martes, 30 de mayo de 2017

Doblan por los mastines

Doblan por los mastines
Steven Erikson

¡Vuelve Malaz! Ediciones B, con gran ojo, se ha lanzado a rescatar del catálogo de la Factoría de ideas las sagas y autores más atractivos y a pescar los grandes nombres de la ciencia ficción actual que no se publicaban en castellano (Liu Cixin a la cabeza). Como todo dura cada vez menos, Mondadori acaba de adquirir la editorial así que ya veremos si todo sigue como hasta ahora (bien) o sucede como con Minotauro tras comprarla Planeta, que a efectos prácticos fue la liquidación del veterano sello.

Pero de momento aquí tenemos el octavo de Malaz, que sigue los pasos del Séptimo y va reuniendo pedazos de la historia y poniendo en contacto a personajes que hasta ahora habían funcionado de forma autónoma. Conserva el atractivo de todos los Malaz, con sus misterios y su visión colosal de todos los sucesos y además hay alguna revelación jugosa (como el origen de las Casas de Azath y de los Mastines). Sin embargo, el enfoque humorístico de muchos pasajes es poco eficaz (lejos de mi admirado Bicho) y quizá haya un exceso de reflexiones que hacen que la historia sea menos dinámica. También me parece que se repite demasiado el recurso de iniciar y terminar capítulos con una larga elipsis en la que se esboza el recorrido de alguno de los hilos sin citarlos expresamente; son muchas páginas y ese tipo de recursos necesita de variedad para no caer en la sensación de repetición.

Los dos últimos capítulos, con una acción endemoniada a escala gigantesca, son harina de otro costal; evocan auténtico y genuino sentido de la maravilla. Un gran logro de Erikson, que no sé cómo se las habrá arreglado para que el Décimo, que abrocha toda la historia, esté a la altura como clímax.

Deseando ya que llegue el Noveno.

domingo, 21 de mayo de 2017

El corazón de las tinieblas. Materia y energía oscuras

El corazón de las tinieblas. Materia y energía oscuras
Jeremiah P. Ostriker, Simon MItton

Un recorrido histórico acerca de nuestra visión del cosmos. En el prefacio se resumen las aproximaciones de la Antigüedad y de los grandes pensadores de la ciencia tal y como la concebimos actualmente (Copérnico, Galileo, Newton) y, a partir de ahí, el libro desarrolla el pensamiento relativista y todas las vueltas de tuerca que ha tenido a lo largo del siglo XX.

Nuestra posición en el universo, cómo está estructurado y por qué, de qué está hecho, ¿crece, decrece o es estacionario? Todas estas preguntas están tratadas y sorprende cómo algunas tardaron tanto en plantearse o cómo fueron abordadas en el vertiginoso comienzo del siglo pasado y luego olvidadas hasta la década de los setenta.

El penúltimo capítulo resume y ordena todo el material expuesto en los anteriores y el último plantea las dudas y limitaciones de las teorías conocidas. Un viaje a lo profundo, a la raíz, al corazón de las tinieblas.

“La cuestión del origen de la estructura [del universo] no empezó a ser considerada con seriedad hasta la década de 1970. Los trabajos para entender tanto los detalles más nimios como la dinámica global del universo nos llevaron a darnos cuenta de que los elementos químicos ordinarios de nuestro mundo visible no eran más que una pequeña parte de la materia y la energía del universo. El componente dominante que tiraba de las distintas partes a través de la gravedad era la materia oscura, que no interactuaba con la materia ordinaria salvo gravitatoriamente y existía dentro de las galaxias normales y alrededor de ellas. Finalmente, descubrimos que existía otro componente misterioso, la energía oscura, que se oponía a la gravedad y que, según se vio, alejaba unas galaxias de otras con intensidad creciente al aumentar la separación entre ellas. En términos de abundancia de materia-energía, la energía oscura supera abrumadoramente a la materia gravitante en una proporción de 3:1 y, dentro de la materia gravitante, el componente oscuro supera a los elementos químicos normales en una proporción 5:1”
(pg. 244)

sábado, 6 de mayo de 2017

Goya

Goya
Robert Hughes

Polémico, desinhibido en cualquiera de sus opiniones, mordaz en sus críticas, refractario al arte posmoderno, pero también informadísimo, culto y propietario de una prosa suntuosa y de una precisión deslumbrante cuando describe la pintura. Un terrible accidente de tráfico lo tuvo sometido a más de una decena de operaciones durante todo un año y en los sueños de esas noches se le aparecían los grabados de Goya, lo que le condujo a escribir este libro.

