martes, 9 de febrero de 2016

El mundo después de la revolución: la Física en la segunda mitad del siglo XX

El mundo después de la revolución: la Física en la segunda mitad del siglo XX
José Manuel Sánchez Ron

Creo que aparte de este ensayo no hay más libros de divulgación en castellano que proporcionen un panorama de la Física de la segunda mitad del siglo XX. Como siempre en Sánchez Ron, todo el contenido está perfectamente estructurado y relacionado y se facilitan toneladas de bibliografía.

Naturalmente, todo comienza explicando los fundamentos de la cuántica y la relatividad. Después el autor organiza el contenido en dos grandes bloques, uno por cada una de esas disciplinas, para terminar con un último capítulo que resume el impacto de la nueva Física en el mundo actual (internet, electrónica, energía nuclear, relación entre la Física y otras disciplinas científicas...).

Ese último bloque es el más flojo porque resulta demasiado superficial y ahonda poco en las cuestiones que plantea. Los otros dos son estupendos, llenos de datos, semblanzas biográficas y contenidos conceptuales no siempre sencillos que además el autor acompaña en ocasiones con un pequeño aparato matemático comentado. Me han gustado especialmente algunas de las anécdotas, como por ejemplo los problemas con los primeros grandes telescopios para lograr lentes pulidas del tamaño y calidad necesarios para llevar a cabo las observaciones.

La única pega que le veo al libro es el estilo sumario, de profe dando clase (son continuas las coletillas del tipo “como ya dije”, “a continuación retomo el tema del capítulo anterior”, “ya comenté esto en el capítulo...”) que en un ensayo no queda bien y que además no es necesario para hacen inteligible el contenido, como ya han demostrado muchas veces otros divulgadores. En cualquier caso merece la pena para hacerse una idea de las principales líneas de investigación durante el s.XX y tener un punto de partida para leer otros ensayos más específicos.

martes, 2 de febrero de 2016

1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó

1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó
Eric H. Cline

En todas las historias de Grecia, Egipto, los hititas y otros pueblos de la Antigüedad se menciona la llegada, como una especie de plaga bíblica, de quienes los historiadores del s.XX llamaron Pueblos del Mar. Unos pobladores enigmáticos que asolaron el Mediterráneo, tumbaron a la civilización micénica, arrasaron la Grecia arcaica, empujaron a los belicosos hititas hasta la desaparición e hicieron temblar al Egipto de los faraones. Sin embargo, los lectores en castellano no disponíamos de ninguna fuente para saber más del tema, que solo aparecía tratado como un capítulo marginal dentro de la historia de otras civilizaciones.

El libro de Cline tiene menos de 250 páginas y de los Pueblos del Mar propiamente dichos solo se trata en exclusiva durante las últimas 50, lo que demuestra lo poco que se sabe acerca de ellos. En realidad el trabajo de Cline se centra en describir el aspecto del Mediterráneo Oriental durante el final de la Edad de Bronce resaltando el alto número de contactos que existían entre las diferentes civilizaciones de la época. Solo en la parte final trata de exponer las diferentes explicaciones que han ido construyéndose desde finales del s.XIX para explicar el desplome aparentemente simultáneo de todos los sistemas políticos de aquel momento. En definitiva, parece que los habitantes de aquella época fueron víctimas de una secuencia de acontecimientos (sequías, terremotos, revueltas internas, invasiones externas) cuya conjunción fue fatal para ellos.

Un libro enriquecedor, que ofrece una panorámica asequible de lo que fue un mundo abigarrado y complejo y siendo siempre muy puntilloso a la hora de separar las hipótesis de los hechos realmente conocidos.  

domingo, 24 de enero de 2016

Por qué ganaron los aliados

Por qué ganaron los aliados
Richard Overy

En el cuarenta aniversario de la victoria aliada, el gran historiador británico se planteó la pregunta “¿Por qué ganaron los aliados?”. Desde el comienzo deja de lado si la victoria fue útil para los contendientes (Gran Bretaña perdió su imperio, Estados Unidos sustituyó al enemigo nazi por el soviético y la URSS entró en una dinámica que terminó socavando los pilares de su sociedad) para analizar únicamente los motivos que condujeron a la victoria militar.

La lucha en el mar, la batalla en suelo soviético, el papel de la aviación y la invasión en Normadía se estudian desde ambos bandos examinando los errores y aciertos que condujeron al resultado final. La tecnología, los factores económicos y el aspecto moral de la contienda y su influencia en los combatientes conforman una especie de segundo bloque del ensayo, que incluye un fascinante capítulo dedicado al análisis de las personalidades de los principales líderes de ambos bandos.

