por pura suerte y que pone de manifiesto la fortaleza del régimen policial establecido por los nazis, capaz de controlar a la población y desintegrar cualquier intento de oposición.

Una vez terminada la lectura, la sensación más viva es que Hitler nunca fue un ser humano completo. Todas sus relaciones personales conocidas estaban presididas por el sentido de la utilidad, de lo que Hitler podía obtener de la persona; para ello se valía de la máscara del mando o de la del hombre de modales caballerescos y anticuados, pero solo como una representación; siempre fue indiferente a la suerte de sus semejantes. Un monstruo que logró ser convincente y desencadenó la peor catástrofe de la historia de Europa.

domingo, 26 de febrero de 2017

El Paraíso imperfecto. Antología tímida

El Paraíso imperfecto. Antología tímida.
Augusto Monterroso

La escritura mínima y discreta de un autor que publicó tan solo once libros en toda su vida solo puede producir una antología tímida que pasa escasamente de las doscientas páginas (algunas de ellas vacías y otras con una sola línea). A Monterroso le espantaban la acumulación de páginas y el abuso de la prosa. Fue un autor delicado, siempre provisto de un humor melancólico y humano.

Me han gustado especialmente “Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges”, en el que nos facilita un decálogo de lo bueno y malo que nos podría haber sucedido de haber conocido en persona al argentino; “Cómo me deshice de quinientos libros” que contiene una visión ácida del hecho literario; “Tú dile a Sarabia…” que enfrenta el quehacer diario con los anhelos; “Novelas sobre dictadores”, “Sobre la traducción de algunos títulos” y “El otro Aleph” son eruditas y afiladas indagaciones literarias que demuestran que dentro de ese pequeño escritor, tras sus gafas de pasta, hubo una mente brillante.

martes, 7 de febrero de 2017

Conversación en La Catedral

Conversación en La Catedral
Mario Vargas Llosa


La Catedral. Un antro en el que durante una conversación los protagonistas principales cuentan su historia, que es la del Perú, a través de ellos mismos y de otros personajes secundarios que van apareciendo y desapareciendo de la narración si previo aviso.

Una novela muy compleja que quizá sea la de técnica más elaborada del autor, tanto por la estructura como por el léxico y la sintaxis elegidos para caracterizar a cada personaje. Desde luego apabullan la riqueza del contenido y la técnica de Faulkner elevado al cubo en la que hay saltos temporales y de lugar en ocasiones de una línea a la siguiente. Está claro que aquí Vargas Llosa, como diría Ferlosio, dobló el Cabo de Hornos logrando explicarse sin dar ninguna explicación.

Sin embargo, al contrario que con "La ciudad y los perros" o "La guerra del fin del mundo", con esta no me he emocionado. Pero queda claro leyéndola que es literatura de la grande.

viernes, 3 de febrero de 2017

El capital en el siglo XXI

El capital en el siglo XXI
Thomas Piketty

Libro icónico que desató una tormenta a su alrededor al poner en solfa, con un aparato estadístico apabullante, lo que hasta esta crisis mundial había sido el credo del ejercicio económico de los países más ricos del planeta.

El libro es denso y me da la sensación de que la traducción no ha ayudado demasiado a despejar el contenido (acervo de capital en lugar de acumulación es solo un ejemplo). RBA lo ha editado de nuevo, supongo que sin alterar nada, añadiendo un apéndice de Piketty en el que argumenta en contra de las abundantes críticas que ha recibido desde los sectores más “liberales”.

No es un libro divulgativo y para los que no estamos familiarizados con temas económicos es una montaña difícil de escalar. He abandonado al concluir la primera parte, saturado por la avalancha de datos, fórmulas y taxonomías. Quizá en otro momento.

domingo, 22 de enero de 2017

Todo lo que hay

Todo lo que hay
James Salter

Otro Salter. De nuevo las mismas motivaciones que en la colección de relatos: el transcurrir de la vida, sin objetivo, sin causas aparentes, la futilidad de los deseos y nuestro sometimiento a ellos.