Siendo Hughes como era, el libro no es únicamente sobre Goya; también hay incursiones en fragmentos de la historia de España en los que el autor expresa su punto de vista subjetivo sin cortapisas. Es quizá la parte más discutible del ensayo porque no aporta datos (tampoco es el objetivo del libro) pero aun así gusta leerlas.

En cualquier caso, el grueso del volumen recorre la vida de nuestro aragonés, que llegó al deseado puesto de pintor de la corte de Carlos III cuando se acercaba a los cuarenta (casi en la ancianidad para lo habitual en aquella época) y a partir de ahí desarrolló una de las carreras artísticas más personales y fascinantes de la historia del arte. A pesar de lo cual, a su muerte su nombre casi desapareció del mapa de la pintura y algunos de sus cuadros y grabados más importantes ni siquiera habían sido expuestos nunca (los sucesos del 2 y el 3 de mayo, los Desastres, los Caprichos). Afortunadamente el entusiasmo de historiadores franceses sacó a la luz su obra, si bien aplicando un sesgo romántico a su biografía que no era demasiado veraz pero que, para los que no somos aficionados a la pintura, ha persistido hasta hoy.

El libro de Hughes aclara malentendidos, sitúa al autor en su época (lo que confiere más mérito aún a su pintura) y, sobre todo, sumerge en la obra de Goya y hace que disfrutemos leyendo sobre ella. Un imprescindible.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Los náufragos del Batavia

Los náufragos del "Batavia"
Simon Leys

En 1629 el carguero holandés Batavia naufragó frente a la costa australiana en su travesía hacia Java. La heterogénea tripulación, la animadversión entre el sobrecargo y el delegado de la Compañía de Indias y la presencia en el pasaje de un enigmático boticario desencadenaron, una vez naufragado el barco, un apocalipsis de violencia sistemática que estremeció a la propia sociedad de la época dando lugar a sentencias y ejecuciones igualmente salvajes.

Nos cuenta Leys que pensó escribir un libro sobre el suceso durante años pero que fue postergando la tarea y finalmente se le adelantaron; pero había reunido tal cantidad de material y leído tanto que finalmente no se resignó a callar y publicó este breve ensayo. El libro inicial habría sido más prolijo, pero quizá la concisión a la que se obligó en este libro le haya otorgado más eficacia. Muy interesante… y estremecedor.

lunes, 1 de mayo de 2017

El secreto de Joe Gould

El secreto de Joe Gould
Joseph Mitchell

En 1942 se publican en el New Yorker las andanzas del bohemio, iconoclasta y mordaz Joe Gould, que abandonó su vida para embarcarse en la escritura de la desaforada Historia oral, una historia de las conversaciones cotidianas de las gentes del Village neoyorquino que abarca millones de palabras y decenas de cuadernos llenos de anotaciones y artículos; un empeño propio de un Gibbon del siglo XX.

Veinte años después, ya fallecido Gould, el mismo periodista decide volver sobre aquel hombre, al que se llegó a conocer como el Profesor Gaviota, para revelar lo que llegó a saber de él y cómo logró saberlo.

Y eso es todo. Este libro recoge esos dos artículos. Cuando se escribe bien, escribir parece fácil y las historias fluyen y te envuelven y te da pena que terminen.

viernes, 28 de abril de 2017

La mujer del viajero en el tiempo

La mujer del viajero en el tiempo
Audrey Niffenegger

Primer abandono del año. Después del gran sabor de boca de las quince vidas de Harry August me apetecía otro de viajes en el tiempo y este llegó a hacerse bastante conocido. El inicio es original porque Henry, casado con Clare, sufre una alteración que le traslada en el tiempo, de forma descontrolada, y apareciendo desnudo y desorientado en un lugar y momento no elegidos por él.