En definitiva lo que Overy expone es que se mire como se mire, el resultado de la guerra podría haber sido el contrario del que fue y refuta en todo momento esa conclusión cada vez más extendida de que la mera superioridad material definió el resultado del conflicto:

La victoria de los Aliados no dependía sin más de la importancia numérica, sino de la calidad de su tecnología y de la eficacia combativa de sus fuerzas. El Eje hizo poco por alterar la pauta básica de su organización militar y su práctica operacional, o por reformar y modernizar su manera de hacer la guerra (…) En Alemania y Japón se concedía mucho más valor a las operaciones y al combate que a la organización y el abastecimiento”

El libro recoge multitud de datos sorprendentes y esclarecedores. Por ejemplo, Estados Unidos enfocó el 85% de su esfuerzo bélico contra Alemania y solo el 15% contra Japón; eran los alemanes los que disponían de unas fuerzas armadas modernas y una capacidad tecnológica e industrial suficientes para sostener el esfuerzo bélico (aunque nunca fueron capaces de incorporar la producción en cadena al mismo).

Prosa excelente, gran ritmo narrativo, claridad expositiva y precisión en la información suministrada. No se puede pedir más.

domingo, 3 de enero de 2016

El marciano

El marciano
Andy Weir

La novela tuvo una andadura penosa, hasta el punto de que Weir la autoeditó y llegó a ofrecerse al público sin precio fijo de venta. Pero entonces llegaron Ridley Scott y su espléndida adaptación cinematográfica y eso me llevó a mí, después de haber visto la película, hasta la ahora famosa novela.

Desde luego el modo en que está narrada resulta sorprendente porque el eje de la narración son los razonamientos técnicos del protagonista para sobrevivir pero, al contrario de lo que suele ser habitual, esas descripciones no interrumpen la acción; además el tono es siempre dinámico y desenfadado, lo que contrasta con la situación dramática de nuestro héroe.

La pega es que después de haber visto la película sabes en todo momento lo que viene a continuación y en este caso eso mata gran parte del interés.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Amos de títeres

Amos de títeres
Robert A. Heinlein

Uno de los patriarcas de la CF. Enormemente provocador, incluso hoy día, sin que sepamos muy bien si lo fue de forma deliberada o desde convicciones personales profundas; machista, alérgico a cualquier intrusión del Estado en el libre albedrío del individuo, aparentemente partidario a la vez de la jerarquía y el espíritu castrenses y del consumo de drogas. Un hombre de biografía accidentada, que hizo carrera militar hasta que la enfermedad lo volvió no apto, que llegó a la literatura de rebote y que siguió en ella hasta el final, incluso cuando los lectores ya lo habían abandonado.

Como en casi todas sus novelas el argumento está salpicado de reflexiones hechas siempre en tono desenfadado y expuestas con brutalidad, como hechos evidentes, en boca del protagonista, al que siempre tomamos como un trasunto del autor. Y como en casi todas sus novelas, los hechos pueden ser interpretados en diferentes niveles de lectura ¿se está limitando a contar una aventura o la aventura es solo la excusa para exponer un punto de vista sobre la sociedad y la vida?

Siendo el autor quien es siempre se tiende a la segunda interpretación pero este “Amos de títeres” interpretado literalmente es ya una novela estupenda, fresca, trepidante, con giros argumentales entretenidos y de una apariencia inocente y vintage bastante engañosa. Si se prefiere la segunda lectura, la novela tiene mucha mala leche y puntos de vista que pueden resultar repelentes… pero sigue funcionando perfectamente como novela.

Así que, guste o no, está claro que Heinlein fue ante todo un gran autor.

martes, 15 de diciembre de 2015

Naufragio en el tiempo real

Naufragio en el tiempo real
Vernon Vinge

Después del final de “La guerra de la Paz” esperaba una segunda parte en la que la acción avanzase algo más y las únicas sorpresas vinieran de los trucos ingeniados por los personajes, así que no me apetecía mucho la lectura. A pesar de ello hice el esfuerzo porque un Vinge siempre es un Vinge y además ha escrito pocas novelas.

En el comienzo de la novela nos encontramos ante una Tierra millones de años posterior a la del final de la primera parte, lo que supone una ruptura de esquemas respecto al libro anterior. El planeta está prácticamente despoblado y el intento de repoblarlo y la búsqueda de la explicación a la desaparición de la mayor parte de la humanidad son la base del argumento, que usa como excusa para esas indagaciones investigación policial.

