martes, 11 de junio de 2019

El jardín de Suldrun

El jardín de Suldrun
Jack Vance

Hasta que Gigamesh se puso a ello, las ediciones habituales de Vance (Edaf, Bruguera, Ultramar) eran malas de solemnidad en el aspecto material y, salvo alguna honrosa excepción, con traducciones totalmente inclasificables que hacían parecer al autor norteamericano un blando mental. Por suerte, Nova encargó la traducción de esta trilogía al gran Carlos Gardini, que hizo un buen trabajo con un toque maravillosamente borgiano para los apéndices.

Aquí tenemos al Vance de imaginación desatada, que recrea las míticas islas del golfo de Vizcaya desde el punto de vista de las narraciones infantiles. El imaginario celta de los druidas, hadas, trasgos y gnomos puebla sus páginas junto a los predecesores del mito artúrico, sin ahorrar rasgos adultos de crueldad y violencia. Un libro precioso, sin aditivos filosóficos ni pretensiones trascendentes; simplemente el arte de narrar por el placer de contar historias.

martes, 21 de mayo de 2019

La esfera luminosa

La esfera luminosa
Cixin Liu

Nova nos trae otro Cixin; un título que el autor fue escribiendo al tiempo que completaba su trilogía de los tres cuerpos. Este tiene otro pelaje y es más tradicional en su enfoque: la investigación de unas misteriosas esferas luminosas que descargan cantidades prodigiosas de electricidad de un modo aparentemente aleatorio.

Lo más flojo del libro, igual que en su trilogía, es el estudio de los personajes, burdo, previsible, casi infantil. No es el fuerte de Liu y debería evitarlo en la medida de lo posible. Lo bueno es la especulación científica, muy atractiva, y un toque final muy leve, que no se desarrolla (imagino que debido a que la gran incursión en el tema la hace con su trilogía) pero que resulta de lo más espeluznante.

En resumen, libro entretenido pero sin el sentido de la maravilla de los tres cuerpos.

miércoles, 15 de mayo de 2019

La edad de los prodigios

La edad de los prodigios
Richard Holmes

Un recorrido por la ciencia (y también por la poesía) de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX; esa época efímera, pero de influencia perdurable, llamada Romanticismo. El libro está centrado en la ciencia inglesa, lo que es una pena, aunque no se regatean méritos a los foráneos y nunca se pierde el contexto europeo.

Holmes compone diferentes relatos, más o menos hilvanados por la figura de Joseph Banks, botánico aventurero y etnógrafo, que además presidió la Royal Society durante más de cuatro décadas y demostró ser un gran descubridor de talentos: Herschel, Davy, Trumbo… Todos ellos tienen su sitio en el relato de Holmes, así como sus vínculos con Byron, Schelley, Coledrige o Wordsworth.

Las expediciones africanas y oceánicas, la exploración del universo profundo, la comprensión del electromagnetismo, los primeros vuelos en globo, las primeras reflexiones exhaustivas sobre la relación entre la ciencia y otras facetas del pensamiento humano y las proféticas palabras del escritor Horace Walpole al conocer el vuelo de los hermanos Montgolfier:

“El magro juicio del hombre siempre estudia cómo aplicar lo que resulta de su talento para esclavizar, destruir o engañar a sus congéneres. Si alcanzásemos la luna, pensaríamos en reducirla a una provincia de algún reino europeo”

sábado, 4 de mayo de 2019

La ciudad de piedra

La ciudad de piedra
George R. R. Martin

Un relato corto con el que Martin ganó Locus y con sus mejores señas de identidad: creación de grandes narrativas con pocos elementos; un misterioso espacio puerto, una raza alienígena de la que no se cuenta nada y un protagonista perdido que busca encontrarse.

Final típico de Martin, con tantas incógnitas sin resolver como respuestas dadas. Muy interesante.

domingo, 28 de abril de 2019

El quinto en discordia

El quinto en discordia
Robertson Davies

Dos niños jugando, una bola de nieve esquivada, el golpe de la bola perdida en una mujer embarazada y el escrito del recién jubilado Dunstan Ramsay al director del colegio en el que impartió clases, atan un nudo muy bien hecho en torno a la vida del profesor, la del niño que lanzó la bola y la del hijo de la mujer embarazada. Un seductor ir y venir entre la realidad y los símbolos.