Esa es toda la ciencia ficción de la novela porque en realidad se trata, con la excusa del viaje en el tiempo, de una serie de anécdotas cotidianas sobre el amor, las relaciones y la familia. Nada que ver con lo que yo buscaba y totalmente intrascendente.

sábado, 22 de abril de 2017

Los viajes de Gulliver

Los viajes de Gulliver
Jonathan Swift

Un clásico que, al menos en España, se ha ido convirtiendo en un desconocido; un libro que no solemos leer porque cierta tradición lo ha convertido en una historia infantil; algo que probablemente a su autor jamás se le habría pasado por la cabeza teniendo en cuenta la mala leche que destiló en su actividad como escritor de artículos de opinión y que cristalizó en esta obra de madurez, que es un escalpelo aplicado a todas las capas de la estupidez humana.

Que Swift fue un escritor brillante se comprueba leyendo las dos primeras páginas de estos viajes: es todo lo que necesitó el irlandés para bosquejar la vida de Gulliver hasta su primer viaje; solo lo esencial, dibujando con precisión al protagonista y usando una sintaxis clara y elegante. Fuera del alcance de casi cualquier escritor actual, que habría dedicado decenas de páginas a describir la nada.

El libro se publicó como obra anónima en 1726, sin duda porque nuestro buen irlandés era consciente del material que entregaba a la imprenta y cómo podía conducirlo a colgar de una soga. El éxito fue inmediato y desde entonces el libro no ha dejado de imprimirse. Aunque admite muchas lecturas, la sátira a la novela de viajes tradicional es permanente, bien mediante alusiones directas desautorizando los usos de ese tipo de literatura, bien saltándose cualquier convención del género (como las referencias escatológicas y la descripción de la logística necesaria para llevarlas a cabo en los diferentes países visitados).

Y lo que no es sátira literaria, es un ataque brutal al comportamiento humano: la salacidad, la codicia infinita, la pobreza a la que se empuja a gran parte de los hombres, la guerra y sus absurdos, la corrupción de las leyes, la incapacidad de los gobernantes, la ceguera ante todos estos males y el mecanismo ridículo de una sociedad (también la de Swift) empeñada en la acumulación de bienes materiales a cualquier precio (material o moral).

En su segundo viaje, cuando trata con el monarca de Brobdingnag, el país de los gigantes, Gulliver departe con el rey sobre la historia de Inglaterra y, tras terminar, el soberano

Se quedó totalmente asombrado ante la relación histórica que le hice de nuestros asuntos durante el siglo último, y afirmó que eran sólo un montón de conspiraciones, rebeliones, homicidios, matanzas, revoluciones, destierros, efectos mucho peores que lo que la avaricia, la bandería, la hipocresía, la perfidia, la crueldad, la rabia, la locura, el odio, la envidia, la lujuria, la malicia o la ambición podían producir.

Para comentar a continuación:

“Mi pequeño amigo Grildrig, me has hecho el más admirable panegírico de tu país; has probado claramente que la ignorancia, la ociosidad y el vicio son ingredientes idóneos para capacitar a alguien para legislador; que las leyes las explican, interpretan y aplican mejor aquellos cuyo interés y habilidad está en pervertirlas, confundirlas y eludirlas. Observo entre vosotros ciertas líneas de una institución que en su origen pudo ser tolerable; pero unas casi se han borrado, y el resto las han emborronado y ensuciado las corrupciones. No se ve, de todo lo que has dicho, que haga falta perfección alguna para ocupar ningún puesto entre vosotros; mucho menos que los hombres sean ennoblecidos por su virtud, que los sacerdotes sean ascendidos por su piedad o saber, los soldados por su conducta o valor, los jueces por su integridad, los senadores por el amor a su país, o los consejeros por su prudencia y discreción. En cuanto a ti – prosiguió el rey -, que has pasado la mayor parte de tu vida viajando, me inclino a esperar que hayas escapado hasta aquí de los muchos vicios de tu país. Pero por lo que he entendido de tu propia relación, y de las respuestas que con gran esfuerzo he logrado sacarte y arrancarte, no puedo sino concluir que la mayoría de tus compatriotas son la más perniciosa especie de sabandijas que la Naturaleza ha permitido que se arrastre sobre la faz de la tierra“.

No es de extrañar que, tras su cuarto viaje, después de convivir con los amables y racionales caballos, el pobre Gulliver aborreciese el trato de sus semejantes.

viernes, 14 de abril de 2017

El espejo de bronce

El espejo de bronce
Delia Sherman

No sabía qué esperar de este libro y la verdad es que lo empecé porque estaba a mano y era breve. Una vez terminado, mi sensación es que he perdido el tiempo leyéndolo. No es que el libro esté mal; está escrito con cuidado, poniendo mucha atención en el vocabulario para recrear un tono de leyenda en una época en que mito y realidad convivían; y la narración también está muy cuidada, con incursiones en el pasado para describir a los protagonistas.