Reconozco que lo he dejado cuando llevaba dos tercios. Estaba harto de las elucubraciones en torno a las posibles formas de gobierno y la solución al crimen ya me importaba un pito. Muy inferior a su antecesor y lejísimos de sus mejores obras. Nadie es perfecto.

sábado, 5 de diciembre de 2015

La guerra de la paz

La guerra de la paz
Vernon Vinge

Un nuevo Vinge. Salvo error esta fue su primera novela, que además publicó por entregas. Obviamente no llega a las cotas de perfección de sus obras maestras “Un abismo en el cielo” y “Un fuego sobre el abismo”, de las que siempre me sorprendió la coincidencia en el título de la palabra abismo.

Esta novela comparte con las citadas los dos grandes intereses del autor: la existencia de tecnología punta en civilizaciones atrasadas y el comportamiento de los seres humanos frente a la tecnología y su adhesión a una de las facciones en conflicto.

En esta ocasión Vinge no se traslada a una civilización alienígena, sino que diseña una Tierra devastada por una conflagración anterior provocada por una especie de sociedad llamada la Paz a la que se enfrentan grupos dispersos conocidos como los Quincalleros.

La novela queda sin terminación definitiva, que se supone que será desvelada en su continuación “Naufragio en tiempo real” y aunque no tiene la riqueza de las “novelas abismales” resulta entretenida y muy convincente en la ambientación tecnológica.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Sobre la brevedad de la vida, el ocio y la felicidad

Sobre la brevedad de la vida, el ocio y la felicidad
Lucio Anneo Séneca

La mayor parte de los mortales, Paulino, se queja de la malevolencia de la naturaleza porque nos engendra para un período escaso, y ese tiempo concedido se nos pasa tan rápido y veloz que, exceptuando a muy pocos, al resto le abandona la vida durante los propios preparativos de la vida. De esa desgracia tenida por común no sólo se queja la gente y el vulgo ignorante; también su sentimiento ha suscitado las lamentaciones de los hombres esclarecidos. De ahí esa exclamación del mayor de los médicos: “La vida es breve y el arte larga”. De ahí el litigio, impropio de un hombre sabio, del exigente Aristóteles contra la naturaleza: “Por ser tan concesiva en la edad de los animales, que les asigna hasta cinco o diez generaciones, y al hombre, nacido para tantas y tan grandes cosas, le señala un término mucho más corto”. No tenemos poco tiempo, sino que perdemos mucho. La vida es lo bastante larga y, si toda ella se invierte bien, se concede con la amplitud necesaria para la consecución de la mayor parte de las cosas. Pero si transcurre entre exceso y negligencia, y no se emplea en nada bueno, sólo cuando nos oprime la última hora sentimos que se va lo que no comprendimos que pasaba. Lo que significa que no recibimos una vida breve, sino que la abreviamos; y que no somos indigentes de vida, sino derrochadores. Así como riquezas abundantes y propias de un rey, si caen en mal dueño, al momento se disipan, y una fortuna módica, si la lleva un buen gestor, crece al usarla, así nuestro tiempo de vida rinde mucho a quien lo administra bien.

Y todo es así. A la riqueza del contenido le acompaña la riqueza de la expresión pero presentada con elegancia y discreción, casi como si no estuviera. Proporciona el placer de leer sin que apreciemos ningún esfuerzo: es tan fresca hoy como debió serlo cuando se escribió hace dos mil años. Por eso es un clásico y también un placer.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

El libro de los seres imaginarios

El libro de los seres imaginarios
Jorge Luis Borges

Con el primer sueldo cayeron los cuatro tomos de la edición de Emecé con toda la obra de Borges. Como aquello no fue barato dejé de lado los dos volúmenes con la obra escrita en colaboración... que es donde estaba este libro escrito junto a Margarita Guerrero.

El unicornio, la arpía, la quimera, el minotauro, seres de Oriente y Occidente, conocidos o ignotos, del pasado o de épocas más recientes, glosados por autores de la Antigüedad o de siglos más próximos. Todo escogido, hilvanado y coloreado por el talento colosal del argentino para la cita, el adjetivo y la construcción insuperable del lenguaje.

Una fiesta para la inteligencia.

viernes, 20 de noviembre de 2015

A la deriva en un mar de lluvias

A la deriva en un mar de lluvias
Varios autores

Nueva entrega de Terra Nova. En esta ocasión un libro de relatos que recoge narraciones galardonadas con los principales premios del género.

