miércoles, 24 de julio de 2013

Crematorio

Crematorio
Rafael Chirbes

He leído esta novela durante las vacaciones. En algún hotel, en trenes, en un avión... cansado y sin prestarle la atención que merece. A pesar de la dispersión de la lectura me ha causado una gran impresión. Narrada con fuerza, es una historia sobre la suciedad. Moral y material. Cada capítulo es un soliloquio de un personaje en el que reflexiona sobre sí mismo, sobre los demás, sobre la vida, sobre la muerte.

Tendré que releerla... si el tiempo alcanza.

sábado, 22 de junio de 2013

La espada rota

La espada rota
Paul Anderson

El tuerto Wotan, Odín, Thor, ¿Nothung?, ¿Siegmund y Sieglinde?, elfos, trolls, los dioses de la naturaleza, los pobladores míticos del mundo sajón y vikingo. Esos son los personajes de esta novela en la que se narra la saga del humano Skafloc, cambiado por un rey elfo por el hijo de una troll, sellando así el destino de ambos así como de los elfos y los trolls.

Como en esta edición no se ha añadido ningún glosario, para los que no somos conocedores de las Eddas no queda claro qué es exposición del mito y qué elaboración del autor. Aparte de esa pega, que puede no tener mucha importancia, la novela es muy entretenida y Anderson trata de emular el lenguaje simple y directo de muchas de las narraciones tradicionales de los mitos. Un buen libro.

viernes, 21 de junio de 2013

El canon occidental


El canon occidental
Harold Bloom

Por fin el canon. Hay libros que se desea leer y, por motivos desconocidos, terminan esperando años a ser abiertos. Probablemente esta es la obra de crítica literaria más leída de todos los tiempos. Desde su publicación corrió como la pólvora y cuando en ediciones posteriores el autor, presionado por sus editores y por el público, accedió a incorporar la lista de obras que configurarían su canon personal, volvieron a correr ríos de tinta.

La pregunta que intenta responder Bloom es la que, tarde o temprano, nos acucia a todos los aficionados a la literatura: ¿qué leer? Para contestarse a sí mismo elabora, siguiendo ante todo criterios estéticos, una lista de autores que agrupa elegantemente en diferentes bloques y que constituyen lo que él considera el canon de la literatura occidental. En cada capítulo vitupera y fustiga cualquier acercamiento crítico a la literatura que sea ajeno al criterios estéticos.

En realidad el libro se articula en torno a Shakespeare, autor que Bloom considera el centro del canon. Todos los demás escritores son presentados como deudores o anticipos suyos con la única posible excepción de Cervantes, que aparece como algo aislado y único. Me he saltado lo escritores que no he leído o con los que no he conectado hasta ahora (Dante, Molière, Wordsword, Auden, Goethe...) porque sin la lectura de las fuentes los comentarios de Boom pierden peso, ya que permanentemente se refiere a pasajes de las obras que utiliza para argumentar.

Mi sensación final es que Bloom me ha dejado a medias. Naturalmente, no esperaba que respondiese a la pregunta inicial de qué leer (a fin de cuentas eso es imposible), pero el libro tiene demasiados meandros para mi gusto; avanza y retrocede según las preferencias del autor sin que yo haya percibido una línea argumental clara. Además Bloom rechaza en varias ocasiones teorías de otros críticos porque según él no hay datos que las sustenten... pero no duda en elaborar las suyas propias sin decirnos con qué las sustenta.

En cualquier caso el libro rebosa erudición y la lista final de novelas canónicas es una cura de humildad en cuanto a obras y autores no leídos e, incluso, no conocidos.

domingo, 16 de junio de 2013

El invencible

El invencible
Stanislav Lem

Un clásico escrito por un clásico. Es una obra más convencional de lo que suele ser habitual en Lem pero aún así, tanto en el final como en la aproximación a una hipotética forma de vida diferente a lo conocido, mantiene la originalidad propia del autor soviético.