Un escritor desconocido para mí con un oficio enorme y elegante que, siendo fiel a la narrativa de siempre, suena moderno y convincente. Ha sido un placer.

jueves, 18 de abril de 2019

Socotra, la isla de los genios

Socotra, la isla de los genios
Jordi Esteva

En la prolongación del Cuerno de África está Socotra. La isla de la mirra y el incienso, que los egipcios cubrieron de leyendas para evitar su localización; una isla capaz de sumergirse en el mar y desaparecer de la vista, en la que Urano tuvo su trono; una isla visitada por Gilgamesh para obtener la planta de la inmortalidad; la isla del árbol del dragón, el ámbar gris y el ave Roc, que se alimenta de rinocerontes y elefantes. Una isla habitada por los descendientes de la Reina de Saba.

Un libro mágico, hermoso, diferente.

sábado, 13 de abril de 2019

La tumba de las luciérnagas / Las algas americanas

La tumba de las luciérnagas / Las algas americanas
Akiyuki Nosaka

Un autor desconocido para mí, que sigue la línea contenida del gran Kawata para producir emoción desde la sobriedad.

Parece que “La tumba de las luciérnagas” se nutre de las experiencias del autor durante los bombardeos de su ciudad natal Kobe, en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Es una novela muy corta en la que bajamos al infierno del olvido y la alienación de dos niños que pierden a sus padre durante la guerra y se quedan solos rodeados de gente.

“Las algas americanas” se ambienta en los años sesenta, durante encuentro de un matrimonio japonés con uno norteamericano, lo que lleva al marido japonés a rememorar sus vivencias del tiempo de la guerra y a reflexionar sobre su vida actual y su comportamiento casi servil ante los dos extranjeros.

En ambos libros asistimos a la desaparición física de todo un mundo y a su sustitución traumática por nuevos valores y formas de entender la vida. Tristes las dos y bien escritas. Muy emotiva “La tumba de las luciérnagas”, que está protagonizada por los que siempre pierden: los más frágiles.

miércoles, 10 de abril de 2019

Luna de lobos

Luna de lobos
Ian McDonald

Segunda entrega de su saga lunar. Con los Corta disueltos, McDonald centra la trama en la lucha entre los restantes Dragones y los intentos de renacer de la saga Corta, que tendrá consecuencias drásticas en el modo de vida de la Luna.

Tan entretenida como la primera, bien escrita y con un montón de guiños a otras obras clásicas de la ciencia ficción (como la tronchante intervención de uno de los protagonistas diciendo “la Tierra es una cruel amante”). A ver cómo termina todo.

domingo, 31 de marzo de 2019

Luna nueva

Luna nueva
Ian McDonald

Los Cinco Dragones. Cinco grandes dinastías que controlan la colonización y explotación de recursos de la luna. Diferentes procedencias, enfoques y objetivos y una rivalidad mortal entre ella. Los protagonistas de esta entrega son los Corta, de origen brasileño, con la matriarca Adriana al frente.

Buenos personajes, una trama política muy interesante y buen estilo narrativo, alternando el flashback con la narración lineal. Muy entretenida.

viernes, 15 de marzo de 2019

Sumisión

Sumisión
Michel Houellebecq

En el turbulento mundo nuevo posterior a la gran crisis financiera, Francia afronta elecciones generales. Un partido islámico concurre a las mismas, en dura competencia con los socialistas y el Frente de Le Pen, que encabeza las encuestas y resulta finalmente vencedor… pero una coalición entre los socialistas y el partido musulmán evita la llegada de Le Pen a la presidencia; la única contrapartida que pide el partido islámico es carta blanca sobre la educación.

Libro polémico, que levantó ampollas, bien escrito y muy pensado. A mí me ha parecido que la cuestión musulmana es casi secundaria frente a los temas de la soledad y las miserias del mundo académico; en cualquier caso, no me ha producido la enorme impresión de otros títulos del gran escritor.

jueves, 14 de marzo de 2019

Polvo de sueños

Polvo de sueños
Steven Erikson

Noveno de la serie principal de Malaz y penúltimo antes del final. A pesar de buenos momentos puntuales (Icarium, Draconus, las reuniones de los dioses ancestrales), ha sido una decepción.

Erikson ha optado por sus capítulos extensos de siempre, pero fragmentados en pequeñas intervenciones de personajes, grupos y zonas geográficas dispersos. El resultado ha sido la pérdida de tensión, y de esa acumulación de entregas anteriores que desemboca en un último capítulo brutal; esta vez ese último capítulo ha quedado un poco pegote, inconexo y desangelado.