La señora astronauta de Marte” de Mary Robinette Kowall es entrañable. Una mujer mayor y su marido, enfermo terminal, ambos pioneros de la exploración marciana, ven la opción de volver a su antiguo trabajo.

El siempre emotivo Ken Liu firma “Algoritmos para el amor” en el que la protagonista diseña una inteligencia artificial y termina consumida por la duda: ¿somos los seres humano tan solo androides sofisticados?

Frigonovia” de Will McIntosh es el más inquietante: las aseguradoras incluyen una póliza para criogenizar personas fallecidas que quedan a la espera de un pretendiente que pague por descongelarlas.

El breve “Regreso a casa” Mitxe Resnick enfrenta con un humor socarrón y sensible a un padre con su único hijo, que decidió convertirse en alienígena y abandonar a la familia.

La verdad de los hechos, la verdad del corazón” del genial Ted Chiang son palabras mayores. Mi preferido de esta antología. El relato trenza dos tramas; en una de ellas se nos describe una sociedad en la que cada persona se puede implantar un videolog que graba permanentemente su vida, de forma que se puede buscar cualquier recuerdo en las grabaciones; en la otra una tribu recibe a un misionero europeo y un chaval aprende a escribir y llevar registro de los sucesos de la aldea. Sobre estas dos ideas Chiang explora el impacto de la escritura, la lectura y cualquier otra herramienta en la elaboración de los recuerdos y de nuestra idea del yo.

Si fueras un dinosaurio, amor mío” de Rachel Suirsky, muy breve y muy original en su forma ya que plantea una serie de proposiciones condicionales que describen situaciones fantásticas y que finalmente, en una secuencia lógica, conducen al verdadero contenido de la historia.

En “La Amaryllis” Carrie Vaughan describe una ucronía (la Tierra está devastada, faltan alimentos y se ha impuesto un estricto control de la natalidad) que es solo un paisaje para hablar de la superación y la solidaridad. Emocionante y muy bien escrito.

Cierra la colección “A la deriva en el mar de lluvias” de Ian Sales también sensacional. Una expedición militar a la luna queda aislada después de una guerra nuclear; un artefacto nazi les permite alterar su situación y finalmente la irracionalidad del ser humano conduce a un final amargo.

Gran volumen de los héroes de Terra Nova. Brillante.

lunes, 16 de noviembre de 2015

De cine

De cine
Budd Schulberg

El padre de Budd Schulberg fue uno de aquellos pioneros que fundaron Hollywood oponiéndose al monopolio de Edison, cambiando el concepto de grabar imágenes y, en definitiva, inventando el cine tal y como lo conocemos hoy día. Fue también uno de los muchos que llegaron, triunfaron y fueron devorados por los tiburones y por su propio estilo de vida. Budd fue testigo privilegiado de todo aquello y posteriormente protagonista de muchos de los sucesos del Hollywood dorado.

A pesar del tono dinámico de la narración y del ritmo trepidante, al final se me ha hecho cuesta arriba terminarlo; quizá porque no hay ningún cambio de estilo en las más de seiscientas páginas y porque muchas de las anécdotas están contadas de forma que uno no termina de saber si así fue como sucedieron, si es como Budd habría querido que sucedieran o si, simple y llanamente, se las está inventando.

martes, 10 de noviembre de 2015

Apaches

Apaches
Oakley Hall

Última novela de Oakley con algún anacronismo en la traducción (en un momento dado un personaje describe a otro como meapilas) pero por lo demás gran edición de Galaxia, como suele ser habitual.

El título me hacía pensar en otro tipo de argumento pero en realidad los apaches solo forman parte de una de las tramas; esta novela es más compleja que sus predecesoras, con más personajes y tramas que se superponen (los apaches y el teniente Cutler, los conflictos en el ejército, la corrupción con los indios como víctimas, la inadaptación de los propios indios al mundo en que viven y las consecuencias de dicha corrupción enfrentando a las distintas facciones del lugar).

Aunque está bien escrita y bien construida, me ha parecido más endeble que las anteriores. Es como si Oakley fuese más eficaz en los momentos de acción y aquí la acción está muy diluida. En cualquier caso, una buena lectura.

sábado, 7 de noviembre de 2015

La Rosa Blanca

La Rosa Blanca
Glen Cook

Tras la traición en Enebro la compañía se pasa al lado rebelde y se refugia en la Llanura del Cambio. La narración tiene dos hilos; por una parte las observaciones de Matasanos y por otra una serie de cartas sin remitente dirigidas a él que describen los intentos de dos hechiceros para penetrar en el Túmulo y acabar con el Dominador (que no fue destruido en Enebro). El alzamiento del Dominador obliga a una alianza entre la Rosa y la Dama, que logran triunfar a costa de perder sus poderes. La reaparición de Cuervo y la decisión de Matasanos de dirigirse a Kathovar con los maltrechos restos de la casi disuelta compañía para depositar allí los Anales, cierran la novela y también esta especie de ciclo argumental desarrollado en las dos novelas anteriores.