También, y es marca de la casa, la información de que dispone el lector va siendo dosificada minuciosamente. Al comienzo vivimos en la ignorancia, después un pequeño detalle nos sitúa en mejor posición que a los protagonistas y finalmente conocemos las mismas cosas que ellos y vamos de la mano de Lem hasta el final de historia.


Una novela muy entretenida y muy bien estructurada.

martes, 11 de junio de 2013

Aspectos de Wagner

Aspectos de Wagner
Bryan Magee

Año Wagner. Doscientos años de su nacimiento. Quería celebrarlo leyendo algo sobre él que fuera valioso pero que no tuviera dimensiones wagnerianas, así que esta novedad de Acantilado me ha venido al pelo.

El libro de Magee se editó en inglés en 1968 y se reeditó, revisado en sus cinco capítulos originales y ampliado con un sexto, en 1988; por lo tanto no cabía esperar ni grandes revelaciones ni novedosos puntos de vista. Y así ha sido. En realidad este breve ensayo trata los cinco puntos calientes en torno al compositor (su concepción de la ópera, su posición frente al judaísmo, el culto hacia su figura, su influencia y cómo se aborda la interpretación de su música) y en el sexto capítulo nos recuerda que el motivo principal, frecuentemente olvidado en las polémicas, por el que se sigue hablando de Wagner es su música incomparable.

El tono del libro es siempre racional, dejando de lado juicios a priori y leyendas urbanas y situando siempre al hombre en su época, para evitar comparaciones espurias que conducen a conclusiones equivocadas. Muy interesante el capítulo sobre la interpretación de su música, aunque el que más me ha gustado ha sido el primero, que comienza hablando de la tragedia griega como la suma de todas las artes y de la desintegración de la misma en música, poesía y teatro hasta la aparición de Don Ricardo y su reinvención del género. Me quedo con el fragmento en el que describe la desaparición de la tragedia:


En todo caso, su contenido disponible [el de la tragedia griega] se desvaneció cuando el humanismo griego quedó desbancado por el cristianismo, una religión que dividió al hombre contra sí mismo, enseñándole a observar su cuerpo con vergüenza, sus emociones con suspicacia, la sensualidad con miedo, el amor sexual con sentimientos de culpa.”

viernes, 7 de junio de 2013

El fuego elemental


El fuego elemental
Martha Wells

Un libro más de Fantasía. Dicho de un modo no peyorativo: es entretenido y la autora trató en su primera novela de distinguirse de las “dragonadas” y hierbas similares. Hay magia y duelos de espada pero la novela se cimenta en las intrigas políticas y el enfrentamiento sentimental entre los personajes.

Tiene bastantes altibajos, con pasajes muy poco interesantes, y ninguna aspiración en cuanto a estilo, pero en conjunto hace pasar el rato. No es de los mejores títulos de Bibliópolis.

jueves, 30 de mayo de 2013

La carretera

La carretera
Cormac McCarthy

En algún momento la tierra fue devastada por el fuego. No sabemos la causa pero todo lo que queda ahora es un páramo cubierto por la ceniza en el que se yerguen los restos fósiles de la civilización. No crece nada. El agua no es pura. No hay animales. Solo sobreviven unos desarrapados y miserables despojos que antes fueron seres humanos.

Con párrafos cortos, secos y afilados McCarthy desgrana la ordalía de un padre y su hijo (seres anónimos de los que solo conocemos su vínculo: ni nombres, ni rasgos físicos. Nada) a través de esta Laguna Estigia en la que se ha convertido la Tierra. 

Una novela implacable y devastadora. La próxima lectura tendrá que ser más desenfadada.

martes, 28 de mayo de 2013

Caribou Island


Caribou Island
David Vann

Como no suelo hacer caso de las editoriales, la mayoría de las novedades las paso por alto. Este lo he leído por recomendación de mi librero. ¡Menos mal que le hice caso!

Caribou Island es un lugar real. Una isla situada en el Lago Tustumena, con una estrecha lengua de tierra cercana al continente. La Alaska de esta novela no es la de los documentales ni la de la poética “Doctor en Alaska”; aquí viven personas reales con los deseos no satisfechos y las expectativas defraudadas que tenemos todos.