Pero el resultado es muy soso, en ningún momento se siente uno involucrado en el drama y no hay sensación de clímax. Al menos se nota que está trabajado y no queda la sospecha de que nos hayan tomado el pelo.

viernes, 7 de abril de 2017

Las primeras quince vidas de Harry August

Las primeras quince vidas de Harry August
Claire North

Otro libro de viajes en el tiempo… aunque aquí el viaje es relativo porque Harry es un kalachakra; un humano que renace en el mismo lugar y momento cada vez conservando sus recuerdos y conocimientos de vidas anteriores.

La novela se enfoca como una especie de testamento escrito por Harry en su decimoquinta vida debido a una serie de graves acontecimientos y la acción progresa con sus vidas insertando miradas atrás y anécdotas que completan el personaje.

Hay reflexiones de todo tipo (éticas, tecnológicas, sobre el sentido de la vida) pero en ningún momento hay pesadez y la empatía hacia Harry es total. El libro se lee con ganas. Muy entretenido.

domingo, 2 de abril de 2017

Troya y Homero

Troya y Homero
Joachim Latacz

“La pregunta que constituye el núcleo de esta investigación se puede dividir en cuatro partes: 1) ¿Es la colina de los Dardanelos, donde se excava desde hace ciento treinta años, realmente la misma de aquella ‘Troya’ que Homero presenta como lugar de la acción en su epopeya? 2) Si es así, ¿qué aspecto tenía la Troya histórica, cuando aún existía y no había sido entregada a las llamas? 3) ¿Cómo pudo llegar el conocimiento de esa Troya histórica y su caída, a través de cuatrocientos cincuenta años, hasta el poeta griego Homero? 4) Si eso fuese posible y si el peregrinaje de ese conocimiento se puede reconstruir, ¿hasta qué punto podemos utilizar el poema de Homero, la Ilíada, como fuente de información sobre la Troya histórica?”

No hay mejor resumen que el que el propio Latacz hace en la introducción. La respuesta a esas preguntas es lo que busca responder en el ensayo, utilizando para ello los resultados arqueológicos, las investigaciones lingüísticas y las fuentes históricas conocidas.

La primera parte del libro está dedicada a la ciudad de Troya, a su conocimiento histórico, dejando al margen la cuestión homérica. Latacz establece la historicidad del lugar, su sumisión al imperio hitita durante más de 500 años y su ubicación exacta. La argumentación en este bloque se sustenta sobre todo en fuentes arqueológicas.

La segunda parte se centra en la obra de Homero. Troya desapareció hacia 950 a.C. y Homero vivió en siglo siguiente; el mismo en el que los griegos adoptaron el alfabeto fenicio tras haber perdido la escritura con la desaparición de la Grecia micénica. Los sucesos descritos en la Ilíada sucedieron al menos 500 años antes de la vida del poeta por lo que esos acontecimientos, a efectos de sus contemporáneos, en una época en la que no existía el registro histórico y las narraciones como la Ilíada se transmitían por tradición oral, se referían a la prehistoria de los oyentes. Esta parte es la más compleja del ensayo y en ocasiones cuesta hacerse con los argumentos de Latacz, ya que a las fuentes arqueológicas se unen consideraciones lingüísticas (fonética, métrica, comparaciones entre diferentes lenguas de la Antigüedad) con las que no solemos estar familiarizados.

La conclusión final es que el marco de la Ilíada (el conflicto entre los griegos y la ciudad de Troya, con su catálogo de naves, la ubicación del enemigo, los héroes) es una historia creada, probablemente a partir de sucesos históricos, en la época micénica, transmitida por aedos de forma oral y recogida por Homero en su forma escrita (por primera vez en la historia) y empleada por el poeta para narrar lo que le interesa a él, que es el enfrentamiento entre Aquiles y Agamenón (la Ilíada transcurre en solo 51 días entre el noveno y décimo año de guerra contra Troya).