El argumento es casi lo de menos. El alistamiento en el ejército, la experiencia del combate, el paso a la vida civil, la sucesión de amantes y esposas, la decepción causada por otras personas y la causada a quienes depositaron sus esperanzas y deseos en el protagonista.

Alrededor de la historia principal la novela evoluciona en bucles que van adelante y atrás, que tratan personajes relacionados con el protagonista, todo fácil, fluido, con algunas grandes metáforas (las de la guerra son formidables) que no requieren un lenguaje forzado ni hacerse notar. Qué gran escritor.

martes, 17 de enero de 2017

Putting the record straight

Putting the record straight
John Culshaw

La autobriografía del productor que llevó a Decca al puesto de privilegio que aún ocupa entre los sellos dedicados a la clásica. Culshaw nos ahorra su niñez y en la primera línea del libro se sitúa en Londres, un domingo, reproduciendo el trayecto en metro que repetirá al día siguiente para ir de su alojamiento a su primer puesto de trabajo serio: el último mono del entonces secundario y poco prestigioso sello discográfico Decca.

La verdad es que el currículo de Culshaw y esas primeras líneas prometían un viaje apasionante pero al final el único viaje es el que hacemos durante el servicio militar de Culshaw en la RAF, donde terminó de operador de radar sin haber pilotado ni un avión.

Todo lo demás es un trabajoso menudeo de líos de empresa entre personas irrelevantes para nosotros, comentarios sobre contratos y las dificultades para firmarlos y apariciones estelares de los nombres de los músicos que grabaron con él en aquellos años dorados. Pero una vez finalizado el libro, no sabemos nada de cómo era un día de grabación, cómo se decidían los emplazamientos de los micrófonos, con qué criterios se elegían el repertorio y los intérpretes o cómo eran esos intérpretes en el estudio.

De propina hay alguna buena anécdota, como el “¿de dónde ha salido este cowboy?” de Karajan durante la grabación de Aida refiriéndose a MacNeil, que al parecer era poco sutil y no atendía a las indicaciones. Poco más.

jueves, 12 de enero de 2017

Orden mundial

Orden mundial
Henry Kissinger

Nuevo libro del influyente exsecretario de Asuntos Exteriores norteamericano escrito a sus noventa años con una agudeza y lucidez envidiables. El ensayo recorre las distintas concepciones de orden internacional (cómo sistematizar las relaciones entre los países) concebidas a lo largo de la historia examinándolas por regiones geoestratégicas: Europa, Oriente Próximo, Asia y Estados Unidos. En esa parte Kissinger está en su elemento y sin aparente esfuerzo sintetiza las principales aproximaciones a las relaciones internacionales y cómo han ido modificándose a lo largo del tiempo, así como los detonantes de esos cambios.

El último capítulo está dedicado a las armas nucleares (nuevamente especialidad de la casa) y… a las nuevas tecnologías y su influencia en los asuntos internacionales. Y el autor, que se declara incompetente en esos temas, es capaz de cuajar en unas pocas páginas un punto de vista profundo, meditado y sustantivo de la cuestión, prescindiendo de los detalles técnicos y centrándose en las consecuencias que las nuevas herramientas tienen en la percepción pública de la política y en el comportamiento de los responsables púbicos.

Desde el comienzo, y al contrario que en otros ensayos anteriores como “Diplomacia” donde era más ambiguo, Kissinger se posiciona como defensor de la razón de estado que concibió Richelieu: los asuntos de política interior debe resolverlos cada nación, pero es necesario llegar a acuerdos que permitan las relaciones pacíficas entre estados y eviten los conflictos armados o los reduzcan tanto como sea posible. Naturalmente, insta a olvidar las posiciones rígidas y a buscar un sistema que reduzca el caos y sea flexible para evitar su ruptura.