El escenario natural sirve de aislante. No decora, sino que constriñe a las personas que lo habitan. Por lo tanto fuera de ellas mismas y de sus vínculos personales no les queda nada: solo se tienen a sí mismos y a quienes aman. Y de ahí surgen todos los conflictos y la deseperación.

Gran novela. Y gran estilo el de Vann, alternando la efusión con la parquedad.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Viriconium


Viriconium
John M. Harrison
I. Caballeros de Viriconium
II. Tormenta de alas
III. Nocturnos de Viriconium

Todavía hoy, treinta años después de su publicación, estos libros de Harrison siguen siendo desconcertantes y completamente distintos a cualquier otra obra que pueda considerarse asimilable al género fantástico. Todas las novelas y relatos comparten un aire onírico, casi de pesadilla, y la enfermedad (sobre todo en su manifestación mental) es una protagonista más de la narración. También les hermana la prosa, ambiciosa y de buena factura.

Desconozco el formato original de publicación de estas obras. En la edición de Bibliópolis están agrupadas en tres volúmenes. Como yo no conocía estos libros, cuando los compré pensé que serían tres novelas relacionadas entre sí. Pero no es así: se trata de varios relatos y novelas cortas que a veces comparten personajes pero cuyo único vínculo real es la ciudad de Viriconium.

En “Caballeros de Viriconium” se recoge la novela corta “La Ciudad Pastel”, que es el relato más convencional de todos aunque ya comparte los rasgos de los demás. Va precedido de una enigmática “introducción” que en realidad no tiene relación directa con lo que va tras ella pero que colorea muy bien lo que será el carácter de todo lo que vamos a leer después. El volumen se completa con los relatos “Señores del desgobierno” y “Grandes y extraños pecados”, que sintonizan más que la novela corta con el resto del mundo “viriconiano” pero que a mi parecer no están demasiado conseguidos.

En el segundo volumen se incluye solo un relato corto (“La danzarina y la danza”) extraño y sugerente, ocupando el resto del libro la novela “Tormenta de alas”. Aquí se narran acontecimientos posteriores a los de “La Ciudad Pastel” y aparecen algunos personajes ya conocidos, por lo que podríamos considerar que estamos ante una extensión de la novela anterior. Sin embargo, el carácter del libro es completamente diferente. Harrison incrementa la sensación de irrealidad y el libro, salvo en unos pocos pasajes, es mucho menos explícito que su predecesor.

Por último, “Nocturnos de Viriconium” recoge tres relatos en los que de nuevo es la ciudad de Viriconium el vínculo con las lecturas anteriores y la novela corta “En Viriconium”, que da un paso más, respecto a sus dos predecesoras, hacia la disolución de los argumentos y los personajes, dejando siempre al lector la decisión sobre si lo que aparece tiene relación con novelas anteriores o no.

En general es imposible establecer un sentido de finalidad tanto en los relatos como en las novelas. Simplemente suceden cosas y los personajes van reaccionando ante ellas. Tres libros singulares y muy interesantes, alejados de cualquier estereotipo del género.

sábado, 18 de mayo de 2013

La era de la Revolución (1789-1848)


La era de la Revolución (1789-1848)
Eric Hobsbawm

Este es el primero de los tres libros en los que el gran historiador británico fijó lo que él mismo bautizó como siglo XIX largo; el que, desde un punto de vista historiográfico, comenzaría con la Revolución Francesa y finalizaría con la Primera Guerra Mundial.

Este primer ensayo, publicado en los años sesenta (los otros dos vieron la luz en los setenta y en los ochenta, respectivamente), se centra en las dos revoluciones (la francesa y la industrial) que originaron el mundo actual y estudia sus consecuencias hasta el gran estallido social del año 1848.

El libro comienza con un brillante capítulo dedicado a describir el mundo inmediatamente anterior al período estudiado: los transportes, la población, la legislación, la tecnología e incluso la alimentación cotidiana se describen para darnos una idea de cómo fue aquella Europa dieciochesca; una civilización completamente ajena al hombre de hoy.