Un libro para mí sorprendente. En primer lugar por la enorme cantidad de información que puede llegar a obtenerse del estudio formal de una obra literaria; y en segundo lugar por las conclusiones… parece que a Homero hay que tomarlo en serio y no como una fábula. Un libro muy enriquecedor.

martes, 21 de marzo de 2017

Paisajes del Apocalipsis

Paisajes del Apocalipsis
VVAA

Una recopilación de relatos realizados por autores contemporáneos con la presentación lujuriante e impecable de Valdemar (lástima el cutre “vehículos customizados” de la página 485). En todos se perfila una Tierra posterior a una gran catástrofe de uno u otro tipo y cada autor enfoca la situación desde distintos puntos de vista (supervivientes por accidente, generaciones acostumbradas a la nueva situación, reacciones mientras se produce el apocalipsis, etc.).

Todos tienen un acabado absolutamente profesional e irreprochable, aunque ninguno me ha parecido realmente excepcional por lo que el volumen ha supuesto una cierta decepción. Me ha gustado especialmente el de Martin, siempre eficaz plasmando horrores; muy emotivo “Los Ángeles de Artie”; muy interesante el planteamiento de “El Juicio pasó”, con el Segundo Advenimiento hecho realidad pero estropeado por un final muy convencional; tan críptico como era de esperar Gene Wolfe, de quien solo había leído novelas; y muy entretenidos “Inercia”, “Asesinos” y “El Circo Ambulante de Ginny Caderasdulces”. El relato más diferente es “El Fin del Mundo tal como lo conocemos”, una parodia del género hecha con muy mala leche.

Lo demás es convencional aunque con buena factura.

miércoles, 8 de marzo de 2017

La leyenda de la piedra

La leyenda de la piedra
Barry Hughart

Otra deleitosa historia china del maestro Li y Buey Número Diez. Monjes asesinados de forma misteriosa mientras desaparecen manuscritos y una antigua maldición vuelve a la vida.

Todo servido por Barry Hughart, que no publicó su primer libro hasta cumplidos los cincuenta. Ha escrito muy poco y no se entiende el porqué: la prosa es bella, irónica y cuidada. Fantástica traducción de Carlos Gardini, que acaba de morir y al que vamos a echar mucho de menos porque hay muy pocos traductores dedicados al género fantástico que tengan su calidad.

lunes, 6 de marzo de 2017

Hitler (1936-1945)

Hitler (1936-1945)
Ian Kershaw

Este libro es como la Caja de Pandora: contiene todos los horrores, todos emanados de una mente desquiciada y del abuso del poder sin ningún freno ético ni moral.

Kershaw retoma la narración con Hitler canciller, en el cénit de su popularidad y, tras sus éxitos iniciales, más convencido que nunca de su infalibilidad a la hora de juzgar las reacciones de sus oponentes. Esto le conduce a subir las apuestas anexionándose Austria y luego al órdago por los Sudetes y la desmembración de Checoslovaquia, abandonada a su suerte por el resto de potencias. La reiteración de los abusos, el incumplimiento de los pactos, el cinismo ya evidente para todos, condujeron a Francia e Inglaterra a fijar la preservación de Polonia frente a las ambiciones alemanas como la línea roja que no se podía atravesar. Hitler consideró que, entre el temor a la guerra y el cumplimiento de los acuerdos, las potencias occidentales cederían de nuevo y su régimen continuaría con la expansión territorial. Ninguna reunión con otros dirigentes le hizo ver su error (Lord Halifax, en la última cumbre antes de la guerra, le comunicó a Chamberlain que “Herr Hitler no piensa de forma racional y muy probablemente esté loco”).

Finalmente se desató la guerra y, a partir de ese momento, el salvajismo más radical contra las minorías, los judíos, los enfermos y, en definitiva, contra cualquiera que el nazismo considerase indigno de vivir. Un salvajismo conocido por la población (no así los planes respecto a los judíos, que siempre se mantuvieron lo más secretos posibles) del que paradójicamente se consideraba ajeno a su principal impulsor; Hitler, hasta los desastres militares en el este, logró mantener en Alemania una imagen pública de probidad, quedando al margen de las atrocidades, de las que se consideraba responsables a los corruptos funcionarios nazis, que engañaban al Führer, el cual no se enteraba de la realidad. Una farsa dentro de otra farsa.