Sorprende también la ecuanimidad (¿quizá hipocresía?, ¿quizá conveniencia?, ¿quizá el resultado de años de reflexión combinada con actividad diplomática?) con que se aproxima a las entidades políticas ajenas a Occidente, el modo en que trata de dejar claro que los valores europeos y norteamericanos pueden no ser exportables (y mucho menos por imposición) a otras sociedades.

En definitiva, un libro condensado, rico, una pieza de gran calibre como por ejemplo esta reflexión (página 363):

“Cuando se construye un orden mundial, una cuestión clave inevitablemente concierne a la esencia de sus principios unificadores: que implica una distinción cardinal entre los enfoques occidentales y no occidentales del orden. Desde el Renacimiento, Occidente ha estado profundamente comprometido con la noción de que el mundo real es exterior al observador, que el conocimiento consiste en registrar y clasificar datos y que el éxito de la política exterior depende de evaluar las realidades y tendencias existentes. La paz westfaliana representó una valoración de la realidad – particularmente de las realidades del poder y el territorio – como concepto ordenador temporal sobre las exigencias de la religión.

Las otras grandes civilizaciones contemporáneas concebían la realidad como algo interno al observador, definida por sus convicciones psicológicas, filosóficas o religiosas (…)”

O esta otra (página 372):

“Si quiere desempeñar un papel responsable en la evolución del orden mundial del siglo XXI, Estados Unidos tendrá que estar preparado para responder unas cuantas preguntas:

¿Qué queremos prevenir, o importa cómo sea, y solo si es necesario? La respuesta define la condición mínima de la supervivencia de la sociedad (…)”

Inexplicablemente, la traducción contiene unas cuantas erratas de bulto. Y yo me pregunto, ¿qué haría una inteligencia raquítica como la de Trump con lo que contiene este libro?

miércoles, 4 de enero de 2017

Sonata a Kreutzer

Sonata a Kreutzer
Lev Tolstói

Un Tolstói para empezar el año. Uno menor en extensión que se publicó en 1889 y que me ha parecido muy relacionado con su “Confesión” (1882), en la que también se pone a caldo a sí mismo juzgando de forma despiadada todos los excesos de su juventud, su promiscuidad, su confusión entre amor y deseo, entre compartir la vida con alguien y poseer a esa persona.

El enfoque de la relación de pareja es naturalmente machista (no puede ser de otra manera para un ruso nacido en 1828 y educado en la época de los zares) pero las reflexiones sobre el género humano, sobre el deseo, sobre la incompatibilidad que puede llegar a haber entre dos personas y sus terribles consecuencias no tienen fecha de caducidad. Y además, ¡qué bien escribía Tolstói!

domingo, 25 de diciembre de 2016

Narrentum

Narrentum
Andrzej Sapkowski

Luengos años esperando comenzar aquesta lectura, pues la falta de dineros de los editores y lo prolijo de verter el polaco al castellano han dilatado la empresa desde 2009, cuando saliera esta primera parte, hasta este año, que no ha sido el del Juicio Final pero podría ser el último antes de que suenen las trompetas y se rompan los sellos, en el que hemos podido ver en tinta sobre el papel la conclusión del tercer volumen. Y yo, escarmentado después de muchos entuertos, ya no emprendo lecturas hasta no disponer de todos los libros que las conforman.

La salacidad de Reinmar de Bielau lo desliza al pecado, que él confunde con amor, lo que desencadena desgracias y tristes sucesos por los que deberá de huir de Silesia en una peripecia que lo pondrá en conocimiento de otros muchos personajes, así como de hechos sobrenaturales, y lo llevará al epicentro político de la época: la revuelta de esos herejes husitas en Bohemia, gente levantisca y violenta que pone en solfa la infalibilidad del católico Papa y de toda la cristiana Iglesia. Una sabrosa peripecia que queda en suspenso a la espera de lo que acontezca en los otros dos libros.