Aún así, espero que en el décimo dé el do de pecho… aunque ya está claro que aquí no se va a aclarar nada.

jueves, 7 de marzo de 2019

La música en el castillo del cielo

La música en el castillo del cielo
John Elliot Gardiner

Gardiner deja la batuta y agarra el procesador de textos para embarcarse en un extenso ensayo en el que trata de aproximarse al Bach músico y hombre, dejando de lado la imagen de fría perfección que el siglo XIX trazó en torno a su figura.

Los capítulos nueve al doce son una extensa exploración de sus cantatas de Leipzig, las dos Pasiones y la Misa en Si Menor, por lo que sin conocer bien esas obras o escucharlas acompañadas por la lectura, resultan áridos y de poco provecho. Curiosamente, aunque a lo largo del libro Gardiner insiste en la importancia capital de la obra no religiosa de Bach para aproximarnos a su figura, no hace ni una sola mención musical detallada de ese aspecto de su obra.

El libro es inabarcable por la profundidad de pensamiento y la cantidad de información que contiene. Después de terminarlo, guardo muy buen recuerdo del primer capítulo, en el que Gardiner rememora sus experiencias personales relacionadas con la música de Bach; como las interpretaciones con su familia cuáquera de algunas de las obras religiosas; o el viaje a Alemania en 1967 para escuchar a Karl Richter en una interpretación de las cantatas que el músico inglés califica de lúgubre y unas “Variaciones Goldberg” que recuerda estruendosas.

Muy bueno también el capítulo de “La quinta del 85”, en el que hace una semblanza de los contemporáneos del Cantor (Haendel, Rameau, Telemann y Domenico Scarlatti), indagando en las semejanzas y diferencias musicales y profesionales; o el dedicado a la mesa de trabajo de Bach, tanto en el sentido literal como en el figurado.

En resumen, un intento de aproximarnos al Bach humano, no conseguido del todo (algo imposible dado lo poco que se conoce realmente de él) y a su música sin mistificación. Muy interesante, quien busque un enfoque objetivista se sentirá escandalizado. A mí me ha gustado leerlo.

domingo, 24 de febrero de 2019

Sin palabras

Sin palabras
Mark Thompson

“Nada de lo que ha pasado en nuestro mundo en los campos de la política o de la tecnología ha hecho que la necesidad de encontrar y revelar la verdad sea menos acuciante. El mundo se ha vuelto, si acaso, más difícil de entender, las herramientas y técnicas a disposición de los muchos mentirosos del mundo, más formidables. De modo que deberíamos desoír los llamamientos a que el periodismo se vuelva menos hostil o acusatorio, si eso significa cualquier reducción del escepticismo o de la voluntad de perseguir una noticia hasta su conclusión. Las entrevistas a políticos deben ser educadas pero duras y, si el entrevistado se niega a responder a la pregunta o siembra la confusión de cualquier otra manera, la dureza es más importante que la educación”

Ese párrafo forma parte del último capítulo, una especie de mapa sobre qué se puede hacer para combatir la posverdad y esa simplificación de la realidad que al final es indistinguible de la mentira.

Desde Aristóteles hasta Trump y el Brexit, un recorrido por la retórica pública (políticos y medios de comunicación) con ejemplos analizados y contado por alguien que lo ha conocido de primera mano (BBC a ambos lados del Atlántico y The New York Times).

Intenso pero racional. Muy enriquecedor.

sábado, 9 de febrero de 2019

El ojo del observador

El ojo del observador
Laura J. Snyder

Vermeer, el pintor de la luz, y Leeuwenhoek, el que iluminó lo infinitamente pequeño. Los dos vivieron en la próspera y dinámica Holanda del siglo XVII, en la misma plaza de Delf, separados por una caminata de cinco minutos. Dos estudiosos de la luz y de su uso; Vermeer para jugar con sombras y colores; Leeuwenhoek para descubrir mundos infinitos que no se sospechaba que existieran dentro de nuestro mundo.

A pesar de su vecindad y de sus intereses comunes, no sabemos si llegaron a conocerse en persona; aunque Leeuwenhoek, empleado municipal, llegó a ser el encargado de tasar los bienes de Vermeer tras su fallecimiento y aparece en uno de los cuadros del pintor. Pintor de obra escasa, arruinado tras la guerra contra Francia e Inglaterra, que acabó con el mercado de los cuadros, lo que redujo aún más la producción de Vermeer, fallecido joven; estudioso de la cámara oscura (como los filósofos naturales de la época), que utilizó una y otra vez los mismos motivos mostrándolos bajo diferentes perspectivas y luces.