Muy entretenida y sirve para ir haciendo boca a la espera del octavo de Malaz.

viernes, 23 de octubre de 2015

Isaac Newton: una vida

Isaac Newton: una vida
Richard S. Westfall

Westfall dedicó más de una década hasta redactar su monumental “Never at rest”, considerada la mejor biografía escrita sobre Isaac Newton. Naturalmente, conociendo el percal patrio, nadie la ha editado en castellano. Años más tarde el propio Westfall preparó una edición resumida de su obra original, despojándola de la mayor parte del aparato matemático y esa es la biografía que se editó en castellano (seguramente es la mejor que tenemos, pero es una lástima que no tengamos la edición completa).

Enfrentarse, aunque sea a través de un relato indirecto, a una mente como la newtoniana aplasta literalmente. Llegó a Cambridge de prestado, contrariando los deseos de su madre, que lo quería dedicado a administrar las propiedades familiares y que escatimó cuanto pudo el dinero que le asignaba para su vida universitaria. Su formación científica era la que proveía el plan de estudios inglés de la época, más próximo a la Edad Media que al s. XVIII: prácticamente nula.

Desviándose del plan de estudios del Trinity (también completamente obsoleto, más dedicado a la Teología que a cualquier disciplina científica), estudió por sí mismo la Geometría de Descartes antes de conocer la de Euclides, que también aprendió por su cuenta.

Westfall desmonta el mito de aquel trienio milagroso (1664-1666) en el que la leyenda dice que formuló la Ley de Gravitación Universal y su teoría de los colores y además desarrolló el cálculo infinitesimal y su famoso binomio. En realidad el binomio quedó resuelto pero las otras tres grandes construcciones estaban solo en fase germinal, a pesar de lo cual aquel Newton de menos de treinta años ya era el mayor matemático de Europa y también un completo desconocido, dada su inseguridad y su aversión a polemizar, que lo empujaban a posponer una y otra vez cualquier publicación de su trabajo. De hecho, el único trabajo destacable que dio a conocer fue su teoría de los colores, solo por la insistencia de Oldenburg, y le supuso disputas con Hooke, Huygens y otros lo que le retiró de la imprenta durante más de diez años.

Westfall nos presenta un Newton autodidacta cuyo trabajo no obedecía a un plan previsto: ponía el foco en diferentes temas (los que le interesaban en cada momento) y podían transcurrir lustros hasta que volviera a trabajar sobre una idea previa cuyo desarrollo dejó a medias. Así, tras el famoso trienio 1664-1666, abandonó la filosofía natural y durante diez años se centró en la alquimia y sobre todo en la teología, tema sobre el cual escribió más que sobre ningún otro, llegando a tener un conocimiento milimétrico de las Escrituras. El estudio de la Biblia y otras fuentes le condujo a la conclusión de que la fe se había corrompido, abandonando las ideas trinitarias y abrazando, en el más absoluto secreto, el arrianismo. De hecho, guardó silencio sobre la cuestión religiosa hasta su muerte y durante cincuenta años solo unas pocas personas supieron de su herejía (en el lecho de muerte rechazó los sacramentos).

Fue la aparición del cometa, más tarde bautizado Halley, y la correspondencia que mantuvo con el astrónomo sobre su órbita, lo que provocó su vuelta a la filosofía natural y, retomando sus trabajos de diez años antes, lo que le condujo a la elaboración de los Principia, que le llevó tres años intensos. Su publicación lo erigió en figura una internacional, con influencia académica y le dio acceso a los círculos políticos londinenses.