Los siguientes capítulos describen la gestación de ambas revoluciones así como el período de guerras al que condujeron, seguido por esa Santa Alianza que pretendió volver el reloj de la historia atrás y dejar las cosas como antes de aquellos acontecimientos. La aparición de los nacionalismos, la espantosa forma de vida de los trabajadores de las fábricas, las hambrunas sucesivas en años de malas cosechas en unas naciones que ya no funcionaban como antes, fueron el germen de diversas revueltas en todo el continente y depositaron las brasas de las que surgiría el incendio colosal de 1848.

Los capítulos dedicados a las dos revoluciones y a la transformación de la economía son el cenit del ensayo. Los más débiles son sin duda los dedicados a las ciencias y a las artes, en los que Hobsbawm intenta evitar una mera enumeración de nombres y trata, sin conseguirlo, de emparentar las transformaciones sociales y económicas con las nuevas corrientes de pensamiento. A pesar de los altibajos, un libro lúcido que consigue, en muy pocas páginas, desentrañar las claves de un período turbulento y complejo. El ensayo se cierra con una premonitoria cita escrita en 1831 por Victor Hugo en la que decía oír “el ronco son de la revolución, todavía lejano, en el fondo de la tierra, extendiendo bajo cada reino de Europa sus galerías subterráneas desde el túnel central de la mina, que es París”.

jueves, 9 de mayo de 2013

El gran Gatsby


El gran Gatsby
Francis Scott Fitzgerald

Este era una deuda pendiente desde que intenté leerlo hace la torta en una vieja edición. En aquel entonces me resultó relamido y cargante y como la película de Robert Redford tampoco me gustó nunca, quedó enterrado. Cuando hace poco hablé del libro con un amigo, me dijo que era un “must” (como dicen los americanos) y que había sido muy mal traducido hasta que Anagrama editó esta traducción de Justo Navarro en 2011.

No sé si habrá sido la nueva traducción o el paso de los años, pero en este segundo intento el libro se ha transformado para mí. Elegante en la prosa, elegante en la construcción de la historia, elegante en la formación de los personajes. Respira clase, estilo y delicadeza en cada párrafo. Como cuando describe la cara de Daisy bañada en luz o el rayo de luna que separa a dos amantes antes de besarse.

La novela se publicó cuando Fitzgerald rondaba la treintena, en una época en la que frecuentó a Hemingway, viajó por Europa y fue feliz con su mujer. Cuando ella aún estaba sana y el alcohol y los aprietos económicos todavía no habían estragado el cuerpo y la mente de él. ¡Qué gran escritor fue!

Treinta años: la promesa de una década de soledad, una lista menguante de solteros por conocer, una reserva menguante de entusiasmo, pelo menguante. Pero a mi lado estaba Jordan, que, a diferencia de Daisy, era demasiado lista para arrastrar de una época a otra sueños olvidados. Mientras atravesábamos el puente en penumbra su cara se apoyó pálida y perezosa en la hombrera de mi chaqueta y la presión tranquilizadora de su mano fue calmando el formidable golpe de los treinta años.

Así seguimos el viaje hacia la muerte a través del atardecer, que empezaba a refrescar.”

domingo, 5 de mayo de 2013

Algún día este dolor te será útil


Algún día este dolor te será útil
Peter Cameron

Unos pocos meses del año 2003 son el escenario de las andanzas de este nuevo guardián entre el centeno. No hay nada original en la idea de que el joven de dieciocho años James Cameron nos cuente su modo de ver la vida y de relacionarse con los demás. Tampoco hay nada nuevo en plasmarlo en forma de diario, ni en usar para ello un estilo que es casi oral. Pero siempre es gratificante encontrar un personaje como él, que más que personaje es persona, y una novela escrita de forma que uno se olvida de que está leyendo y simplemente recorre las páginas con abandono hasta terminar el libro.