Sorprenden los resultados militares conseguidos por los alemanes en los dos primeros años de guerra. Los planes militares estaban completamente subordinados al criterio de Hitler, que era un aficionado; el gobierno era totalmente inconexo, con decenas de ministerios, consejerías y órganos políticos cuyas funciones se solapaban en un caos en el que la última palabra la tenía siempre el dictador; el funcionariado nazi era completamente corrupto y, por si fuera poco, la guerra pilló tan desprevenido y casi igual de poco preparado al agresor como al resto de naciones. Una anécdota significativa es cómo se “planeó” la invasión de Noruega, cuyo diseño se le encomendó al general Nikolaus von Falkenhorst solo por haber servido en Finlandia durante la Primera Guerra Mundial y a quien no se le proporcionó ningún tipo de información: la planificación la hizo encerrándose en la habitación de un hotel usando como material de consulta una guía de Noruega.

Las victorias iniciales dieron paso a un estancamiento en el que se hizo evidente que Alemania no disponía de capacidad para lograr la rendición de Inglaterra por la fuerza y que el paso del tiempo haría que sus enemigos dispusieran de más capacidad militar, económica e industrial, lo que condujo a Hitler a ordenar la invasión de la Unión Soviética en un intento de derrotar el único apoyo continental de los ingleses. La invasión se hizo sin disponer de suficiente información sobre el enemigo y rápidamente se la disfrazó de Cruzada y se ordenó al ejército que actuara omitiendo cualquier legislación internacional sobre derechos humanos. De nuevo todo comenzó con éxitos espectaculares (que exacerbaron la confianza de Hitler en su propio criterio) debido en gran parte a los errores de Stalin, empeñado en inmiscuirse en la planificación militar (error que corrigió en pocos meses) y reacio a confiar en los servicios de inteligencia británicos, que le alertaron de varias ofensivas alemanas antes de que se produjesen.

A finales de 1942 la mayor capacidad material y humana de los aliados y su trabajo coordinado en todos los frentes del conflicto (algo que el Eje nunca hizo) comenzaron a dar frutos y a provocar la implosión militar y económica de Alemania. El derrumbe no modificó un ápice la posición de Hitler (vencer o morir), que en ningún momento expresó la más mínima condolencia por los soldados y civiles víctimas del conflicto. El empeoramiento de su salud y la evidencia de que solo quedaba esperar la derrota no corrigieron su costumbre de distorsionar los hechos adaptándolos a una explicación fantástica que lo eximía de cualquier error o responsabilidad (los militares le traicionaban porque no seguían sus órdenes, los judíos urdieron un complot mundial para acabar con Alemania, las nuevas armas alterarían el curso de la guerra, las ficciones entre los Aliados acabarían con su alianza, etc.).

Muy interesante el capítulo dedicado a los intentos de asesinato contra Hitler, de los que se libró en dos ocasiones por pura suerte y que pone de manifiesto la fortaleza del régimen policial establecido por los nazis, capaz de controlar a la población y desintegrar cualquier intento de oposición.

Una vez terminada la lectura, la sensación más viva es que Hitler nunca fue un ser humano completo. Todas sus relaciones personales conocidas estaban presididas por el sentido de la utilidad, de lo que Hitler podía obtener de la persona; para ello se valía de la máscara del mando o de la del hombre de modales caballerescos y anticuados, pero solo como una representación; siempre fue indiferente a la suerte de sus semejantes. Un monstruo que logró ser convincente y desencadenó la peor catástrofe de la historia de Europa.

domingo, 26 de febrero de 2017

El Paraíso imperfecto. Antología tímida

El Paraíso imperfecto. Antología tímida.
Augusto Monterroso

La escritura mínima y discreta de un autor que publicó tan solo once libros en toda su vida solo puede producir una antología tímida que pasa escasamente de las doscientas páginas (algunas de ellas vacías y otras con una sola línea). A Monterroso le espantaban la acumulación de páginas y el abuso de la prosa. Fue un autor delicado, siempre provisto de un humor melancólico y humano.

Me han gustado especialmente “Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges”, en el que nos facilita un decálogo de lo bueno y malo que nos podría haber sucedido de haber conocido en persona al argentino; “Cómo me deshice de quinientos libros” que contiene una visión ácida del hecho literario; “Tú dile a Sarabia…” que enfrenta el quehacer diario con los anhelos; “Novelas sobre dictadores”, “Sobre la traducción de algunos títulos” y “El otro Aleph” son eruditas y afiladas indagaciones literarias que demuestran que dentro de ese pequeño escritor, tras sus gafas de pasta, hubo una mente brillante.

martes, 7 de febrero de 2017

Conversación en La Catedral

Conversación en La Catedral
Mario Vargas Llosa


La Catedral. Un antro en el que durante una conversación los protagonistas principales cuentan su historia, que es la del Perú, a través de ellos mismos y de otros personajes secundarios que van apareciendo y desapareciendo de la narración si previo aviso.