En 1693 sufre una crisis personal cuya causa se desconoce (¿depresión?) que lo apartó del recién estrenado intercambio epistolar con otros científicos. Superada la crisis, con la universidad de Cambridge sumida en el marasmo económico y ya en la cincuentena, consciente de que era el fin de su periodo creativo (de hecho, ya solo trabajaría en el desarrollo de ideas elaboradas con anterioridad), pone en marcha gestiones para trasladarse a Londres, donde consigue el puesto de intendente en la Casa de la Moneda, a la que dedicó siete años intensos que también aprovechó para adquirir un papel prominente en la vida pública. Pasado el pico de trabajo en la Casa de la Moneda, dirigió su atención a la presidencia de Royal Society, cargo que consiguió y en el que se mantuvo durante veinte años. Veinte años en los que, con su inmensa capacidad organizativa y su incapacidad para dejar pasar el tiempo sin cumplir alguna obligación, saneó las cuentas de la institución y elevó el nivel de los trabajos expuestos y publicados.

Fueron esos primeros años al frente de la Royal Society, después de haber muerto Hooke -con el que mantuvo disputas personales y profesionales permanentes-, los que vieron la publicación de la Óptica, expuesta de un modo más descriptivo que los Principia, por lo que tuvo aún más difusión e impacto. Como apéndice a la óptica aparecieron sus trabajos (de más de veinte años atrás) sobre el cálculo diferencial, lo que avivó la polémica con Leibniz sobre la primacía en el descubrimiento y condujo a ambos a un visceral intercambio de cartas (a veces mediante terceros) que solo finalizó con la muerte de Leibniz. También en esa época mantuvo la amarga polémica con el astrónomo Flamsteed, que llevaba treinta años elaborando un atlas astronómico y no lograba su publicación. Newton decidió costearla a través de la Royal Society imponiendo un orden de publicación y unos contenidos concretos, los que él necesitaba para sus estudios sobre la luna, a lo que Flamsteed se negó; solo tras su muerte conseguiría el pobre Flamsteed que sus herederos publicaran el atlas tal y como él deseaba.

En los años finales nos encontramos con un Newton en una posición económica desahogada, ocupado siempre en alguna actividad intelectual (la teología y el pulimento de las ediciones de los Principia, que siempre consideró su máxima realización) y convertido en la gran figura intelectual de su tiempo.

Gran biografía de Westfall, que separa siempre las conjeturas de los hechos y nos muestra lo que se puede saber del hombre (malo y bueno) y el esfuerzo titánico que le supuso construir su enorme legado intelectual.

sábado, 17 de octubre de 2015

Tiempo de sembrar piedras

Tiempo de sembrar piedras
Tim Powers

Un refrito de Gigamesh que añade dos relatos a los cuatro que ya publicó en “El reparador de biblias”. Como no lo había leído, me ha venido bien.

Dondequiera que se oculten” va de viajes en el tiempo. Intrascendente. Es el peor de la serie.

Un alma embotellada” está más en la línea de Powers: el fantasma de una poetisa muerta de modo violento que quiere volver a la vida a través de un soneto.

En “El camino de bajada” conocemos a unos seres que se perpetúan ocupando fetos humanos y su extraña organización.

El reparador de biblias” también interesante, con esa mezcla de realidad y fantasía típica de Powers, en la que la sangre y el alma se pueden utilizar para comunicarse con los fantasmas.

Salvación y destrucción” es otro clásico de Powers: viajes en el tiempo para destruir un manuscrito que, leído por el suficiente número de personas, podría aniquilar la realidad.

Por último, “Tiempo de sembrar piedras” , muy emparentado con su novela “Declara”, puesto que plantea un ritual para resucitar la raza de los gigantes a costa de sacrificar la propia humanidad.

Un volumen interesante en el que lo mejor son los dos últimos relatos, los que tratan los temas más queridos del autor. En cualquier caso queda la sensación de que Powers es mejor en las novelas, con páginas por delante para ir hilvanando la trama.

lunes, 12 de octubre de 2015

Augusto

Augusto
Anthony Everitt

Como dice Everitt, Augusto, a pesar de su enorme relevancia en la historia, es un personaje bastante misterioso. Desde que se libró de sus rivales y asumió el mando real del Imperio, se envolvió en una red de mentiras oficiales, publicidad alentada por él mismo y su entorno, que pretendió cambiar hasta su pasado, dando pábulo incluso a relaciones familiares ficticias con el ya difunto Cicerón. También desdibujó su recorrido político que, como en el caso de su padre adoptivo Julio César, su compañero de consulado Marco Antonio o su predecesor Sila, estuvo teñido de violencia y sostenido en contra de la legalidad de la época.