Y Leeuwenhoek, otro estudioso de la cámara oscura, que utilizó para lograr condiciones de observación óptimas para sus microscopios. Hombre educado en los gremios de la época (en sus comienzos se ganó la vida como pañero), que se negó a desvelar sus métodos de observación a la Royal Society y que aún hoy día desconcierta por la precisión de sus observaciones, de su estimación del tamaño de lo que observaba y por la calidad pasmosa de sus microscopios y sus muestras preparadas.

“En «El astrónomo» de Vermeer hay un hombre – cuyo modelo quizá fuese Leeuwenhoek – en su estudio, con la clara luz del sol inundando la habitación en penumbra e iluminando un globo celesta que hay sobre la mesa cubierta con un tapiz. El filósofo natural ase el globo con su gran mano derecha, como si en ella estuviesen encerrados los propios cielos (o el conocimiento de ellos). En la sombra más oscura que hay tras él vemos parte de un cuadro de Peter Lely, maestro de Hooke, en el que aparece Moisés, a quien se describe en los Hechos de los Apóstoles como «versado en toda la sabiduría de Egipto». El conocimiento antiguo yace en la oscuridad, mientras que la nueva ciencia está iluminada. Aunque no veamos ningún instrumento óptico en el cuadro, sabemos que esa misma noche, más tarde, el astrónomo dirigirá un telescopio hacia el cielo para aumentar el conocimiento que se halla cartografiado ya en el globo. En esta imagen de la ciencia del pasado y del futuro, Vermeer sitúa el futura bajo la luz. Es el nuevo modo de ver, nos dice, que nos permitirá contemplar un nuevo mundo”.

Un libro bellísimo.

lunes, 4 de febrero de 2019

La tabla periódica

La tabla periódica
Hugh Aldersey-Williams

Un recorrido originalísimo, histórico y cultural, pero también científico, por los elementos de la tabla periódica. Un planteamiento refrescante y un libro muy enriquecedor.

El oro de los galeones españoles, pero también el de los tónicos para la salud del siglo XVIII; el platino y sus idas y venidas en la apreciación popular como metal de lujo; el extraño anuncio del descubrimiento del paladio; la decantación de fósforo realizada por el autor siguiendo las instrucciones de Hooke; el descubrimiento de los alógenos, incluida la polémica en Estados Unidos sobre si fluorar el agua o no

Entre medias, visitas a los coleccionistas de elementos o a la vida de Mendeléyev, recorridos por las recetas de los alquimistas para separar ciertos elementos y gran cantidad de citas literarias y pictóricas.

Me ha llamado la atención algún error corregido por el traductor como, por ejemplo, en la página 174, “el químico Gay-Lussac propuso el nombre de yodo por analogía con cloro”, rectificado por el traductor en una nota a pie de página: “en realidad, el nombre deriva del término griego para violeta, iodes”.

Muy interesante.

domingo, 27 de enero de 2019

Visión ciega

Visión ciega
Peter Watts

Después del mal sabor de boca de “Accelerando”, me he ido a por otro título prestigioso de la misma época.

La Tierra queda temporalmente cubierta por una esfera de Dyson de objetos luminosos y se monta una expedición para investigar su origen. Humanos robotizados y una especie de inquietante vampiro al mando de la expedición conectado una misteriosa inteligencia artificial, encuentran el origen de los objetos, aún más inquietante e incomprensible que los propios miembros de la expedición.

Claustrofobia permanente y un desenlace inquietante. Gran libro.

domingo, 20 de enero de 2019

Accelerando

Accelerando
Charles Stross

Un libro de prestigio, finalista de los principales premios del género. Materia convertida en capacidad de computación, humanos virtuales y corporaciones sentientes que luchan por ancho de banda para sobrevivir.

Ideas que pueden estar bien pero que Stross ha desplegado en un batiburrillo de sucesos y jerga sin ninguna estructura aparente. Lo comparan con “Cismatrix”, pero Sterling tuvo más capacidad para dar forma a su historia sin perder exotismo.

lunes, 7 de enero de 2019

Breve historia de siete asesinatos

Breve historia de siete asesinatos
Marlon James

La broma se habrá hecho mil veces, pero, ni es breve, ni son siete asesinatos; aquí muere más gente que en la guerra. La Jamaica convulsa de los setenta y un concierto solidario de Bob Marley son el centro en torno al cual se tejen todas las historias de la novela; cada una a cargo de un personaje, con una extracción social diferente que, supuestamente, se refleja en el modo en que se expresa en el libro.