Y no he de olvidar felicitar a Faraldo, que ha sido el escribiente traductor y que pareciere el mismísimo autor de la obra, tal es la frescura y la naturalidad con que se lee lo que él ha traducido, que a veces hasta parece que mejore al original. Que una vez leídas un par de páginas del tercer volumen, traducido por un escribiente distinto, a fe mía que parece se hayan perdido el sabor y el color y que el tal Sapkowski de repente suena como un cualquiera y no como el astuto artesano desta primera parte.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Campo de deshonor

Campo de deshonor
David Weber

Cuarta entrega de la saga Harrington. Con los havenitas fuera de juego sumidos en una purga interna, la trama se centra en el enfrentamiento entre nuestra heroína y su Némesis Pavel Young con las intrigas políticas manticorianas de fondo.

En resumen, ni una sola batalla espacial, que es donde Weber da lo mejor de sí mismo. Es el libro más aburrido de la saga de los que llevo leídos. Y encima traducción cutre a más no poder.

viernes, 16 de diciembre de 2016

La sexta extinción

La sexta extinción
Elizabeth Kolbert

A estas alturas todos, salvo Trump y el primo de Rajoy, somos bastante conscientes del enorme impacto que la actividad humana tiene sobre todos los ecosistemas terrestres. Lo que comenzó siendo, ya en el Paleolítico, la eliminación a través de la caza de grandes mamíferos terrestres con bajas tasas de reproducción, ha desembocado en una alteración severa a gran escala de todos los biotopos terrestres, incluidos los que parecían inmunes a cualquier tipo de intervención, como los océanos o la propia atmósfera.

El libro de Kolbert es un recorrido a través de los fenómenos relacionados con la extinción de las especies usando una serie de ejemplos escogidos. La narración se construye desde el viaje de la investigadora a diferentes lugares relacionados con el caso descrito, alternando en la explicación los datos históricos, los testimonios de investigadores y la propia peripecia de la autora.

La claridad y el gran ritmo narrativo hacen que el libro se lea hasta con ligereza, a pesar de lo tenebroso del asunto. Parece que poco a poco (aunque cada vez más rápido) nos encaminamos a un mundo menos diverso, más pobre biológicamente y con muy pocas opciones de vuelta atrás. Gran parte de los problemas relacionados con la alteración del medio ambiente no comenzaron a estudiarse hasta década de los sesenta del siglo pasado y aún tuvieron que transcurrir décadas hasta que se adoptaron medidas encaminadas a limitar el impacto de la actividad humana. Parece que nos hemos dado cuenta demasiado tarde.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Cecil

Cecil
Manuel Mujica Lainez

Una obra menor en extensión respecto a otras del autor, enfocada hacia dentro, en la que la mirada del lebrel inglés regalado le sirve al argentino para verse a sí mismo desde fuera, con un elevado grado de ironía y humor y yo diría que hasta resignación ante los defectos que percibe en sí mismo.

Interesante, tierna, reveladora de ciertos aspectos del escritor y, como no podía ser menos, escrita en un español primoroso.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Hitler (1889-1936)

Hitler (1889-1936)
Ian Kershaw

Primer tomo de la monumental obra de Kershaw, historiador medievalista a quien se encargó en 1989 la ejecución de un estudio sobre el dictador que clarificara el confuso panorama biográfico disponible sobre el tema. Diez años de trabajo le llevaron a Kershaw ejecutar el encargo, como él mismo cuenta en su reflexión inicial sobre el personaje, escrutando una jungla de testimonios, biografías, tesis, artículos y documentos de todo tipo en los que se mezclaban realidad, ficción, deseos y juicios de valor.

Lo más interesante del planteamiento de Kershaw es que no se limita a aportar una catarata de datos (que la hay, minuciosamente respaldada por bibliografía y fuentes consultadas), sino que encuadra al personaje en su tiempo y en su sociedad. El don nadie sin ninguna cualificación profesional que prefería el ensueño a la realización de los planes, que llegó a vivir en la indigencia y a quien quizá salvó de un final anticipado la Primera Guerra Mundial, durante la cual tuvo un comportamiento de fanática fidelidad que no escapó a la observación de los mandos. El final del conflicto fue un trauma para el ya no tan joven Hitler, que como en ocasiones anteriores se apresuró a pergeñar una explicación que pudiera justificar la derrota aunque para ello tuviera que prescindir de los hechos.