Una novela muy compleja que quizá sea la de técnica más elaborada del autor, tanto por la estructura como por el léxico y la sintaxis elegidos para caracterizar a cada personaje. Desde luego apabullan la riqueza del contenido y la técnica de Faulkner elevado al cubo en la que hay saltos temporales y de lugar en ocasiones de una línea a la siguiente. Está claro que aquí Vargas Llosa, como diría Ferlosio, dobló el Cabo de Hornos logrando explicarse sin dar ninguna explicación.

Sin embargo, al contrario que con "La ciudad y los perros" o "La guerra del fin del mundo", con esta no me he emocionado. Pero queda claro leyéndola que es literatura de la grande.

viernes, 3 de febrero de 2017

El capital en el siglo XXI

El capital en el siglo XXI
Thomas Piketty

Libro icónico que desató una tormenta a su alrededor al poner en solfa, con un aparato estadístico apabullante, lo que hasta esta crisis mundial había sido el credo del ejercicio económico de los países más ricos del planeta.

El libro es denso y me da la sensación de que la traducción no ha ayudado demasiado a despejar el contenido (acervo de capital en lugar de acumulación es solo un ejemplo). RBA lo ha editado de nuevo, supongo que sin alterar nada, añadiendo un apéndice de Piketty en el que argumenta en contra de las abundantes críticas que ha recibido desde los sectores más “liberales”.

No es un libro divulgativo y para los que no estamos familiarizados con temas económicos es una montaña difícil de escalar. He abandonado al concluir la primera parte, saturado por la avalancha de datos, fórmulas y taxonomías. Quizá en otro momento.

domingo, 22 de enero de 2017

Todo lo que hay

Todo lo que hay
James Salter

Otro Salter. De nuevo las mismas motivaciones que en la colección de relatos: el transcurrir de la vida, sin objetivo, sin causas aparentes, la futilidad de los deseos y nuestro sometimiento a ellos.

El argumento es casi lo de menos. El alistamiento en el ejército, la experiencia del combate, el paso a la vida civil, la sucesión de amantes y esposas, la decepción causada por otras personas y la causada a quienes depositaron sus esperanzas y deseos en el protagonista.

Alrededor de la historia principal la novela evoluciona en bucles que van adelante y atrás, que tratan personajes relacionados con el protagonista, todo fácil, fluido, con algunas grandes metáforas (las de la guerra son formidables) que no requieren un lenguaje forzado ni hacerse notar. Qué gran escritor.

martes, 17 de enero de 2017

Putting the record straight

Putting the record straight
John Culshaw

La autobriografía del productor que llevó a Decca al puesto de privilegio que aún ocupa entre los sellos dedicados a la clásica. Culshaw nos ahorra su niñez y en la primera línea del libro se sitúa en Londres, un domingo, reproduciendo el trayecto en metro que repetirá al día siguiente para ir de su alojamiento a su primer puesto de trabajo serio: el último mono del entonces secundario y poco prestigioso sello discográfico Decca.

La verdad es que el currículo de Culshaw y esas primeras líneas prometían un viaje apasionante pero al final el único viaje es el que hacemos durante el servicio militar de Culshaw en la RAF, donde terminó de operador de radar sin haber pilotado ni un avión.

Todo lo demás es un trabajoso menudeo de líos de empresa entre personas irrelevantes para nosotros, comentarios sobre contratos y las dificultades para firmarlos y apariciones estelares de los nombres de los músicos que grabaron con él en aquellos años dorados. Pero una vez finalizado el libro, no sabemos nada de cómo era un día de grabación, cómo se decidían los emplazamientos de los micrófonos, con qué criterios se elegían el repertorio y los intérpretes o cómo eran esos intérpretes en el estudio.