lunes, 22 de abril de 2013

Caballo Loco y Custer


Caballo Loco y Custer
Stephen Edward Ambrose

En la contraportada del libro nos avisan de la bella narración que hace Ambrose de la vida de estos personajes. No sé qué le parecerá a un latinoamericano la traducción, pero a mí me ha costado leerla; reportar por informar, unos cuantos giros típicos de aquellas tierras, amén de una decisión cutre para expresar las cifras numéricas (“10 mil”, “20 mil”, etc ¿?) hacen que la supuesta belleza quede un tanto ajada. Aún así hay buenos momentos, pero se queda uno con las ganas de una traducción mejor hecha. En cualquier caso es un libro apasionante que recorre, desde su nacimiento, las biografías de Custer y Caballo Loco.

La vida de Custer, lógicamente, se conoce con mucha más precisión. Su carácter impulsivo, poco dado a la reflexión y al cálculo, junto a su apostura física y a su ambición le hicieron destacar desde la adolescencia. Tanto impresionó a determinados contactos que, siendo hijo de una familia humilde, consiguió ingresar en la exclusiva West Point donde su carisma lo convirtió en una estrella. La Guerra Civil, en la que se valoraba más el resultado que el modo en que se conseguía (esto es: las bajas no se tenían en consideración), lo catapultó momentáneamente al rango de general y lo llevó a coquetear en la palestra política de la posguerra. Los conflictos indios, debidos a la ocupación de sus tierras por los colonos, los buscadores de oro y los ferrocarriles, y también a la incomprensión de los respectivos modos de vida, provocaron el encuentro de los dos protagonistas de esta historia.

De Caballo Loco se conocen menos cosas. Los indios no tenían cronología y su tradición era oral. Fueron un pueblo nómada, en permanente conflicto con el resto de tribus (conflictos muchas veces incruentos, que con mucha frecuencia tenían más de exhibición que de violencia física), que vivía de la caza y del pillaje sobre otros poblados indios. Todos los hombres del poblado, con la excepción de los chamanes, eran cazadores y guerreros y, también desde muy joven, Caballo Loco destacó por su habilidad en ambas actividades.

Lo que más me ha gustado del libro es el reflejo del modo de vida indio. La vida cotidiana consistía en cazar, preparar comidas, mantener los tipis y los útiles de trabajo y, una vez terminadas esas actividades, en jugar con los hijos, hablar y reunirse. No se concebía la propiedad privada al margen de la comunidad: se podía poseer un gran número de caballos pero, en caso de necesidad común, el poblado tenía derecho a usarlos. Tampoco existía un liderazgo como el que conocemos en nuestra cultura; un líder indio podía decidir ir a la guerra, pero cada indio individual tenía libertad para sumarse o no al llamado. Da que pensar. Quizá hayan sido el último pueblo libre de Occidente.

Con esas premisas el choque con unos Estados Unidos en permanente expansión era inevitable. Como también lo era el final del modo de vida indio, pese a victorias pírricas como la de Little Bighorn. A pesar de la iconografía de Hollywood, todos los grandes líderes indios eran conscientes de que no podían ganar aquella guerra. Lo que les diferenció fue el modo de aceptar la derrota. La mayoría optó por amoldarse a las exigencias del hombre blanco y resignarse a malvivir en las reservas, donde languidecieron hasta convertirse en espectros. Los menos decidieron mantener su modo de vida ancestral mientras quedaran búfalos para alimentarse. Caballo Loco y Toro Sentado fueron dos de ellos. Los principales. Ambos murieron asesinados a instancias de los jefes indios que decidieron quedarse en las reservas, pues consideraron que aquellos dos guerreros rebeldes amenazaban su autoridad ante su propio pueblo y su posición ante el hombre blanco.

jueves, 18 de abril de 2013

La Cripta de los Capuchinos


La Cripta de los Capuchinos
Joseph Roth

Joseph Roth. Otro de los rescates de Acantilado. Al menos aquí en España, donde nunca había tenido la presencia, intermitente en algún caso, de los Zweig, Musil o Broch.