Ante las nulas perspectivas profesionales, fue su obsesión en permanecer en el ejército lo que lo condujo a la que sería su ocupación definitiva: en su deseo de purgar a las tropas de la influencia del comunismo, el ejército emprendió una campaña de charlas educativas para las cuales se eligió, entre otros, a Hitler, que ya había mostrado un talento natural para hablar en público durante el último año de conflicto en arengas improvisadas a sus compañeros.

La enorme agitación del momento y el florecimiento de células comunistas y nacionalistas que amenazaban con disolver el orden social condujeron al aún intrascendente Hitler a su siguiente misión en el ejército: infiltrarse en las charlas de los partidos nacionalistas de Munich e informar del contenido de las mismas. Sin embargo, la congruencia de “pensamiento” y objetivos terminaron por llevar a nuestro hombre a formar parte de la estructura de uno de aquellos partidos.

Es sorprendente cómo alguien cuyos únicos talentos fueron la propaganda, la elección del momento y la agitación pudo llegar tan lejos. Hasta la misma cancillería, con resonantes triunfos diplomáticos internacionales. Todo gracias al azar, a aciertos personales, a errores de bulto de sus adversarios políticos y, en definitiva, a que nadie tuvo la determinación real de enfrentarse a él y a la pasividad general de una población más preocupada por poder comer.

En la página 458 hay un escalofriante comentario de Kershaw que se ajusta como un guante a aquellos años y también a los presentes:

Hay ocasiones (que señalan el punto de peligro para un sistema político) en que los políticos nos son capaces ya de comunicar, en que dejan de comprender el lenguaje del pueblo al que supuestamente representan”

No parece que hayamos aprendido mucho desde aquellos negros años treinta. El final del volumen nos deja en 1936, con Alemania hundida en la recesión, con Hitler salvado de la contestación general gracias a la ocupación de Renania ante la apatía del resto de naciones y con la promulgación de las siniestras leyes de sangre que segregaban a los judíos por primera vez de forma oficial del resto de la sociedad.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Por el camino de Richter

Por el camino de Richter
Yuri Borísov

Otra aportación de Acantilado a la magra bibliografía musical en castellano, casi siempre dedicada a diccionarios o historias de la música. Así que se agradece la novedad y más cuando se centra en una de las grandes personalidades del piano del s.XX.

Otra cuestión es si el libro satisface las expectativas o no. En principio prometía porque Borísov trató bastante a Richter, especialmente entre 1979 y 1983, que es el período en el que se centra el libro; un libro que consiste en conversaciones con el pianista recogidas por Borísov. Son conversaciones casuales en las que aparece un Richter cercano y aparentemente desinhibido; sin embargo, la naturaleza del material y el nulo trabajo del recopilador para darle forma conducen a una concatenación inconexa de comentarios (en una línea habla de Beethoven y en la siguiente de un pintor, para contar dos líneas después qué le habría parecido a una amiga suya una película de cine que había visto el día anterior) en los que el pianista aparece como alguien completamente tronado que enfocaba todas sus interpretaciones como parte de un guión, como si un Intermezzo de Brahms fuera el argumento de una historia.

La última parte del libro, titulada “Reflexiones sobre la música”, mantiene el mismo tono y el libro se cierra con la lista de composiciones que constituyeron el repertorio de Richter. En definitiva, una oportunidad desperdiciada. ¿Qué habría sido de la biografía de Johnson si Boswell se hubiera limitado a transcribir tal cual, sin ninguna elaboración, los comentarios del doctor en leyes?