Por lo tanto, es la vida del joven Octaviano (no sería Augusto hasta mucho más tarde) la que mejor se conoce. El joven enfermizo pero bello, astuto y paciente, dotado de una enorme visión política, mal militar, incluso cobarde en lo que al arrojo físico se refiere y también hombre salaz y cínico. El recorrido de Everitt por esta parte de la biografía es muy meticuloso, separando siempre lo que se conoce con seguridad de lo que son conjeturas y entremezclando la vida de Octaviano con comentarios sobre la Roma antigua (organización de las legiones, de la carrera política o del imperio), lo que resulta un poco aburrido si ya se han leído otros libros sobre estas cuestiones.

Una vez convertido en princeps Augusto se preocupó siempre de ocultar su creciente poder revistiéndose de la dignidad de un senador cualquiera a la vez que organizaba su sucesión pacífica mediante acuerdos matrimoniales y relevos en el seno de su familia. Siempre enalteció a la difunta República y sus supuestas costumbres auténticamente romanas para difuminar su pasado revolucionario y dotarse de legitimidad ante el ejército y el pueblo, sin el apoyo de los cuales el régimen era insostenible.

A pesar de su meticulosidad, de su capacidad para el cálculo político y de haber creado una burocracia competente, ninguno de sus planes para la sucesión salió bien: su mano derecha Agripa, que cubría sus carencias como militar, murió antes de lo esperado; también los hijos de la rama Julia; y Tiberio se rebeló contra sus designios. Finalmente estallaron revueltas familiares entre la facción Julia (Augusto) y la Claudia (Livia y Tiberio), que sería la que prevalecería en contra de los planes iniciales del emperador. En ese aspecto Augusto demostró poca perspicacia, pues en su afán por dirigir la vida de sus allegados pasó por alto los sentimientos, logrando lo contrario de lo que buscaba.

Una buena biografía del emperador, que nunca mezcla el rumor con el hecho, que ofrece las diferentes versiones conocidas sobre los hechos no demostrados (por ejemplo, la muerte de Augusto) y que traza una semblanza realista sobre el personaje, mostrando los aspectos positivos y negativos. En cualquier caso debió ser alguien excepcional: calmó una unidad política que llevaba casi un siglo en guerra permanente (tanto civil como exterior), fundó unos pilares que se sostuvieron casi quinientos años y fue capaz de darse cuenta de que Roma había llegado a su máxima extensión posible, que no era posible en aquel tiempo administrar un territorio mayor.

lunes, 5 de octubre de 2015

Danza de dragones

Danza de dragones
George R. R. Martin

Se acabó lo que se daba. Al menos de momento. Unas novecientas páginas de la más absoluta nada y menos de cien en las que se ventilan burdamente todos los acontecimientos importantes de la novela: [SPOILERS ON] el posible asesinato de Jon Nieve a manos de la Guardia una vez que admite a los salvajes tras el Muro, la derrota y muerte de Stannis al intentar conquistar Invernalia, el complot en Meeren para tratar de preservarla en manos de Daenerys tras su desaparición y el otro complot, el de Varys en Desembarco del Rey, para liquidar a los Lannister y allanar el camino a los gobernantes dragón [SPOILERS OFF]

En resumen, después de casi cinco mil páginas, Martin a desmontado el mecano que tardo casi tres mil en montar y ha dejado a la historia sin los protagonistas y argumentos que desencadenaron la acción. ¿Se puede ser más absurdo? Me ha molestado especialmente la traca final de acontecimientos. Empieza a ser un recurso habitual, chusco y facilón para mantener un cierto interés sobre lo que vendrá más tarde.

A veces me pregunto si esto no lo estará escribiendo un becario porque jamás había leído un relato o una novela de Martin que fuesen tan huecos y estuviesen tan mal planificados.

domingo, 20 de septiembre de 2015

El mundo de ayer

El mundo de ayer
Stefan Zweig

Quizá Zweig sea la expresión más depurada de un estilo, de una época, de un tipo de artista. Un centroeuropeo nacido al final del s.XIX y educado en los cánones de aquel momento pero que vivió en primera línea todas las vanguardias del naciente s.XX.

Una inteligencia y una sensibilidad privilegiadas que tuvieron la fortuna de nacer en una familia acomodada que les proveyó de los medios necesarios para desarrollarse. Zweig tuvo lo que se consideraba una educación privilegiada (aunque él mismo la denosta por anticuada y poco didáctica) y la posibilidad de viajar por Europa, la India y Estados Unidos antes de que estallara la Primera Guerra Mundial. Conoció a Brahms con doce añitos, a Freud, a Rodin, a Valéry, a Hofmannsthal, asistió a los estrenos de la Octava de Mahler y “El caballero de la rosa”; en definitiva, fue un espectador atento al mundo en el que vivía.