En esta novela breve nos cuenta la juventud del heredero de los aristocráticos Trotta vieneses. La disipación del comienzo del siglo XX, la aniquilación de la guerra y el extraño mundo posterior con otros valores y otras exigencias. ¿Sería esa la vida del propio Roth? La Cripta de los Capuchinos, el lugar de descanso eterno de los Habsburgo, aparece solo dos veces en la novela; al principio y al final, delimitando la vida de Trotta.

Estilo clásico, fluido y elegante, pensado para transmitir emociones y no para epatar. Un escritor de los de antes. De los de siempre. Con el añadido del papel lujuriante empleado por Acantilado y la traducción extraordinaria, transparente, que hace que sintamos que leemos directamente al autor. Tengo que leer más libros suyos.

domingo, 14 de abril de 2013

Las brujas de Eastwick


Las brujas de Eastwick
John Updike

No había leído nada del norteamericano John Updike, muy prestigioso durante los años sesenta y setenta, y arrinconado por la crítica a partir de los años noventa. Para probar he elegido “Las brujas de Eastwick”, que es la base de la que partieron para hacer la película del mismo título y a la que, la verdad, no se parece demasiado.

La faceta divertida de la película está presente en la novela, pero siempre rodeada de un halo de insatisfacción e incertidumbre. Nuestras brujas carecen del glamour apabullante de las fabulosas Pfeiffer, Sarandor y Cher y están mucho más relacionadas con la naturaleza y los asuntos del alma humana.

La escritura de Updike crea imágenes muy potentes, lo que da pie a pasajes intensos seguidos por otros llenos de laxitud por lo que la novela, aunque interesante, atraviesa varios altibajos. Las brujas, presentadas como seres humanos con inquietudes, aspiraciones insatisfechas y vidas no elegidas por ellas mismas son el mayor logro del libro. Me han encantado los momentos en los que se describe la naturaleza a través de las sensaciones de las protagonistas y creo que de las novelas que recuerdo esta es la más lograda al abordar la música.

En conjunto ha sido una buena lectura y hay pasajes que valen por sí mismos una novela entera.

sábado, 30 de marzo de 2013

La ciudad y la ciudad


La ciudad y la ciudad
China Miéville

En esta ocasión el autor de las barrocas “La cicatriz” y “La estación de la Calle Perdido” nos alegra de nuevo con una novela mucho más comedida, con menos ingredientes y de un atractivo que proviene más de la riqueza de una sola idea que de la acumulación desaforada de muchas.

Un asesinato involucra a los servicios policiales de dos ciudades muy particulares, que ocupan al mismo tiempo en determinadas zonas el mismo espacio y que están obligadas, por la misteriosa Brecha, a ignorarse mutuamente.

A partir de la investigación policial vamos conociendo parte del misterio de estas dos poblaciones y las relaciones entre ellas. Buenos personajes aliñados con la fascinación de Miéville por las sociedades secretas, situaciones de tensión y varias capas de intrigas conforman esta excelente novela. Gran traducción de La Factoría que incluye términos inventados para ajustarse a la naturaleza de estas ciudades tan especiales.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Desde el jardín

Desde el jardín
Jerzy kosinski

Esta novela se publicó en 1970 y unos años más tarde se hizo una película sobre ella cuyo guión redactó el propio Kosinski. Lo que significa que en aquel momento tanto el autor como su obra gozaron de bastante fama.

Leída más de cuarenta años después, lo que se encuentra uno es una especie de Forrest Gump, un jardinero que jamás abandonó la casa en la que fue acogido, al que un accidente le pone en contacto con las elites financieras de Estados Unidos. El equívoco, el hecho de presuponer contenidos donde solo hay apariencia, genera una espiral que lo conduce a un puesto prominente en la sociedad de la época.

De prosa inane, lo que en su día quizá fue audaz e iconoclasta, hoy se ha visto ya muchas veces. Si no la hubiese leído no me habría pasado nada. Al menos es cortita.

sábado, 23 de marzo de 2013

Intemperie


Intemperie
Jesús Carrasco

Tanto se ha hablado del libro de marras, que al final me he sentido empujado a leerlo. Algo que hago cada vez menos: leer novedades, especialmente si están muy publicitadas y cuentan con muchos elogios. Sin embargo, lo que habitualmente termina en frustración, por pérdida de tiempo, esta vez ha sido una sorpresa y un placer.