De propina hay alguna buena anécdota, como el “¿de dónde ha salido este cowboy?” de Karajan durante la grabación de Aida refiriéndose a MacNeil, que al parecer era poco sutil y no atendía a las indicaciones. Poco más.

jueves, 12 de enero de 2017

Orden mundial

Orden mundial
Henry Kissinger

Nuevo libro del influyente exsecretario de Asuntos Exteriores norteamericano escrito a sus noventa años con una agudeza y lucidez envidiables. El ensayo recorre las distintas concepciones de orden internacional (cómo sistematizar las relaciones entre los países) concebidas a lo largo de la historia examinándolas por regiones geoestratégicas: Europa, Oriente Próximo, Asia y Estados Unidos. En esa parte Kissinger está en su elemento y sin aparente esfuerzo sintetiza las principales aproximaciones a las relaciones internacionales y cómo han ido modificándose a lo largo del tiempo, así como los detonantes de esos cambios.

El último capítulo está dedicado a las armas nucleares (nuevamente especialidad de la casa) y… a las nuevas tecnologías y su influencia en los asuntos internacionales. Y el autor, que se declara incompetente en esos temas, es capaz de cuajar en unas pocas páginas un punto de vista profundo, meditado y sustantivo de la cuestión, prescindiendo de los detalles técnicos y centrándose en las consecuencias que las nuevas herramientas tienen en la percepción pública de la política y en el comportamiento de los responsables púbicos.

Desde el comienzo, y al contrario que en otros ensayos anteriores como “Diplomacia” donde era más ambiguo, Kissinger se posiciona como defensor de la razón de estado que concibió Richelieu: los asuntos de política interior debe resolverlos cada nación, pero es necesario llegar a acuerdos que permitan las relaciones pacíficas entre estados y eviten los conflictos armados o los reduzcan tanto como sea posible. Naturalmente, insta a olvidar las posiciones rígidas y a buscar un sistema que reduzca el caos y sea flexible para evitar su ruptura.

Sorprende también la ecuanimidad (¿quizá hipocresía?, ¿quizá conveniencia?, ¿quizá el resultado de años de reflexión combinada con actividad diplomática?) con que se aproxima a las entidades políticas ajenas a Occidente, el modo en que trata de dejar claro que los valores europeos y norteamericanos pueden no ser exportables (y mucho menos por imposición) a otras sociedades.

En definitiva, un libro condensado, rico, una pieza de gran calibre como por ejemplo esta reflexión (página 363):

“Cuando se construye un orden mundial, una cuestión clave inevitablemente concierne a la esencia de sus principios unificadores: que implica una distinción cardinal entre los enfoques occidentales y no occidentales del orden. Desde el Renacimiento, Occidente ha estado profundamente comprometido con la noción de que el mundo real es exterior al observador, que el conocimiento consiste en registrar y clasificar datos y que el éxito de la política exterior depende de evaluar las realidades y tendencias existentes. La paz westfaliana representó una valoración de la realidad – particularmente de las realidades del poder y el territorio – como concepto ordenador temporal sobre las exigencias de la religión.

Las otras grandes civilizaciones contemporáneas concebían la realidad como algo interno al observador, definida por sus convicciones psicológicas, filosóficas o religiosas (…)”

O esta otra (página 372):

“Si quiere desempeñar un papel responsable en la evolución del orden mundial del siglo XXI, Estados Unidos tendrá que estar preparado para responder unas cuantas preguntas:

¿Qué queremos prevenir, o importa cómo sea, y solo si es necesario? La respuesta define la condición mínima de la supervivencia de la sociedad (…)”

Inexplicablemente, la traducción contiene unas cuantas erratas de bulto. Y yo me pregunto, ¿qué haría una inteligencia raquítica como la de Trump con lo que contiene este libro?

miércoles, 4 de enero de 2017

Sonata a Kreutzer

Sonata a Kreutzer
Lev Tolstói

Un Tolstói para empezar el año. Uno menor en extensión que se publicó en 1889 y que me ha parecido muy relacionado con su “Confesión” (1882), en la que también se pone a caldo a sí mismo juzgando de forma despiadada todos los excesos de su juventud, su promiscuidad, su confusión entre amor y deseo, entre compartir la vida con alguien y poseer a esa persona.

El enfoque de la relación de pareja es naturalmente machista (no puede ser de otra manera para un ruso nacido en 1828 y educado en la época de los zares) pero las reflexiones sobre el género humano, sobre el deseo, sobre la incompatibilidad que puede llegar a haber entre dos personas y sus terribles consecuencias no tienen fecha de caducidad. Y además, ¡qué bien escribía Tolstói!