En este relato, en parte libro de memorias, en parte testamento intelectual, describe precisamente el mundo de ayer, el anterior a las guerras mundiales y a los pasaportes; un mundo más tranquilo en apariencia en el que todo el mundo pensaba que los ahorros, la forma de vida y la cultura eran inmutables. Las pinceladas personales excluyen el ámbito privado (no sabemos ni que está casado hasta que, después de la primera guerra, nos cuenta un paseo por Viena de la mano de su mujer). Como gran prosista que fue, Zweig consigue que estemos cerca de él en muchos momentos, como cuando viaja a Estados Unidos y encuentra en el escaparate de una librería de Filadelfia un libro suyo, o en su viaje al Nueva York anterior a los rascacielos, o en sus encuentros con Rodin o con Freud.

Un paseo intelectual y melancólico de la mano de uno de los grandes escritores del s.XX. Un libro de más de quinientas páginas que pasa en un suspiro.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Festín de cuervos

Festín de cuervos
George R. R. Martin

Juego de tronos publicado en 1996
Choque de reyes publicado en 1998
Tormenta de espadas publicado en 2000
Festín de cuervos publicado en 2005
Danza de dragones publicado en 2011

Está claro que la cadencia de escritura de Martin va a peor. La serie se le hace cuesta arriba. En 2015 solo sabemos que la sexta parte podría publicarse en 2016 (aún no es seguro)... y se supone que habrá un séptimo libro. El propio Martin, en la dedicatoria de este “Festín de cuervos”, escribió “este ha sido jodido”.

A la impaciencia de los seguidores se sumó la decepción cuando comprobaron que Martin había decidido congelar determinadas tramas (Jon Nieve y Tyrion no aparecen), dar poca relevancia a otras (Arya, Daenerys) e introducir algunas nuevas de dudoso interés (Brienne y las peripecias de los hijos de las Islas del Hierro).

En resumen, el libro es una cesura en la saga respecto a lo ya conocido; aparte de las decisiones argumentales, esta cuarta entrega es pesada, lánguida, se recrea en pequeñeces que no aportan nada al argumento principal y no resuelve nada de lo que había pendiente. Es como si Martin se hubiera quedado sin ideas. Se tiene la sensación de que haber liquidado a algunos de los personajes más carismáticos ha repercutido negativamente en la acción, que ha quedado diluida y sin empuje.

[SPOILERS ON]¿Qué resumir de este libro inane? Los Hijos del Hierro han emprendido el camino de la conquista, Arya parece que va a convertirse en una asesina, Cersei ha dilapidado su poder y queda en manos del juicio del nuevo septon y su orden de monjes guerreros, Sam ha entregado un mensaje que parece importante para las aspiraciones de Daenerys y se acabó lo que se daba porque a estas alturas Sansa (y no digamos ya Brienne) no le importa a nadie[SPOILERS OFF]

Un auténtico aburrimiento. Me voy a leer el quinto porque lo compré cuando salió. Dan ganas de abandonar después de algo tan rematadamente malo.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Cybersiones

Cybersiones
Santiago García Albás

Otro descubrimiento gracias al blog “Sentido de la maravilla”. Se trata de cuatro novelas cortas, que de entrada no sabía si estaban relacionadas o no. Al final ha resultado que no, aunque todas tratan del mismo tema: la relación entre vida virtual (cada vez más presente en nuestro mundo) y vida real, y cómo ambas pueden llegar a confundirse.

“El rey lansquenete” describe un mundo en el que los delincuentes son sometidos a un tratamiento prescrito por la Entidad que intenta evitar que vuelvan a delinquir mediante la confusión de los recuerdos y los sentidos. La historia enfrenta a un delincuente con la Entidad, con un inesperado giro final.

En “Delirios grandeza” asistimos a un mundo devastado en el que los seres humanos viven como animales. Para evitar el caos total, al que en parte se llegó debido a este sistema, se premia a los ciudadanos con una serie filtros de realidad virtual que evita que contemplen la miseria en la que viven y su propia degradación.

“La parte del ángel” es una investigación policial vinculada a la corrupción de los escenarios virtuales y juegos de guerra en los que pulula la humanidad. Es el más poético de los cuatro.

Por último, “El mundo de SIC” transcurre en una estación espacial en la que la única distracción es la participación en realistas simulaciones de antiguas batallas.

Cuatro relatos de prosa ajustada a las situaciones que describen, muy imaginativos, seductores, con una ambientación logradísima y que encima dan qué pensar. ¡Una magnífica lectura!