En cuanto se empieza a leer, el nombre de Miguel Delibes ronda por nuestra cabeza: la meseta, la dureza de sus condiciones, la pobreza de sus gentes, la resignación ante sus desdichas. También la prosa, muy cuidada, recuerda a la del vallisoletano; pero aquí, al contrario que con Delibes, se percibe parte del esfuerzo realizado para encontrar las palabras y encajar la oraciones. Los personajes tampoco tienen la humanidad y el fondo con que los dotaba el maestro y son más bien recipientes pasivos que van acumulando desgracias y calamidades.

Hasta ahí los peros, que son pocos para una primera obra de un escritor novel. Lo demás es bueno y en ocasiones hasta excelente y conforma un libro intenso que se disfruta y se lee con placer, que no deja al lector al margen de lo que cuenta. Y desde luego barre de un plumazo a los Mallo, Zafón, Maruja Torres y demás plumillas del panorama editorial actual.

Ojalá haya nacido otro grande.

jueves, 14 de marzo de 2013

El cielo es azul, la tierra blanca


El cielo es azul, la tierra blanca
Hiromi Kawakami

Una historia de amor. Así se subtitula esta breve novela. En la línea estilística de Kawabata, asistimos a la peculiar relación de la protagonista con su antiguo maestro de la escuela. Dos personajes sin empatía, con dificultades para expresar sus sentimientos, que sepultan las turbulencias y las pasiones en su interior.

Es un libro estilizado, diáfano, de lectura muy agradable, que cuenta con algunas imágenes afortunadas y un extraño capítulo onírico (el más extenso de todos) cuyo significado no he sido capaz de captar. Entretenido y bien hecho, pero sin enjundia.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Historia del fútbol


Historia del fútbol
Juan Antono Bueno, Miguel Ángel Mateo

El grueso de los libros editados en castellano sobre fútbol son, por decirlo suevemente, discretitos. La “biografía” (¿?) del joven jugador de turno, chascarrillos sobre algún club en particular, hagiografías en torno al entrenador de moda y muy poco más.

Este libro llena un hueco enorme; es un recorrido por la historia de este deporte desde su fundación hasta la inolvidable Eurocopa de 2008 en la que la selección se impuso sucesivamente a Italia, Rusia y Alemania para alzarse con el título.

El texto va editado a doble columna, lo que conecta la lectura con el medio periodístico que, hasta la fecha, era el nicho natural de la crónica futbolera. El libro está dividido en bloques cronológicos: de los orígenes a la Segunda Guerra Mundial, “La edad dorada” (1945-1970), “El fútbol moderno” (1970-1990)  y “El fútbol contemporáneo” (de 1990 hasta la fecha de edición). En cada bloque, exceptuando el primero que es algo atípico, se narran los Mundiales y Eurocopas correspondientes, se traza una semblanza del fútbol español, se destacan los equipos y selecciones que marcaron época por uno u otro motivo, se repasan otros hechos destacados y, finalmente, se añade un glosario de jugadores de cada período con una breve reseña biográfica que incluye las características principales de su juego. Al final de cada bloque se apilan las abundantes y sabrosas notas que complementan al texto principal.

Los chanchullos de la FIFA y la UEFA, el Madrid de di Stefano, la Hungría de Puskas, Helenio Herrera, el Brasil de Pelé, la naranja mecánica, el gran Bayern, la Quinta del Buitre, la revolución de Cruyff, la vuelta de tuerca de Sacchi... todo está aquí. Puede leerse de un tirón o, gracias a la rigurosa organización del texto, ir saltando de una época a otra de acuerdo a las preferencias del momento. La redacción está cuidada y se incluyen multitud de citas de los protagonistas de cada evento que enriquecen y dan color y sabor a la narración.

Una mina. Un festín.