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Aceptación

Aceptación
Jeff VanderMeer

Última entrega. Nos adentramos definitivamente en el Área X desde varios puntos de vista en diversos momentos, algunos anteriores a la narración conocida. Se explica el origen al fin y cómo se llega a la situación en que nos dejó la segunda entrega.

VanderMeer ha ido perdiendo pulso, da demasiadas vueltas sin aportar nada y cuanto más explícita se ha hecho la narración, menos capaz ha sido de interesar. Me podía haber ahorrado el segundo y tercer libros.

martes, 1 de noviembre de 2016

Cuchillo de agua

Cuchillo de agua
Paolo Bacigalupi

Nueva novela de Bacigalupi después de la espectacular “La chica mecánica” y la orientada a un público juvenil “El cementerio de barcos”.

Bacigalupi repite la estructura de su chica mecánica: a partir de las historias de una serie de personajes (dos chicas que tratan de sobrevivir, un sicario y una periodista más todos aquellos con los que se relacionan) nos vamos introduciendo en unos Estados Unidos al borde de la desmembración tras una guerra cuya consecuencia principal es la escasez de agua y la lucha por su posesión entre gobiernos, cárteles y organizaciones mafiosas.

El escenario es mucho más verosímil que el de su primera novela, menos exótico pero más cercano y el dibujo de los personajes es aún mejor; la narración está muy bien hilvanada, con una trama que va aproximando a todos los protagonistas hacia el clímax de la novela. El único pero que le pongo es que tiene demasiados golpes de efecto (especialmente en los dos últimos capítulos), un recurso que no me entusiasma, pero es una muy buena novela de ciencia ficción.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Imperios del mar

Imperios del mar
Roger Crowley

La llegada de Soliman a la Sublime Puerta, casi contemporánea a la de Carlos V al trono de España; la caída de Rodas; la toma de las costas del norte de África por los corsarios turcos y la asfixia provocada por ellos en todo el Mediterráneo; el fracaso turco ante Malta y la debacle, casi casual, de Lepanto.

Sesenta años de lucha encarnizada, en la que se mezclaron cálculos y sentimientos de todo tipo, narrados en un tono irresistible de novela y con un conocimiento exhaustivo de los hechos. Todo lo bueno que se diga de este libro es poco y, como guinda, un precioso y crepuscular epílogo.

viernes, 21 de octubre de 2016

Autoridad

Autoridad
Jeff VanderMeer

Después de visitar el Área X en la primera parte, ahora nos adentramos junto al nuevo director en la agencia Southern Reach. Vamos conociendo los entresijos del organismo responsable de la vigilancia de esa misteriosa anomalía en nuestro mundo que es el Área X.

Me ha parecido una novela menos convincente que la anterior porque revela poco (en esto se parece a su predecesora) sin añadir misterio y resulta demasiado larga; hay demasiados circunloquios argumentales para la poca chicha que se nos ofrece y está elaborada como un eslabón intermedio de forma tan precisa que al final sobra casi todo lo que cuenta. Vamos a ver cómo termina VanderMeer este puzle

sábado, 8 de octubre de 2016

Aniquilación

Aniquilación
Jeff Vandermeer

Southern Reach envía su duodécima expedición al Área X. Una psicóloga, una topógrafa, una lingüista y una bióloga que llegarán a la zona tras un período en entrenamiento sin que se les haya suministrado un conocimiento detallado de lo que van a encontrar.

Es la bióloga la que nos cuenta en primera persona los acontecimientos, la dinámica del grupo, las conjeturas acerca del lugar en que se hayan y por qué están allí. Toda la novela transcurre en el misterio, sin que sepamos el origen del Área X ni qué acontece en ella. 

Hacia el final de la novela Vandermeer alza un poco el velo y nos deja entrever, nos permite hacer alguna suposición que no podemos confirmar. Es la parte más explícita del texto y quizá por ello la que menos atractivo y eficacia tiene pero desde luego yo quiero enterarme de qué es lo que está pasando allí.