Ha sido un experimento y no me ha gustado del todo. Al principio es estimulante pero después los personajes se repiten bastante a sí mismos y, para empeorar el resultado, desde la tercera parte de la novela (“Baile de sombras”) la estructura narrativa cambia y, lo que hasta entonces habían sido capítulos cortos e impactantes, se convierte en largos soliloquios que a mí personalmente me han aburrido bastante.

domingo, 6 de enero de 2019

Falcó

Falcó
Arturo Pérez-Reverte

Hacía mucho que no volvía a Pérez-Reverte y las buenas opiniones que ha recibido este Falcó me decidieron a probar.

Es un libro típico del autor, con un protagonista convincente, aunque recuerda a cualquiera de los protagonistas de sus demás libros (excepto quizá a la fascinante narco de “La reina del sur”): un hombre duro y a la vez frágil, curtido, atractivo para ambos sexos; quizá el hombre que habría querido ser el autor, o en parte el que es, o el personaje público que se ha inventado… eso solo puede saberlo él.

La trama gira en torno a una infiltración en la zona roja para liberar a José Antonio Primo de Rivera. Espías, guerrilleros, trama política, buena ambientación… muy entretenido. La historia queda cerrada pero los personajes dejan la promesa de muchas otras posibles historias.

jueves, 3 de enero de 2019

El Conquistador del Mundo

El Conquistador del Mundo
René Grousset

Los mongoles fueron un pueblo nómada, sin tradición escrita ni registros precisos sobre su historia. Por lo tanto, lo que conocemos de Gengis Kan proviene de la tradición oral de los bardos mongoles y de las crónicas de los escribas persas; el propio Kan murió siendo analfabeto.

Esto hace que las fuentes históricas den una imagen bastante distorsionada del personaje; y cuanto más nos adentramos en los orígenes de la vida de Gengis, más relacionados con el mito y la leyenda están los relatos sobre su vida.

Grousset se ciñe literalmente a las fuentes conocidas y hace un recorrido longitudinal, sin cuestionar ni cotejar los relatos que recoge con otras fuentes y hechos; a la manera habitual de la mayoría de los autores antes de los años cincuenta (el libro es de 1944).

Por lo tanto, Gengis resulta un personaje casi mítico, con augurios que apuntaban su grandeza desde su niñez. El tono de su historia recuerda a las mil y una noches, sucediéndose los episodios (el ataque de los tártaros, el rapto de sus hermanos, etc.) como pequeñas historietas sin más profundidad. Así, la enorme campaña militar contra los turcos orientales, que duró más diez años y llevó a los jinetes mongoles desde China hasta Irán y el Mar Caspio, se presenta sin más como la venganza del Kan contra una ofensa del gobernador persa, que ordenó decapitar al emisario del Kan.

También hay algunos incisos del autor que resultan, leídos hoy día, de lo más peculiares. Por ejemplo, este de la página 263, cuando los mongoles habían arrasado ya la mayor parte de Persia, ejecutado a decenas de miles de prisioneros (civiles, niños, mujeres, ancianos) y destruido decenas de ciudades:

“Gengis Kan continúa mostrándose personalmente aquí como el igual a los más grandes entre los hacedores de historia, y no es culpa suya si el Alejandro mongol manda a unas tropas que han permanecido casi en el mismo estado cultural que los pieles rojas de las praderas americanas en el siglo XVIII.

Una vez hecha esta salvedad a fin de permanecer estrictamente fiel a la objetividad histórica, permítasenos no disimular nuestro horror por tan abominables matanzas. Con todas nuestras fuerzas - ¿es necesario decirlo? -, estamos de parte de la civilización arábigo-persa contra los bárbaros que intentaron – en vano, gracias a Dios – aniquilarla.”

Resulta llamativo el pedestal en el que se coloca al conquistador. El resultado final de la marea mongola fue que las grandes civilizaciones a las que sometieron terminaron absorbiéndolos; en China aprendieron la cultura China y en el oriente turco sucedió igual; a fin de cuentas, los mongoles, excepto por su caballería y salvajismo, no tenían nada que oponer a esos sistemas milenarios.

Resumiendo, no me parece un libro que sirva para hacerse una idea fidedigna del terrible conquistador, pero, a pesar de todo, es un libro bello y se disfruta leyéndolo.